La historia del auto detrás de los viajes en el tiempo

El DeLorean fue el modelo elegido por los guionistas y productores de ‘Volver al futuro’; la cinta lo volvió una leyenda aunque sus ventas fueron un fracaso.
DeLorean, Volver al futuro  (Foto: Getty Images/Archivo)
Stephy Chung
(Reuters) -

Cuando el Doc Brown revela su máquina del tiempo al principio de la primera cinta de Volver al futuro, Marty McFly pregunta: "¡¿Me estás diciendo que construiste una máquina del tiempo… con un DeLorean?!".

La reacción de incredulidad cuyo fin era insinuar que es difícil saber qué es más increíble: una máquina del tiempo o que se pudiera hacer algo con un DeLorean probablemente fue igual a la reacción de los espectadores en la época en la que se estrenó la cinta.

Como explicó Bob Gale, uno de los guionistas y productores de Volver al futuro, el auto fue una elección poco convencional, incluso para los estándares hollywoodenses.

"Cuando estábamos trabajando en la cinta, estaban juzgando al fundador de la empresa, John DeLorean, por tráfico de cocaína. Salía en las noticias prácticamente todos los días y luego, claro, su empresa fracasó. Pero para nosotros, había algo peligroso, un aire contracultural, algo muy maravilloso en la simple belleza del auto. Además, nos encantaban las puertas estilo ala de gaviota".

El auto en cuestión, el DeLorean DMC-12 de 1981, fue el único que construyó la empresa DeLorean Motor Co.

Lo fabricaron en un suburbio de Belfast, Irlanda del Norte, y se creó básicamente para el mercado estadounidense. Sólo se fabricaron 9,000 antes de que la producción cesara en 1982 y se estima que quedan unos 6,000.

Los DeLorean salen a pasear

Esta semana los propietarios de uno de estos autos reciben atención especial. El 21 de octubre de 2015 fue la fecha a la que Marty y Doc viajan 30 años en el futuro, en la segunda entrega de la serie fílmica. A la fiesta esperada por el acontecimiento (imaginen bailes con el tema Encanto bajo el mar y proyecciones interactivas) le faltaría algo sin la presencia del auto para viajar en el tiempo de la cinta.

Chris Parnham, autor del libro Delorean: Celebrating the Impossible, considera que la cinta es una de las principales razones de la popularidad persistente del auto.

"A diferencia de, digamos, un costoso Ferrari o Lamborghini, la gente no se pone celosa con el DeLorean. No van a rayarlo con sus llaves. La gente, especialmente los jóvenes, tiene recuerdos muy gratos del auto gracias a Volver al futuro".

Parnham, quien además es miembro del Club de Dueños de DeLorean de Reino Unido (DOC, por sus siglas en inglés), ha poseído y restaurado 18 DeLoreans desde que compró el primero en 1999. Se los ofrece a los miembros al costo y actualmente tiene dos.

"No puedo fingir que soy tímido", dijo riendo al hablar de la multitud que usualmente se reúne alrededor de su auto aerodinámico y bajo. "Me gusta la atención".

La máquina del tiempo estuvo a punto de ser un refrigerador

El que el DeLorean se volviera un símbolo de estatus de culto fue una casualidad. De acuerdo con el guionista Bob Gale, en el librero original Marty McFly viaja en el tiempo en un refrigerador.

"En 1981, en los dos primeros borradores, la máquina del tiempo era un objeto inmóvil que el Doc tenía en su laboratorio. Luego lo subía a su camioneta y lo paseaba", explicó Gale.

"En 1984, cuando finalmente aterrizamos la cinta, en la preproducción el director Robert Zemeckis se preguntó: '¿Cómo voy a filmar esto?'. (El refrigerador) requería mucha logística. Pensó que sería mejor que la máquina fuera más móvil o que fuera un auto. Ahí fue cuando se le ocurrió lo del DeLorean".

A pesar de todo, uno no puede evitar pensar en que como su creador llevaba una vida de estrella de rock, el auto siempre estuvo destinado a ser famoso, con o sin Volver al futuro.

El hombre detrás de la máquina

John DeLorean, quien murió en 2005, hizo carrera como ingeniero en General Motors. Diseñó autos clásicos estadounidenses como el Pontiac GTO y el Pontiac Firebird.

En 1973, dejó GM para fundar DeLorean Motor Co. y construir el auto deportivo de sus sueños.

Al principio, los costos fueron grandes: se estima que invirtió la asombrosa cantidad de 200 millones de dólares (unos 3,200 millones de pesos).

DeLorean logró que participaran algunos inversionistas de alto perfil en su creación, como Johnny Carson, el conductor de televisión estadounidense. La inversión más grande fue del gobierno británico, que buscaba desesperadamente crear empleos en Irlanda del Norte para mitigar la violencia sectaria y que aportó 120 millones de dólares (unos 1,920 millones de pesos), pero nunca recibiría las ganancias de su inversión.

Los cambios al motor y el diseño del auto fueron algunos de los factores que retrasaron la producción y las unidades salieron al mercado hasta 1981.

Cuando finalmente salieron a la venta, decepcionaron.

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Los autos eran caros. Con un precio de 27,500 dólares en 1982, su precio equivaldría a unos setenta y tantos mil dólares de hoy (alrededor de un millón 400,000 pesos) después de la inflación.

Parnham, autor de Delorean: Celebrating the Impossible dice que además del precio, las ventas bajas se debían a otros dos factores clave: "En 1982, Estados Unidos estaba en plena recesión y tuvieron el peor invierno de la historia. Nada se vendía".

Aunque otras empresas emergentes habrían sorteado la tormenta, la afición de DeLorean a las parrandas y a los negocios turbios se volvió el objeto del escrutinio de los medios de comunicación, particularmente cuando atraparon al diseñador de autos con un portafolio lleno de cocaína.

Lo consignaron por traficar 24 millones de dólares de drogas ilegales, pero tras un largo y sonado juicio, lo hallaron no culpable.

A pesar del veredicto, el daño ya estaba hecho. Como dijo el mismo DeLorean alguna vez: "¿Comprarías un auto hecho por mí?".

La fábrica se quedó sin dinero; la empresa se declaró en suspensión de pagos. Tras apenas 12 meses de producción, el negocio colapsó en 1982. Parnham se lamenta que "Volver al futuro tardó 18 meses más en estrenarse. La publicidad podría haber salvado al auto".

El sueño sigue vivo

Stephen Wynne es director ejecutivo de DeLorean Motor Co. en Houston, Estados Unidos.  La empresa no tiene relación con la DeLorean Motor Co. original de John DeLorean pero se especializa en el servicio, la restauración y las ventas de autos y refacciones del modelo.

Wynne, quien trabajó como mecánico de DeLoreans en 1982, admira su diseño "atemporal", especialmente el exterior de acero inoxidable y las famosas puertas estilo ala de gaviota.

"Si retrocedes en el tiempo a principios de la década de 1980, el entorno automotriz era bastante aburrido. Las regulaciones de seguridad y emisiones estaban cambiando en Estados Unidos. La gente no sabía qué iba a ser legal", dijo Wynne.

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"John DeLorean corrió un gran riesgo al pensar en fabricar un auto tan singular, algo tan audaz. El DeLorean fue el Tesla de la actualidad. Rompía todas las reglas".

Gale, quien se refiere a DeLorean como "el clásico chico malo del diseño automotriz", está de acuerdo. "Una de las cartas de admiradores más agradables que (los productores de la cinta) recibieron fue de John DeLorean. Escribió una carta que decía simplemente: 'gracias por mantener vivo mi sueño'".

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