‘Mad Men’ dice adiós con un final inesperado

No fue el desenlace que muchos seguidores esperaban, pero sí el inicio de una nueva era; el último capítulo de ‘Mad Men’ se transmitió este domingo en Estados Unidos.
Jon Hamm  (Foto: Getty)
Todd Leopold

Nota del editor: Este artículo contiene spoilers sobre el final de Mad Men, si no deseas saber el final de la serie es mejor que no la leas.

(CNN) – Y en el final de Mad Men, Don Draper se vuelve uno con el universo.

No fue el final que muchos seguidores esperaban, los que lo veían saltando de una ventana (como la silueta de Draper en los créditos de la serie) o convertirse en el secuestrador D.B. Cooper.

En lugar de eso se sentó en la costa de California y recibió el amanecer de un nuevo día con “nueva esperanza, nuevas ideas, un nuevo tú”.

Si bien no fue el final dramático que muchos esperaban, lo cual va de acuerdo con el estilo de la serie que era más sobre la acumulación de detalles de los personajes que grandes cambios en la trama, en su deseo de atar varios cabos sueltos de forma feliz  se vio un poco fuera de lugar.

Pero el tumulto de los 60 había terminado y los 70 eran sobre encontrar nuevos caminos. Cada personaje consiguió un momento de brillo en el último capítulo que se transmitió este domingo en Estados Unidos.

Roger Sterling elige la esperanza sobre la experiencia

El dos veces divorciado Roger (John Slattery) probablemente nunca pensó que se enamoraría otra vez. Después de todo se estaba divirtiendo mucho saliendo con mujeres de la mitad de su edad cuando la segunda parte de la última temporada comenzó. Pero obviamente sintió algún tipo de conexión con Marie Calvet, la madre de la ex esposa de Don, y los dos parecieron estar cómodos con la química que encontraron en su última escena.

Por supuesto, Roger se aseguró de proteger sus intereses dejando parte de su fortuna en su testamento al hijo que tuvo con Joan. Y no tuvo otro infarto, aunque otra vez se le oye decir “¿estás intentando matarme?”.  Nadie saber si verá 1980.

Joan Harris, magnate

La vida domestica obviamente no es para Joan (Christina Hendricks). Cuando recibe la oportunidad de hacer una película para Ken Cosgrove saca a relucir su propio nombre y se convierte en productora. Lo cual no le agrada del todo a su novio Richard, quien se percata de que siempre estará después del trabajo de Joan.

Ella invita a Peggy a unírsele, pero ella prefiere la vida en la publicidad.

¿Olson y Rizzo?

En lo parece ser uno de los desarrollos más sorprendente en Mad Men -solo porque en la serie generalmente se ve el romance con un ojo cínico-, Stan Rizzo (Jay R. Ferguson), confiesa su amor a Peggy Olson (Elisabeth Moss), quien le demuestra que es recíproco.

Esta es la misma Peggy Olson que rechazó un viaje a Europa de un pretendiente a principios de año y ha tenido problemas para equilibrar el trabajo y el amor.

Pero cuando Stan se confiesa ante ella, Peggy encuentra su corazón.

“Quiero estar contigo. Estoy enamorado de ti”, le dice. Después de un “¿qué?” inicial, Peggy cede. “Creo que yo también estoy enamorada de ti”, le dice, “de verdad”, agrega.

En un mundo alternativo ellos tendrían su propia comedia: Peggy ama a Stan o Diferencias Creativas.

La tristeza de Sally

El único personaje que termina enfrentando un futuro oscuro es Sally (Kiernan Shipka), la hija de Don. Su madre está muriendo, sus hermanos posiblemente serán enviados a vivir con familiares y su padre está vagando con poco dinero y una sola bolsa de J.C. Penney a su nombre.

En su escena final, Sally se da cuenta de que se ha convertido en una adulta. Sus padres y su padrastro están fuera de su vida. Shipka, que ha sido una maravilla para observar, muestra fortaleza y compasión mientras le habla a su hermano y le ofrece enseñarle a cocinar. Ella sabe que estará haciendo mucho de eso en los próximos años.

El nuevo día de Don

Los seguidores que apostaban a que Don (Jon Hamm) volvería a Nueva York antes de que Mad Men terminara perdieron su esperanza. En lugar de ello vieron al personaje en Utah y después ir a California donde termina en un seminario espiritual con una vieja conocida, la sobrina de Anna Draper, Stephanie Horton.

Ella lo llama Dick, su antiguo nombre, es como si estuviera atravesando su antigua vida, o tal vez preparándose para una nueva.

Don, o Dick, se ve perdido en el seminario, incapaz de abrirse. Las vida en el este continúa sin él y entonces escucha la historia de un hombre que se siente invisible describiendo un sueño en el estante de un refrigerador, mirando a otros vivir cuando la puerta se abre, y entonces “la puerta se cierra otra vez y la luz se va”.

El hombre comienza a llorar

Para Don, sin embargo, una luz se ha encendido. Abraza al hombre. Ha encontrado una conexión.

¿Y esa última escena? Mientras Don dice “om” durante un amanecer en el Pacífico, la escena se corta al famoso comercial de Coca Cola de 1971 en el cual un grupo multicultural canta “Me gustaría enseñarle al mundo a cantar”.

¿Esto implica que Don vuelve a Nueva York, se une al ‘Ejército Coca Cola de McCann y crea uno de los comerciales más legendarios de la historia? O esto significa que la vida –y los negocios- continúan y que el anuncio de Coca Cola es solo otra venta de McCann y Don se ha quedado en California para convertirse en otra persona.

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“Puedes venir a casa”, le dijo Peggy a Don en el teléfono, durante una llamada previa.

Tal vez lo hizo.

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