La mujer detrás de Maco

Zélika García es la organizadora de la feria de Arte Contemporáneo en México; Este año la inversión supera los 18 millones de pesos y esperán más de 25,000 personas.
A cargo de 12 mil metros cuadrados de arte. (Gilberto Contre
Verónica García de León

Después de cuatro años, México Arte Contemporáneo (Maco) ya es una feria esperada. Del 25 al 29 de abril reunirá bajo 12,000 metros cuadrados a 85 galerías de EU, Europa y América Latina. Durante cinco días acudirán al recinto improvisado en el Residencial Palmas Park coleccionistas, amateurs, curadores y aficionados para ver y comprar obras de más de 800 artistas.

 Para Zélika García Ortiz, directora de Maco, es una semana en la que ella y su socio, Enrique Rubio, verán plasmado un año de trabajo. "En esos días ves físicamente el esfuerzo de un año", comenta mientras coloca un cigarrillo en sus delgados dedos, el primero de seis que fumará los siguientes 50 minutos.

Se siente satisfecha, dice. El número de galerías que asisten duplica al de 2006, 80% de ellas son extranjeras. Ya dieron el sí las galerías Happy Lion (Los Ángeles), David Swirner (Nueva York), Kurimanzutto (México) además de Yvon Lambert, Air de París y Nara Roesler de Francia.

Este año la inversión supera los 18 millones de pesos. ¿El éxito de la feria es la asistencia de público o la venta de arte? "De las dos", responde Zélika con su voz ronca y gruesa, que no empata con el rostro de una joven de 29 años. "El punto más importante de una feria es la venta. Las galerías vienen a vender porque tienen que pagar un espacio, a los artistas, tienen que pagar transporte, no vienen a hacer una exhibición vienen a hacer negocio". Este año, regresan 60% de las galerías que han asistido años anteriores. "Si no vendieran bien no repetirían", asegura la joven empresaria. Tomando en cuenta años previos, las ventas pueden rondar los 30 y 40 MDD.

Detrás de Zélika, dos pizarrones tienen escritos, con letra apenas legible, más de 50 pendientes a un mes de la feria: letreros de galerías, requisitos, iluminación, normas de montaje, diseños de stands. "Ahora entiendo lo que me decía Gabriela. No es fácil, tienes que creer en lo que haces", dice Zélika. Antes de incursionar en las ferias de arte, en 2002, no dudó en recurrir a una experimentada en el tema, su entrañable amiga Gabriela López Rocha, quien creó la plataforma que reunió por primera vez en México al mundo del arte contemporáneo.

En ese entonces le preguntó "¿Cómo se hace una feria de arte?" Gabriela, con la experiencia de organizar Expo Arte Guadalajara durante siete años, hasta que ‘problemas administrativos’ le impidieron en 1998 continuarla, le contestó entre bromas con un rotundo "No la hagas". Zélika tenía mucho más que el entusiasmo e idealismo de una joven de 24 años en aquel entonces. Si bien estudió licenciatura en Artes por placer, tenía una gran facilidad para los números que descubrió a lo largo de su carrera y, para terminar de tomar la decisión de lanzarse al ruedo, pensó que alguien debía ocupar ese espacio que dejó la Expo Arte Guadalajara.

No obstante, tenía poca experiencia: sólo dos años de graduada, y era neófita en los avatares de los negocios.

A pesar de los pros y contras a la vista, no dudó en lanzar en 2002, Muestra, la primera feria de arte contemporáneo en su natal Monterrey. Las dos ediciones "fueron un buen principio", recuerda la ejecutiva.

La primera edición reunió a 23 galerías y el siguiente año, la lista se duplicó. Pero Zélika no estaba conforme con su naciente proyecto, quería que tuviera trascendencia internacional. Incluiría un comité que selecciona a las galerías participantes y un programa de coleccionistas, ideas que tomó de las ferias Art Chicago, Arco, en Madrid, Art Mori, en Nueva York y Basel, en Miami.

Asociada con Enrique Rubio, editor de la revista Spot y su actual pareja, Zélika lanzó Maco en 2004.

Logística detrás del arte
Mientras estudiaba en la universidad, pensó que se dedicaría a las artes plásticas. En realidad ella nunca realizó sus propias obras y hoy, como organizadora de ferias está más del lado de la administración que del arte. De hecho reconoce: "Si no sabes nada de arte a lo mejor puedes hacer una feria, pero si lo hago es porque me gusta".

Enrique Rubio trata las cuestiones legales y administrativas y Zélika todo lo demás. Apenas termina una feria comienza el proceso para iniciar la del siguiente año.

Aunque tiene contacto con los artistas, los proyectos y las galerías, en realidad un comité elige las obras que participarán en la feria. Este año, el Consejo contó con la participación de Nara Roesler (Brasil), Luis Adelantado (España) y OMR (Ortiz Monasterio Riestra de México). Las 85 galerías que se presentarán fueron elegidas entre 200.

Maco depende de la venta de espacio y de patrocinios. Este año su mayor patrocinador es Pepsi, con un anuncio en television de 7 MDP. A cambio la refresquera presentará en la feria seis latas creadas por artistas mexicanos. Otras empresas que apostaron a la feria son los Hoteles Habitat, el Hotel W y Tequila Centenario.

"Somos una feria de otro nivel en cuanto a precios y por lo mismo, el espacio es más barato", advierte Zélika. En México, las galerías pagan 3,500 dólares por 20 metros cuadrados y hasta 13,000 por el más grande de 80.

Aunque no sabe con certeza las ventas que se cierran en cada feria sabe, por ejemplo, que el año pasado se vendieron obras desde 1,000 dólares hasta 250,000. Un trabajo del artista suizo Thomas Hirchhorn se vendió en 120,000 dólares y uno de Gabriel Orozco, en 100,000 dólares.

Además de las ventas, cada visitante es un comprador potencial, "entre más visitantes hay más posibilidades de vender una obra en ese momento o después", dice Zélika. Esto es parte del trabajo del consultor español Pablo del Val, ex director de Expo Arte Guadalajara, y que como director del programa de coleccionistas internacionales de Maco tiene contacto con compradores de todo el mundo.

"Consiste en traer compradores extranjeros al DF", explica la ejecutiva. De entrada invitan con algunos gastos pagados y actividades paralelas a 100 coleccionistas, y a otros 3,000 les envían pases VIP. El alojamiento es uno de los mayores desembolsos: 150,000 dólares.

Aunque Maco se reserva el nombre de algunos coleccionistas internacionales, están confirmados compradores fuertes como Eugenio López, Agustín Coppel, César Cervantes y Patrick Charpenel. Este año se esperan 25,000 personas, que dejarán una recaudación de 1.8 MDD. "No queremos parecernos a nadie ni ser una feria gigante, sino de calidad, selectiva, que también reúna a galerías jóvenes. Tener un poquito de cada feria".

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