Los ataúdes increíbles de Ghana: peces, frutas y autobuses

Algunos ghaneses escogen ser enterrados en ataúdes en forma de peces, pollos o pianos
Catriona Davies
Autor: Catriona Davies
(Reuters) -

Cuando partas de este mundo, ¿harás tu viaje final en un pollo gigante, pez, tortuga o martillo?

Suficientes personas harían de Eric Adjetey Anang –fabricante de los novedosos ataúdes- y de sus aprendices hombres muy ocupados.

Anang es la tercera generación en su familia de Teshie, Ghana, en manejar el Taller de Carpintería Kane Kwei, los ataúdes personalizados en prácticamente cualquier forma: desde coches hasta cerdos y de caracoles hasta pianos.

Sus ataúdes se han vuelto tan populares que Anang dice que él ha hecho entre 200 y 300 en lo que va de este año, para ghaneses, para exportación a países como Estados Unidos, Canadá Bélgica, España y Corea del Sur, y para mostrar en exhibiciones internacionales.

Anang dijo a CNN que el negocio empezó con su abuelo Seth Kane Kwei en la década del cincuenta casi por accidente: el hacía palanquines, también conocidos como literas o sillas de mano, que eran usadas para cargar a los jefes tribales en los festivales tradicionales.

Un jefe, que había ordenado un palanquín en forma de una vaina de cacao, se murió inesperadamente antes del festival, así que fue enterrado en el palanquín.

Anang dijo: “Poco después de eso mi bisabuela murió. Ella siempre soñó viajar, pero nunca lo pudo hacer, así que mi abuelo le hizo un ataúd de avión para que pudiera viajar después de muerta”.

“El tercer ataúd de lujo fue para un jefe pescador que fue enterrado en una canoa. Para entonces, él [su abuelo] ya estaba recibiendo mucha atención y más personas le pidieron ataúdes para sus familiares”.

Algunos aprendices que se entrenaron en Kane Kwei también han abierto sus talleres, así que ahora hay cuatro en la región, según dijo Anang.

Cuando terminó la escuela hace cinco años, en vez de ir a la universidad Anang decidió unirse a su padre en el negocio familiar, que maneja con la ayuda de ocho aprendices.

Ahora con 25 años, Anang dice que nunca ha estado más ocupado. Ha sido invitado a formar parte del tercer World Black Festival en Dakar este diciembre y estará cinco semanas en el Oregon College of Art and Craft en Portland, Estados Unidos, el próximo año.

Describiendo las historias detrás de algunos de sus ataúdes, Anang dijo: “Algunos de los diseños son muy simbólicos, como por ejemplo un jefe o un abogado puede querer una tortuga o un caracol porque se mueven lento pero siempre llegan a su destino”.

“Un ataúd de gallina sería altamente simbólico para una mujer vieja que tuvo muchos hijos. Otros escogen ataúdes relacionados a su ocupación, así que un pescador pediría un pez, un cultivador de cacao pediría una vaina de cacao y un vendedor de tomates pediría un tomate”.

“Yo recientemente hice un piano y una llave inglesa para una pareja en Holanda porque ella era una profesora de piano y él un mecánico”.

“En nuestras creencias tradicionales, estos ataúdes te transportarán a la vida eterna”.

Otros ataúdes que Anang ha hecho incluyen un dispensador de gasolina para un administrador de una estación de combustible, una pluma y un cuaderno para un profesor y un águila para un jefe tribal.

El abuelo de Anang fue enterrado en un ataúd sencillo porque fue bautizado unos pocos años antes de su muerte y los ataúdes poco convencionales eran vistos como no cristianos.

Sin embargo, Anang dijo que está decidido a tener un ataúd de lujo incluso si es bautizado.

“Escogería un avión o un martillo, como símbolo de lo que hago”, dijo.

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