¡Qué engaño! Un negociador del Talibán era un impostor pakistaní

El gobierno de Afganistán descubrió que uno de los hombres clave en los Diálogos por la Paz con el Talibán era un impostor pakistaní
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(Reuters) -

El año pasado Tareq y Michaele Salahi burlaron la seguridad del que puede considerarse uno de los lugares más seguros y custodiados del mundo: la Casa Blanca. Entraron como jefes de estado a la cena en honor al primer ministro de India. Claro, no está nada mal conocer a Obama haciéndose pasar por invitados de la talla de gobernantes.

Pero en un mundo con una vigente guerra contra el terrorismo, ¿quién querría hacerse pasar por un terrorista?

Las conversaciones de paz secretas entre el gobierno afgano y los líderes del Talibán tuvieron un gigantesco revés el lunes, según publicó una reporta de la revista Time, por un caso de esa naturaleza. Resulta ser que Mullah Akhtar Muhammad Mansour, un supuesto jefe en las filas del grupo terrorista y presuntamente hombre clave para negociar un futuro pacífico, era un impostor.

Su trampa engañó a los mejores. El hombre que pretendía ser el señor Mansour recibió trato diplomático por su papel en las conversaciones, incluyendo vuelos en aeronaves de la OTAN desde Pakistán a Kabul y haber sido escoltado al palacio presidencial para tres reuniones. Un diplomático occidental fue citado diciendo que el hombre también recibió "mucho dinero", dice Time.

La artimaña se descubrió cuando autoridades afganas les mostraron fotografías del falso insurgente a dos hombres que conocían al verdadero después de que se dudara de su identidad durante la tercera reunión con el hombre. Los funcionarios no estaban seguros de por qué el impostor —que resultó ser un guardia de una tienda en una ciudad pequeña en Pakistán— realizó la farsa. Se especula que es posible que estuviera motivado por una gran paga de parte de desertores o que es un espía, ya sea de la Agencia de Inteligencia Pakistaní (ISI) o trabajando para la inteligencia Talibán.

Su conexión con a la red terrorista parece poco probable, no obstante, ya que el periodista Jason Motlagh reportó que a pesar de que el mundo exterior estaba esperando ver lo que pasara en las conversaciones de paz, fuentes del Talibán negaron que cualquier diálogo estuviera en curso.

Si el embustero está en la nómina del ISI, es otro capítulo del doble juego que Pakistán con frecuencia juega en el contraterrorismo. De un lado, la organización combate el terror en su terreno —en parte gracias a los fondos de Estados Unidos- pero un episodio como éste puede demostrar su tendencia a ayudar a la insurgencia afgana también.

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Pero sin importar quién era o quién no era el empleador del señor Mansour falso, el incidente destaca los retos implicados en las negociaciones de paz con Talibán y la guerra contra el terrorismo. Cuando incluso los sujetos encargados pueden ser engañados por un impostor, dice Time, no se necesita un especialista en inteligencia para concluir que las conversaciones no están yendo a ningún lado.

Probablemente no es la primera vez que quienes buscan la paz son engañados por un falso terrorista, y es posible que tampoco sea la última vez. Pero así como sucede a menudo con situaciones extrañas como ésta, la parodia aparece primero: hace uno años en un episodio de la serie Arrested Development aparecieron varios Saddam Hussein falsos. 

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