Un viaje alrededor de la FIL

Visitar la feria del libro en Guadalajara es la entrada a un mundo de posibilidades interminabl el poeta Pablo Boullosa comparte sus experiencias en la metrópoli.
La FIL atrae la atención de un gran número de nacionales y e
RM

Poeta, director por muchos años del bar El Hijo del Cuervo y conductor de TV, Pablo Boullosa habla de sus viajes a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

¿Por qué ir a la FIL Guadalajara?

Porque es divertido, interesante y educativo. Es imposible no encontrar entre tantos miles de títulos alguno que nos esté aguardando para decirnos algo importante, entretenernos o conmovernos. Y porque la FIL organiza un amplísimo programa de conciertos, lecturas, exposiciones y actividades que brindan enormes posibilidades para el visitante.

¿Qué es lo más divertido de Guadalajara?

Guadalajara es una gran ciudad, con todos los servicios de una metrópoli importante, así que cada lector sabrá mejor que yo qué es lo que más le divierte. Para mí, la oportunidad de conversar con escritores de otros ámbitos me parece fantástico.

¿Qué hay que saber de Guadalajara que muchos no saben?

Tres cosas, sólo la última importante. Uno: que la primera vez que se enfrentaron el Guadalajara contra el Atlas, éste derrotó a Las Chivas 17-0. Dos: que la Universidad de Guadalajara (UdeG) es pública y la Universidad Autónoma de Guadalajara es privada. Y tres, algo que bien se sabe pero que no se reconoce plenamente: que lo que ha logrado hacer la UdeG los últimos años es notable también desde el punto de vista empresarial, ha multiplicado la riqueza cultural del occidente del país. Qué diferencia con tantas otras instituciones públicas y privadas que se han dedicado a consumir la riqueza, no a generarla.

¿Dónde se come mejor?

Me gustan muchos restaurantes pero menciono sólo dos: Focaccia Trattoria, en Av. de la Paz 2308, aunque algunas veces haya que esperar mesa; y Goa, de excelente y económica comida hindú, en López Cotilla 1520.

¿Cuáles son los mejores lugares para bailar?

El Callejón de los Rumberos, sobre avenida Chapultepec, no tiene comparación. Además de grupos buenísimos, presentan bailarines profesionales que nos recuerdan que no se puede vivir como si la belleza no existiera.

¿Y para comprar?

Con lo que compro de libros en la FIL, ya no me fijo en tiendas. Pero mi mujer siempre consigue un cinturón o unos zapatos que no ha visto en la Ciudad de México, internándose en pequeñas boutiques.

¿Cuáles son sus lugares favoritos de Guadalajara?

Caminar por la colonia Lafayatte y sólo ver las viejas casonas y disfrutar la sombra de los árboles. El nuevo e impresionante Auditorio Telmex, en lo que será un gran centro cultural universitario, camino a Zapopan, es algo que hay que conocer.

¿Qué anécdotas divertidas ha tenido en sus visitas a Guadalajara, durante la FIL?

Miles, casi todas con escritores. Una vez la FIL me mandó recoger al aeropuerto y el chofer me llevó al hotel, sacó las maletas y me dejó. Entré. Vi que no parecía hotel, pero me acerqué a lo que parecía ser ‘lobby’. Dije que tenía una reservación y me explicaron que ellos vendían bienes raíces. Mi hotel estaba a 10 cuadras de ahí. Eché a caminar y a los cinco minutos volvió el chofer a recogerme. Me dijo que, después de dejarme, pasó frente al hotel (el auténtico) y comenzó a preguntarse en dónde me había dejado. Yo no lo sabía, pero la FIL ocupa a académicos voluntarios para atender a sus visitantes. Mi chofer era un biólogo, distraído y simpático, e hicimos buena amistad.

¿Qué ha obtenido de la FIL Guadalajara?

He estado en la FIL como expositor y vendedor, como prensa, con la televisión, como presentador de libros, y como visitante. Sólo me faltó hacerla de voluntario. La FIL me ha dado trabajo y alegrías, conocimiento, experiencia, dinero y felicidad. Todo lo que soy se lo debo a los libros, y la FIL es la fiesta de libros por antonomasia.

¿Qué consejo daría a quien la visita por primera vez?

Que consiga un buen hotel, de preferencia cerca de la FIL, y se mueva en taxi. Si tiene que llegar en coche a Guadalajara, que sea paciente, este año, por obras, habrá más dificultades que nunca para estacionarse. Y al terminar la feria, que se escape unos días al lago de Chapala o a Vallarta.

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