Para ellos... zapatos de culto

“El hombre que calza unos Ferragamo sabe de moda” dice el director de producto de la marca; Javier Suárez se encarga de esta línea hace 18 años y para inspirarse, va de Nueva York a Flore
En el mundo de la moda, el calzado masculino gana terreno y
Regina Moctezuma

Mary Schmich, una columnista del diario Chicago Tribune, recomendaba vivir alguna vez en Nueva York, pero mudarte antes de que lo hiciera muy duro, y también vivir en el norte de California, pero salirse de ahí antes de que lo hiciera muy blando.

Sin saberlo, Javier Suárez tomó el consejo, pero cambió el clima californiano por las planicies florentinas. El director de Productos de Piel para Caballero de Ferragamo pasa la mitad de su tiempo en Nueva York y la otra mitad en Florencia.

Desde hace 18 años, cuando la empresa lo contrató, el mercado estadounidense representaba 60% del negocio de Ferragamo.

Esto se ha mantenido a pesar del crecimiento en otros mercados. Lo que no ha cambiado es el ambiente neoyorquino que le aporta a Suárez una visión particular de la moda, y el florentino, núcleo de la firma, que le da frescura y tranquilidad.

De origen argentino, Suárez se mudó a Nueva York a los 14 años a causa del trabajo de su padre, de quien aprendió el gusto por el buen vestir. “Tuve un padre muy elegante, al que siempre le gustó la moda. Admiraba su estilo, todavía me acuerdo de sus zapatos”, dice.

Al terminar la licenciatura en arte, encontró trabajo en la primera zapatería Botticelli sobre la Quinta Avenida, donde quedó fascinado por el calzado masculino. Después de convencer a su madre de que la moda no era una carrera tan extraña, empezó a trabajar en Bally, una empresa suiza a la que considera como su ‘verdadero doctorado’, pues ahí aprendió la parte técnica y comercial del calzado.

La tercera marca que lo formó fue Cole Haan. Para este momento de su vida ya era uno de los pocos expertos en calzado masculino, por eso lo buscó Ferragamo.

La marca italiana estaba más enfocada en el diseño y la comercialización de zapatos para mujer, pues Salvatore Ferragamo, su creador, estudió anatomía e, incluso, clasificaba el carácter de las mujeres dependiendo de la fisonomía de sus pies. Pero los de sexo masculino también querían probar la artesanía y la modernidad de la marca.

Al hombre que compra en Ferragamo le interesa, cada vez más, la moda y tiene una relación muy personal con su calzado, es una inversión a largo plazo. Usa un estilo actual y moderno, pero lo que más aprecia es la calidad, dice el directivo.

Respondiendo al llamado de los hombres, Ferragamo junto con Suárez han creado durante años una línea de calzado masculino que para muchos es el ‘único zapato’. Ahora, dan un paso más y consiguen ofrecer a sus clientes calzado a la medida. (Sí, en México también se puede.)

Zapatos de culto y a la medida

Los hombres, que por mucho tiempo han coleccionado autos, relojes, corbatas o hasta pipas, han empezado a interesarse por los zapatos. Ferragamo sacó provecho de la afición masculina por el funcionamiento de las cosas para hacer un calzado ‘coleccionable’ de nombre Tramezza.

El término significa ‘entremedio’ y es un modo de elaborar zapatos que se utilizaba en Italia, cuando no existía el pegamento y el calzado se debía coser. Así los hacía entonces Salvatore Ferragamo y así los hace su marca un siglo después.

“Un buen zapato acentúa mucho el estilo de un hombre”, recalca Javier Suárez, y para lograr un par hay que combinar la ingeniería del caminar con la innovación, sin olvidar el ingrediente de la moda.

Con una muestra de la huella de su pie, Ferragamo se encarga de hacerle un par de zapatos único, con estilo, cómodo y a la moda.

 

 

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