Sudán del Sur: en la mira de George Clooney y Nespresso

Nespresso invertirá dos millones y medio de dólares para llegar a los cafetaleros de este país; esta es parte de las iniciativas del actor para impulsar a esta región.
George Clooney  (Foto: CNN)
Peter Guest
(Reuters) -

George Clooney podría tener la razón: el futuro del café está en los pequeños productores. La estrella de cine y rostro de Nespresso ha estado promoviendo el sector incipiente del café en Sudán del Sur, país en el que se ha involucrado desde hace mucho como activista.

La empresa ha estado colaborando con la organización no lucrativa Technoservice y con alrededor de 500 pequeños productores para reiniciar las exportaciones de café en Sudán del Sur, país que se independizó en 2011 pero que desde entonces ha estado sumido un nuevo conflicto civil. Nespresso señaló que pretende invertir alrededor de dos millones y medio de dólares (unos 40 millones de pesos) en el país para que su programa llegue a 8,000 productores para el 2020.

"Al mercado de café de alta calidad no le interesa tener los granos de mejor calidad, sino que esos granos tengan una historia atractiva", dice William Warshauer, director ejecutivo de Technoserve. "En ese sentido, Sudán del Sur representa ambas cosas de una forma incomparable. Es el último de los orígenes nuevos del café en el mundo".

Además de que Nespresso obtiene acceso a café único, sus inversiones reflejan el impulso creciente de los grandes compradores por invertir en África y en los pequeños productores que cultivan los granos y cuya forma de ganarse la vida está en cada vez más riesgo.

"No puedes tener de un lado una estrategia de negocios y del otro una estrategia de sostenibilidad", escribió Jean-Marc Duvoisin, director ejecutivo de Nespresso Nestlé, en un correo electrónico en el que respondió a las preguntas de CNN.

"Como negocio, no podríamos ser sostenibles si los productores con los que trabajamos no son sostenibles. Nuestro enfoque, que combina calidad, sostenibilidad y principios de productividad, ha tenido como resultado café de mejor calidad, mejores condiciones ambientales, mejores condiciones sociales e ingresos más altos para los productores".

Sustentos bajo amenaza

A nivel mundial, el 85% del café lo cultivan los pequeños productores, quienes venden su cosecha ya sea directamente a los grandes comerciantes y procesadores o a los intermediarios. Según Technoserve, en África hay cinco millones de pequeños productores de café y más de la mitad vive con menos de un dólar por día. Las investigaciones de la Fairtrade Fundation muestran que los productores que están en la base de esa cadena de suministro reciben menos del 10% del precio de venta al menudeo del café.

Esta estructura parece ser menos sostenible año con año y los compradores de café temen que sus posibilidades a largo plazo queden frustradas por la falta de inversión a nivel cultivo. Para equilibrar la balanza, están dedicando mucho esfuerzo (y más dinero) para apoyar a los pequeños productores.

En junio, Starbucks (que obtiene el café en más de 30 países) destinó 30 millones de dólares (unos 480 millones de pesos) adicionales a su programa Global Farmer Fund con el objeto de apoyar a los pequeños productores, lo que representa más del doble de la inversión inicial.

"Creo que el principal impulsor del mercado [en cuanto a la inversión en los pequeños productores] es que las empresas se dieron cuenta de que les conviene, pero también que es esencial para sus operaciones", dijo Liam Brody, vicepresidente sénior de Root Capital, empresa que maneja los fondos que invierten en los pequeños productores. "Algunos acaban de darse cuenta de que la forma en la que han hecho negocios no puede seguir".

Un círculo vicioso

La cosecha mundial se ha visto bajo amenaza por el cambio climático, el envejecimiento de los árboles y las plagas, factores que han contribuido a la fragilidad de esa forma de vida rural. Por ello, es difícil que los agricultores inviertan en plantas nuevas, en irrigación o fertilizantes, lo que genera un círculo vicioso de productividad decadente e ingresos bajos. De igual forma, la demanda crece porque los consumidores de China e India dejan de tomar té y empiezan a consumir café.

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África genera apenas alrededor del 12% de la producción total de café, pero los niveles bajos de desarrollo (y en consecuencia, el bajo rendimiento de cada terreno) implican que las condiciones son propicias para aprovechar al máximo su capacidad. Hacer inversiones comparativamente pequeñas en los insumos puede tener un impacto considerable en la cantidad de café que se cosecha.

"Creo que realmente llegamos a un punto de inflexión en este caso", dijo Warshauer, de Technoserve. "Creo que las empresas están viendo esto de forma fundamentalmente diferente. Entienden mejor que nunca que cuando obtienen un producto en un mercado emergente, si la familia que lo cultiva no puede vivir por encima del umbral de pobreza con lo que cultivan, lo que compran podría no existir cuando regresen a comprarlo el año próximo".

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