El espectáculo de las subastas de arte

Las subastas son predecibles como el teatro, siempre hay grandes obras que rompen record; el gasto de más de 1,000 mdd en arte estos días podría significar mayor confianza en la economía.
munch_resulta  (Foto: Getty)
Ryan Bradley

Las subastas de arte, las grandes, son como el teatro circular, invertidas. Toda la acción se desarrolla en las orillas, en los bancos telefónicos; los participantes son casi todos empleados de una de las dos empresas -Christie's o Sotheby's, que en conjunto controlan alrededor del 98% del mercado mundial de subastas- representando a personas que compran arte.

Es obvio, pero aún así hay que decirlo: la gente que compra el arte rara vez está allí en la sala, están en la otra línea, a menudo del otro lado del mundo.

Pero aún así es un evento. Los ricos, los semi-ricos, los conocedores de la escena y los parásitos, todos ellos acudieron la noche del martes a Christie's, uno por uno, estrechándose las manos, dándose palmadas en la espalda y murmurando sobre los Tres Estudios de Lucian Freud, de Bacon, que colgaban en la pared a la derecha del escenario, iluminados y resplandecientes como un altar. Pero, ¿un altar para qué? No para el arte en el sentido puro de la palabra, especialmente no después de que el Bacon se vendiera por 142.4 millones de dólares, el precio más alto por cualquier obra de arte jamás ofrecida en una subasta. Y ¿para qué estábamos allí si no era para ver a las personas alzando esas paletas? 

Realmente se parece mucho al teatro y, como tal, es "lamentablemente predecible", como Sarah Thornton, autora de Seven Days in the Art World, lo describe. "En todas las casas de subastas, los lotes del 1 al 6 son cosas atractivas y jóvenes. El lote 13 le pega al premio gordo. Los lotes 48 al 55 son obras polvorientas para el extremo de mayor edad del mercado. Hubo algunos precios récord, pero, oh, Dios, tal y tal no se lograron vender. Las cifras exactas pueden variar, pero la historia es la misma". Así es más o menos siempre.

En Christie's, más allá del Bacon, Balloon Dog (Orange) de Jeff Koons fue la otra gran noticia -se vendió por 58.4 millones de dólares, en el lote 12. El Bacon llegó antes, en el lote 8A, pero fue movido hacia arriba. El número ocho, cabe señalar, es auspicioso en China, y el mercado chino es de gran importancia. Así que los números grandes llegaron temprano . Ambos se vendieron por un poco más que sus estimaciones. 

"(Una cifra de) 142 millones de dólares va más allá de la comprensión, al igual que 58 millones de dólares. Es tiempo de que estos tipos desarrollen otros intereses. ¿Que tal la filantropía?", dijo Roberta Smith a través de su cuenta de Twitter.

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En Reddit, el crítico de arte Jerry Saltz fue aún más contundente:

"Las subastas me dan asco. No las soporto. Están arruinando el mundo del arte. Cambian la conversación del arte hacia el dinero, de la calidad a las cantidades, y ahora esas cantidades son cantidades masivas".

Y la prensa de negocios aplaudió, porque los altos precios significan que hay más personas extremadamente ricas para competir por una misma obra antes de que caiga el martillo. Pero aún así, nada de esto revela la naturaleza de la experiencia de comprar arte a esos niveles y por qué las subastas siguen siendo unas máquinas de mercado brutalmente eficientes. La forma de pensar en el arte no es en una cosa interesante que colgar en tu pared o colocar en tu césped, y, desde luego, no como una obra de caridad, sino como un activo, puro y simple.

Comprar arte es muy parecido a comprar terrenos, pero peor porque no puedes desarrollarlo simplemente permanece allí. No genera un ingreso como un dividendo en acciones o un edificio que puedas rentar. (A menos, por supuesto, que quieras cobrar una entrada por ver tu obra de arte. Sin embargo, al igual que en los terrenos, el arte acumula valor y con bastante rápidez. La idea es que obtengas un gran rendimiento más adelante, que compense con creces los ingresos que "perdiste" -o simplemente no ganaste- mientras estabas manteniendo ese activo.

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Así que, hay más multimillonarios hoy en día de los que han existido nunca antes, y el arte (como los terrenos) son un buen lugar para estacionar enormes sumas de dinero. El porqué esas sumas son tan históricamente enormes dice mucho acerca de los tiempos en que vivimos.

Compramos activos cuando sentimos que el mundo es seguro para gastar y las tasas de interés son bajas. Ésta es una versión sumamente simplificada de la teoría del " efecto riqueza " de Bernanke : Compramos activos cuando sentimos que el mundo es seguro para gastar y las tasas de interés son bajas. Ésta es una versión sumamente simplificada de la teoría del "efecto riqueza" de Bernanke: gastaremos más y nos sentiremos más ricos porque es barato pedir prestado dinero, y debido a que tenemos cosas, vamos a gastar aún más porque sentimos que el mundo es más seguro para gastar. No es poca cosa que el último récord de una obra de arte en una subasta fuera en 2008, justo antes de que Lehman Brothers se declarara en quiebra.

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