Volar en primera clase, lujo para pocos

Las aerolíneas mejoran sus servicios con caviar, pasando por vinos caros y camas matrimoniales; descansar durante el vuelo es un lujo que sólo algunos pasajeros pueden pagar.
Jet Airways ofrece un espacio agradable y cómodo para trabaj
Jessica Dickler

Ante la continua mejora de las aerolíneas en el servicio de primera clase, incluso el jet set se verá tentado a viajar en vuelos comerciales.

En días recientes, Singapore Airlines presentó las suites de primera clase en sus vuelos de Singapur a Sydney. Las exclusivas habitaciones del colosal jet Airbus 380 inauguran una nueva manera de volar.

Dado que muchos viajantes con alto poder adquisitivo comparten la propiedad fraccionada de jets o incluso compran sus propios aerotransportes, este es el intento de las aerolíneas comerciales para atraer clientes adinerados, ofreciendo ventajas extra como caviar Beluga y Dom Perignon.

Singapore Airlines no ha escatimado en gastos. Cada una de las 12 espaciosas suites ubicadas en la parte delantera de la nave cuenta con una cómoda tumbona para el reposo de los huéspedes, que pueden disfrutar de 100 películas en su pantalla LCD de 23 pulgadas, o escuchar una selección de música con auriculares marca Bose.

Lejos quedaron los días de reclinar el asiento si querías dormitar, las habitaciones tienen una cama plegable de tamaño natural, un colchón extra y un edredón de Givenchy.

Las camas de las suites del pasillo central son lo suficientemente amplias para que descansen dos personas. Incluyen un kit equipado por Salvatore Ferragamo, que contiene su último perfume, un toque para crear atmósfera en el aire.

Si te interesan más los negocios que el placer, la televisión viene equipada con un teclado y un juego de aplicaciones para oficina, de manera que los pasajeros puedan conectar su memoria USB y no descuiden el trabajo durante el  vuelo.

“Es una clase más allá de la primera” asegura un portavoz de la compañía aérea, con un precio que hace honor a su status: un boleto para viaje redondo en el A380 de Singapur a Sydney cuesta 7,350 dólares (impuestos incluidos), un 15% más que la tarifa normal para primera clase, 6,400 dólares.

Aunque Singapore Airlines represente un parte aguas en los viajes de lujo, no es la primera aerolínea en modernizar sus ofertas para primera clase.

“La primera clase es cada vez más extravagante, más privada y más lujosa” afirma Peter Frank, editor de la publicación online Concierge.com.

La compañía india Jet Airways también presentó al público ocho suites privadas a bordo de su Boeing 777-300ER. Como parte de la expansión de la aerolínea, con una inversión de 3,700 millones de dólares, Jet Airways ha ampliado sus destinos desde Mumbai a Nueva York, Chicago, Los Angeles y San Francisco. Un viaje redondo en primera clase desde Newark a la ciudad india cuesta más de 10 mil dólares.

Por ese precio obtienes una suite independiente de la cabina principal con iluminación personalizada, una increíble cama de más de dos metros, una pantalla plana de 23 pulgadas, armarios y un escritorio que duplica sus dimensiones para convertirse en una mesa para dos.

La tarifa incluye un menú de comida hindú e internacional, servida en porcelana pintada a mano, además de vinos y champañas de primera calidad. Sin mencionar una extensa variedad de whisky de malta escanciado en copas de cristal. 

De igual forma, la nueva nave A340-500 de la aerolínea Emirates cuenta con 12 camarotes de primera clase acondicionados para ofrecer un trato digno de rey, todos equipados en piel y madera de nogal con toques de oro.

Fuera de sus habitaciones, los pasajeros gozan de mucho espacio para moverse (gracias en parte a la ausencia de contenedores a la altura de la cabeza), visitar el bar y mezclarse con otros huéspedes reales.

Si prefieren quedarse en la suite, pueden vaciar el mini-bar o pedir servicio al cuarto con un control remoto. El cómodo sillón de piel se abate para convertirse en una cama completamente horizontal con sólo tocar un botón. También hay botones para controlar las puertas e iluminar el letrero de “no molestar.” Las paredes del camarote están además aisladas para reducir el sonido.

Sin embargo, el precio del boleto (10 mil dólares) lo hace prohibitivo para muchos, luego pocos podrán disfrutar de los lujos que ofrece esta nueva primera clase. 

“La parte frontal de la nave será cada vez más lujosa, con servicios extra, mientras que la parte trasera será siempre la parte trasera” declara Frank de Convierge.com.

Así, para el resto de nosotros, limitados por nuestra economía a una bolsa de frituras y un refresco, conseguir descansar decentemente durante un vuelo permanecerá siendo un sueño irrealizable.

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