Federer y Nadal van a las Olimpiadas

Los tenistas acudirán a Pekín y podrían dar un espectáculo más de su eterna rivalidad; entre las mujeres, también se espera a Ana Ivanovic, María Sharapova y las hermanas Williams.
Los tenistas quieren posicionar este deporte como uno altame
NUEVA YORK (AP) -

¿Tiene más ganas de apreciar a Roger Federer y Rafael Nadal después de su épica final en Wimbledon?

Pues no habría que esperar mucho: el torneo de tenis de los Juegos Olímpicos podría ser el marco de otro capítulo en la rivalidad más apasionante de la actualidad.

Semejantes expectativas entusiasman a los responsables del tenis mundial, deseosos que la disciplina se consolide más en el programa olímpico.

El tenis fue unas de las disciplinas que formó parte del programa olímpico original, pero fue descartado tras 1924 y recién volvió a repartir medallas hace 20 años.

La disyuntiva que tiene es que los Juegos Olímpicos nunca alcanzarán la magnitud de los cuatros torneos del Grand Slam, mientras que dentro de su esfera está a la sombra del atletismo, natación, gimnasia y fútbol.

“Hay deportes que necesitan de las olimpiadas y a la inversa”, comentó recientemente Francesco Ricci Bitti, el presidente de la Federación Internacional de Tenis. “El tenis está en una condición similar que el fútbol, una disciplina que las olimpiadas necesitan. Si quieren lo mejores, el tenis no puede faltar”.

Algo que ayuda es que los mejores jugadores de la actualidad estarán presentes enPekín, y eso le otorga el calibre de un Grand Slam de una semana.

Federer, Nadal y Novak Djokovic encabezan el lote masculino, mientras que Ana Ivanovic, Maria Sharapova y las hermanas Williams lo hacen entre las mujeres. Hasta ahora, el único ausente relevante es la del estadounidense Andy Roddick, quien decidió darle prioridad al Abierto de Estados Unidos.

Se puede argumentar que el torneo es como un adelanto del Open estadounidense, a jugarse a fin de mes, ya la cancha que se usará es la misma de superficie dura, la Deco Turf II.

Motivación no falta y para muchos el patriotismo constituye un importante aliento.

“Todos los deportistas, no sólo los tenistas, sueñan con estar en una olimpiada”, afirmó Ivanovic, la serbia que este año se consagró campeona en el Abierto de Francia y es la actual número uno mundial.

“De niña recuerdo los oros de las selecciones de básquetbol y vóleibol, y el orgullo que tenían por representar al país. Ahora yo tengo esa oportunidad. Es algo que me eriza la piel”.

Y qué decir de los hombres.

Víctima de reveses sucesivos a manos de Nadal en las finales de Roland Garros y Wimbledon, Federer -el indiscutido número uno en los últimos cuatro años y medio- se anima con llevarse un premio de consuelo que la ha sido esquivo en sus dos anteriores experiencias olímpicas.

En Sidney 2000, tres años antes de ganar el primero de sus 12 títulos de Grand Slam, el astro suizo cayó en las semifinales y luego perdió el duelo por la presea de bronce. Peor le fue en Atenas 2004, donde como amplio favorito sucumbió ante el checo Tomas Berdych en la segunda ronda en individuales, y tres horas y media más tarde quedó fuera en dobles.

El inesperado campeón de Atenas fue el chileno Nicolás Massú y hace poco dijo que aún recuerda haber visto a Federer llorar tras el revés frente a Berdych: “Estaba totalmente destrozado”.

Massú fue protagonista de una gesta histórica hace cuatro años, al obtener las dos primeras medallas olímpicas de oro para Chile. La otra la consiguió en dobles junto con Fernando González.

Ambos vuelven a la carga, aunque en polos opuestos en cuanto a nivel. Mientras que González figura entre los 20 primeros del mundo, Massú lleva cierto tiempo fuera de los 100 mejores y necesitó de una invitación para poder participar.

Una constante del torneo masculino es que tres de sus cinco campeones han sido jugadores que nunca ganaron un Grand Slam, como fue el caso del eslovaco Miloslav Mecir (Seúl 1988), el suizo Marc Rosset (Barcelona 1992) y Massú.

Y varias teorías sobre las sorpresas, incluyendo que los partidos son a tres sets, minimizando la posibilidad de remontadas. También está el hecho que los Juegos se disputan en fechas muy próximas a Wimbledon y el Abierto de Estados Unidos.

En las mujeres la historia ha sido distinta y los nombres son ilustres. Las campeonas incluyen a Jennifer Capriati, quien tenía 16 años cuando se llevó el título en 1992. También están Lindsay Davenport (1996), Venus Williams (2000) y Justine Henin (2004).

Tanto Federer como Nadal, quien jugará por primera vez en el tenis olímpico, han dicho que el torneo reviste la misma importancia que es un Slam.

“Es algo especial, se juega cada cuatro años y uno no sabe cuando tendrá otra vez la oportunidad”, comentó Nadal.

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