El amor por los rayos ultravioleta

Hay personas que sólo necesitan verse bronceadas para sentirse bien; pero buscar siempre el bronceado perfecto puede deberse a una adicción.
El bronceado, como el consumo de cigarros, puede ser una adi

Tal como sucede en el caso del consumo de alcohol, cigarrillos y drogas, buscar tener siempre el bronceado perfecto puede deberse a una adicción, según reveló una nueva investigación.

A pesar de las advertencias sobre cuán perjudicial puede ser tomar mucho sol o asistir a sesiones de cama solar, las personas siguen anhelando verse bronceadas y se rehúsan a cambiar de hábito, aún cuando esto incrementa su riesgo de padecer cáncer de piel.

Si bien los dermatólogos sospechaban que algunas personas sólo necesitaban verse bronceadas para sentirse bien, una nueva investigación en Seattle sugirió que podrían ser adictos a la luz ultravioleta.

"Nuestro estudio se propuso descubrir si ciertos individuos, sobre todo aquellos que se califican a sí mismos como frecuentes tomadores de sol, exhibían conductas adictivas respecto del bronceado", señaló la doctora Robin Hornung, de la University of Washington y del Hospital de Niños y el Centro Médico Regional de Seattle.

Investigaciones previas demostraron que la luz ultravioleta (UV) del sol puede causar la emisión de endorfinas, componentes cerebrales que están asociados con el placer o la sensación de bienestar.

Hornung y su colega Solmaz Poorsattar consultaron a 385 estudiantes universitarios de ambos sexos sobre el bronceado. También incluyeron preguntas de una herramienta de prueba llamada CAGE, para detectar si eran adictos.

Los expertos consultaron a los estudiantes si creían que tenían que reducir el bronceado y si se sentían culpables por broncearse.

Los investigadores también preguntaron si tomar sol o asistir a camas solares era la primera cosa en la que pensaban por la mañana.

Más del 76% de las estudiantes dijeron que trataban de tomar color en la piel deliberadamente, frente al 59% de los universitarios varones. Más mujeres también admitieron emplear dispositivos de bronceado.

Cuando los investigadores analizaron las respuestas al cuestionario CAGE, los estudiantes que obtuvieron resultados positivos eran más propensos a buscar broncearse.

"Nuestro resultado de que el 18% de los estudiantes que admitieron broncear su piel intencionalmente obtuvo calificaciones positivas en el cuestionario CAGE es significativo, no sólo porque indica la probable existencia de adicción a la luz UV sino porque su porcentaje es comparable con los hallazgos de otros estudios sobre adicciones", dijo Hornung.

Los resultados de la investigación fueron publicados en Journal of the American Academy of Dermatology.

La experta agregó que el hecho de que broncearse sea adictivo para algunas personas debería fortalecer los reclamos por una regulación más estricta sobre la industria del bronceado artificial.

 

 

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