Tumbas romanas se parecen a aztecas

En El Vaticano se descubrieron semejanzas en el culto a la muerte con México; buscaban un contacto con el mundo de los difuntos a través de varios ritos.
Tanto en la cultura azteca como la romana rindieron culto a
CIUDAD DEL VATICANO (Notimex) -

Una serie de tumbas descubiertas bajo El Vaticano, permitieron? a especialistas identificar sorprendentes coincidencias entre el?culto a los muertos de la antigua Roma y del México actual.?

Giandoménico Spinola, responsable de?las Antigüedades Clásicas de los Museos Vaticanos, confirmó estas similitudes luego de estudiar dos áreas de una Necrópolis (cementerio?romano) de más de dos mil años.??

Se trata de la llamada "Necrópolis de la Vía Trionfale" que se?encuentra dentro del territorio del Estado Pontificio y que fue revelada en 2003, durante los trabajos para la construcción de un?estacionamiento.??

Convertido actualmente en un museo, análisis antropológicos del lugar demostraron que los habitantes de la "clase media" de la Roma?de los siglos II y III, de la era actual, armaban altares a los muertos, como cada año se lleva a cabo en México.??
"Daban de comer a los muertos una vez al año, quizás en la fecha de nacimiento o en jornadas particulares en las cuales se conmemoraba?a los difuntos", explicó Spinola.?

Spinola dijo que en cada una de las tumbas se pueden observar largos?tubos con filtros en la parte superior y ubicados a la altura de la boca de la persona enterrada, porque a través de estos, sus familiares hacían pasar ciertos alimentos como vino, leche o miel.?

Según el especialista, este gesto permitía recordar la?existencia de una vida "más allá" de la muerte y para "brindar ?fuerzas" al difunto, para lo cual, los parientes incluso organizaban?"pequeños banquetes" en el cementerio.

Durante estos encuentros en torno a una tumba, que pretendían un contacto entre el mundo de los muertos y el de los vivos, se solían?montar altares donde se quemaban inciensos y se sacrificaban animales chicos. ??

De hecho, en ese país latinoamericano, aún en la actualidad, la noche del 1 al 2 de noviembre es tradición para las familias visitar?los cementerios, llevar la comida preferida del ser querido y quemar incienso, tradición herencia de las antiguas culturas precolombinas.

"Es un comportamiento antropológico -agregó- que es propio del?ámbito humano más allá de las culturas, con recorridos culturales muy?diferentes se llega a ceremonias muy similares", finalizó Giandoménico Spinola.

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