Los Ángeles estrena juegos para niños

Dos nuevos parques temáticos se abrieron este verano en California; Disney abrió buscando a Nemo y el Centro Cultural Skirball inauguró la exposición el Arca de No
Disney lanzó el viaje submarino de Nemo. (AP Photo)
Patricia Ruvalcaba

Muy puntualmente, justo cuando empezaba el verano californiano, Disneylandia lanzó una sorprendente atracción: Viaje submarino buscando a Nemo (Finding Nemo Submarine Voyage).

Se trata de una inmersión al fondo del mar (simulada, al estilo Disney) según la trama de la película Buscando a Nemo.

Con el termómetro cerca de los 30° C, y una humedad relativa de 75% –en Anaheim, California– parece buena idea sumergirse en un lago artificial colmado con  6.3 millones de galones de agua. Con mayor razón si hay promesa de aventura.

A una velocidad promedio de 2.18 kph se recorren arrecifes de coral, cavernas, las ruinas de una civilización antigua, una escuela para medusas, un cementerio de barcos hundidos, un volcán submarino en erupción y las tripas de una ballena.

Durante 13 ‘escenas’, los 40 pasajeros de cada submarino ríen con las ligerezas de Nemo, el pez payaso que se ha perdido. También sufren con las vicisitudes del padre de Nemo, Marlin, quien lo busca ayudado por la desmemoriada Dory.

Los viajeros experimentan apagones, choques, estremecimientos de la nave, así como la aparición de monstruos marinos y criaturas majestuosas. Allí están los buenos y los malos: los tiburones vegetarianos, la ballena con la cual se habla en ‘cetáceo’, las tortugas alivianadas y las gaviotas “¡Mío, mío!”.

Modelados por Audio Animatronics, una de las ramas robóticas de Disney, los personajes rozan el realismo. Efectos especiales, un sonido que permite escuchar los diálogos como si se estuviese cerca de los peces y un fondo musical cinematográfico refuerzan la sensación de estar en la trama.

La atracción está en Tomorrowland y cuenta con ocho submarinos cuyos motores a gasolina fueron remplazados por eléctricos.

Aunque es un secreto bien guardado por Disney, expertos en parques temáticos estiman que costó más de 70 millones de dólares. Su antecesor, Viaje submarino, inaugurado en 1959 e inspirado en el Nautilus, el primer submarino atómico en viajar bajo el hielo polar, fue clausurado en 1998.

Los submarinos fueron embodegados, mientras en Disney se debatía sobre si debía o no reabrirse el viaje.

La apertura, el 11 de junio, fue precedida por una campaña en los foros virtuales de fanáticos de Disney. Las colas han sido tan enormes que la atracción tuvo que extender su operación dos horas y media más allá del horario del parque.

Aquel día, uno de los primeros pasajeros en sumergirse escribió después en un foro: “¡Fue maravilloso! ¡Valió la pena esperar seis horas!”.

Informes: http://disneyland.disney.go.com/

Cómo salvar el mundo

Si uno pudiese construir un arca de Noé y cargarla con más de 180 animales de tamaño natural, ¿cómo haría para conservar la paz y la limpieza en la nave, mientras se atraviesa la mítica tormenta?

Ése es sólo uno de los desafíos que plantea al público la exposición permanente ‘El Arca de Noé’ (Noha’s Ark), que el 26 de junio se inauguró en el Centro Cultural Skirball, en Los Ángeles.

La exposición ocupa más de 700 metros cuadrados. Los animales son esculturas hechas con materiales reciclables, como latas, trapeadores o pasta para sopa.

Los visitantes se ayudan para construir el arca y cargarla. Luego han de alimentar a los animales, mantener el control, limpiar, crear la tormenta o producir un arco iris.

Además hay talleres, experimentos, cuentacuentos y, los fines de semana, presentaciones artísticas.

Informes: http://www.skirball.org

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