En busca de la comida tapatía

Para dar con el sabor de las delicias culinarias de Guadalajara, aquí unas recomendaciones; el estado va más allá del arte con sus tortas ahogadas, lonches, carnes en su jugo y birria.
Birriería Las nueve esquinas. (Tontatiuh Figueroa)
Diego Morones

Desde edades en que mi ronco pecho carecía de vello, la visita a Guadalajara, más allá del Templo de la Merced, los murales de Orozco, y sus hermosas y frondosas mujeres, era motivada por las delicias culinarias. Cuando regresé a la capital del estado tequilero iba con el antojo alborotado por recuerdos de tortas ahogadas, lonches, carnes en su jugo, birria y todo lo que cualquier nutriólogo prohibiría por colesterol y grasas saturadas.

A las tres de la tarde, decidí, confiado en los años de experiencia de mi amigo tapatío, ponerme en sus manos para la elección del lugar que consentiría a nuestro estómago. Enrique (por ponerle nombre y proteger su identidad) me aseguró que iríamos a un lugar delicioso. Enhorabuena.

Durante 30 minutos mis lóbulos frontal y temporal se prepararon para el festín. El nombre ostentaba a todas luces la más antigua tradición: ‘Hacienda del N’.

Cual gato relamiéndome los bigotes abrí el menú que debía listar la comida típica de mis recuerdos… ¡Bife de chorizo! ¡Morcilla! Mi cara de frustración fue malinterpretada. Enrique esbozó una sonrisa y dijo: “Qué tal, te dije que era bueno este lugar”. El hambre obligó mi resignación.

Al día siguiente –el último–, hice énfasis en ir a un lugar típico de Guadalajara. A Enrique, siempre bien intencionado, la geografía se le dificultaba: terminamos en un restaurante de mariscos estilo Sinaloa. Perdimos el norte.

Decepcionado, en el hotel, comenté al concierge –porque el hotel tenía nombre francés– las peripecias y desilusiones gastronómicas de mi estancia. Compadecido me ofreció satisfacer al menos uno de mis antojos. Terminamos en Garibaldi, donde si bien no hay mariachi, las carnes en su jugo eran extraordinarias y aunque ostentan un récord Guinness por el platillo servido más rápido, mis quesadillas y frijoles con elote tardaron lo suficiente para que un atento mesero rellenara mi plato con jugo caliente “porque frías no saben igual”. Al dar la primer cucharada –se come con cuchara– y sentir cómo la carne se deshacía en mi boca, me sentí, finalmente, en tierra tapatía.

DA CON EL SABOR
“Quien no conoce su historia está destinado a repetirla”.

Lonches Karlos.
Deliciosos ‘lonches’ bañados con la salsa de la casa.
Rubén Darío 1549, Col. Providencia.
Tel. (0133) 3817-2340.

La Antigua.
Ideal para disfrutar menudo.
Morelos 371, Plaza de la Liberación, centro.
Tel. (0133) 3563-6570.

Birriería Las nueve esquinas.
Colón 384,
Tel. (0133) 3613-6260.

Karne Garibaldi.
Las mejores carnes en su jugo.
Garibaldi 1306, esquina con José Clemente Orozco, Col. Sta. Teresita.
Tel. (0133) 3826-1286.

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