Lagarde, o cómo ser una dama en el poder

La primera presidenta del FMI es percibida por sus colegas como una mujer de ‘mucha clase’; descrita como una inusual política francesa, la caracterizan su resistencia y ayuda a otras mujeres.
lagarde  (Foto: CNN)
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

"Ella tiene mucha clase": eso es lo que las personas cercanas a Christine Lagarde, primera mujer en presidir el Fondo Monetario Internacional, concluyen sobre ella no sin antes usar adjetivos o frases como: inteligente, bella, íntegra, irradia carisma, rebosa respeto.

De acuerdo con un artículo publicado por la revista Life&Style en su edición de marzo 2012, aunque la francesa Lagarde está muy interesada en ayudar a otras mujeres, ella misma es completamente diferente a cualquier mujer en la política de su país.

"Ella es inusual entre las mujeres políticas francesas en cuanto a que no hay nada coqueto en ella", dice Andrew Hussey, un profesor en la Universidad del London Institute en París. "Muchas otras -como la excandidata presidencial por el Partido Socialista, Ségolène Royal- juegan con un tipo de elegancia femenina francesa".

La jefa del FMI, en contraste, crea un aura casi surrealista de veneración, según Life&Style.

Esto se combina con un matizado dominio del inglés, un intelecto preciso y una resistencia enervante, la cual desarrolló durante su adolescencia, cuando practicó nado sincronizado. Incluso ganó la medalla bronce en el campeonato nacional de su país.

"Fue el nado sincronizado lo que me enseñó: ‘Aprieta los dientes y sonríe'", ha mencionado alguna vez.

Y le ha sido útil en su carrera política: "En la misma forma exactamente, es un deporte de resistencia y aguante. Estás en tensión y en control", añade esta mujer poderosa, quien se ha casado y divorciado dos veces. Su actual pareja, desde 2006, es Xavier Giocanti, empresario corso y viejo amigo de la Escuela de Derecho.

En 2011, Lagarde se convirtió en la primera mujer en dirigir el Fondo Monetario Internacional (FMI), el último pico en una carrera que la ha visto ser también la primera mujer ministro de Finanzas de Francia, así como la primera mujer presidente de una firma de derecho internacional: Baker & McKenzie.

Por la causa femenina

De acuerdo con Life&Style, tanto en Baker & Mackenzie como en el FMI ha utilizado el mismo título: 'Madame Presidente'. La sintaxis, explicó en cierto momento, no es el campo de batalla donde la causa feminista será ganada o perdida.

"Yo no quería encontrar el equivalente femenino de Presidente. Insistir en marcar la femineidad por el género de las palabras es ridículo", declaró Christine, quien además de ser vegetariana, va al gimnasio todos los días, hace hasta 30 kilómetros de ciclismo a la semana y nada tan a menudo como puede.

En Baker & McKenzie, sus colegas recuerdan que solía decir a las abogadas: "No traten de imitar a los chicos. Sean ustedes mismas y apóyense mutuamente". Ella no coquetea, pero utiliza su femineidad y saluda de beso a mucha más gente que cualquier ministro francés promedio.

En ese sentido, le gusta citar a Madeleine Albright, la primera mujer en convertirse en secretaria de Estado en EU: "Hay un lugar especial en el infierno para las mujeres que no ayudan a otras mujeres".

También suele citar a Eleanor Roosevelt: "Las mujeres son como bolsas de té. Cuando las pones en agua caliente descubres qué tan fuertes son".

Sobre el éxito, Lagarde afirma que "nunca está completo. "Es un combate sin final. Cada mañana uno tiene que poner sus capacidades a prueba una vez más".

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"Ella sabe lo importante que es, pero es muy cálida a pesar de todo", comenta Dominique Moisi, un fundador del Instituto Francés de Relaciones Internacionales y cercano a la jefa del FMI.

Y agrega: "Ha embellecido con la edad. Está deslumbrante-, no es Angelina Jolie, pero está deslumbrante".

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