Políticas ‘verdes’, muy verdes

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Mundo verde
Silvia Ortiz Ruiz
CIUDAD DE MÉXICO (Manufactura) -

Ante la falta de una clara política pública ‘verde', las grandes manufactureras nacionales y extranjeras instaladas en México, han empujado la participación del gobierno en programas ambientales, sin embargo, las pequeñas y medianas empresas (pymes) se están rezagando en este rubro.
Las pymes, que suman más de cuatro millones, están quedando al margen en la implementación de tecnologías y modelos de trabajo sustentables, situación que les resta competitividad.
"En México hay un número de empresas que va adelantado a lo que se está planteando en las políticas públicas; esto en función de las leyes, mismas que están por debajo de lo que las empresas requieren para llevar a cabo buenas prácticas", afirma Odón de Buen Rodríguez, quien fuera director de la Comisión Nacional para el Ahorro de Energía (Conae), y hoy es consultor de Energía, Tecnología y Educación S.C. (ENTE), firma que ofrece servicios a empresas y gobiernos estatales y municipales, entre otros, para mejorar la eficiencia energética y promover el aprovechamiento de energías renovables.
Las empresas con matrices fuera de México, en Europa y Estados Unidos (EU) -advierte el especialista- son las que están impulsando prácticas sustentables. "Lo van a hacer con o sin el gobierno", el cual, dice, debería alinearse para extender a toda la industria manufacturera procesos más limpios para reducir la quema de combustibles fósiles y utilizar energías renovables y, con ello, no sólo incrementar las ganancias de su negocio,
sino tener una buena imagen; ser, incluso, competitivos y hasta entrar al negocio de la venta de bonos de carbono.
En ello coincide el director de la oficina regional de la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (Onudi), Kai Bethke, quien afirma que "en todos los sectores se encuentra una parte de empresarios que están muy modernizados y avanzados"; sin embargo, señala que el problema es cómo involucrar a las pequeñas empresas en todo esto. "Yo trabajo con Cemex o con Coca-Cola porque con ellos se puede tener acceso mucho más fácil y ya comenzamos. Pero, ¿cómo podemos llegar a la mayoría de los cuatro millones de empresas que hay en México? Para eso estamos analizando con la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), en los estados con el Centro de Producción más Limpia, que forma parte del Instituto Politécnico Nacional (IPN), cómo difundir las mejores prácticas a más empresarios".
¿SER O NO SER SUSTENTABLE?
El tema de la sustentabilidad de las empresas, no es sólo cuestión de responsabilidad social, sino de una visión del negocio, pues el costo anual a la economía global tan sólo por emisión de gases CO2 asciende a 671,000 mdd, según el Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC) Working Comittee Paper III.
De hecho, si las emisiones de gases de efecto invernadero continúan creciendo, se podría llegar a una concentración de 550 partes por millón (ppm) de CO2 en el año 2035, es decir, el mismo reporte sostiene que el costo de no hacer nada podría reducir en más de 20% el Producto Interno Bruto (PIB) global; mientras que mitigar el daño actual sólo requeriría 1% de éste.
Más aún, es un hecho que tendremos menos días y noches de frío; hay 90% de probabilidades de tener más ondas de calor, mayor cantidad de lluvias y casi seguramente habrá más áreas afectadas por sequías, tormentas tropicales de mayor intensidad e incremento en los niveles del mar. Todo ello, sin duda, cambiará los ciclos de cosechas y la manera de producir de muchas empresas.
Y frente a este panorama, la administración de Felipe Calderón "invierte poco dinero en investigación y desarrollo tecnológico" como parte de las  políticas públicas implementadas para mitigar los efectos del cambio climático, asegura Carlos Gay, director del Centro de Ciencias de la Atmósfera de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
El investigador considera que pese al Programa Especial de Cambio Climático, el cual se dará a conocer en febrero, "este gobierno no ha dado los pasos todavía para contribuir a contrarrestar los efectos de este fenómeno".
Carlos Gay detalla que si los países invierten en prevención podrán ahorrar hasta cinco veces los costos que se generan por los daños ocasionados por los fenómenos naturales debidos, a su vez, al cambio climático.
Pero su perspectiva no es alentadora, pues advierte que la economía del mundo "no jala y no va a jalar en cambio climático, es decir, los sistemas de mercado no van a jalar para arreglar el problema".
LOS OBSTÁCULOS
Uno de los factores que han impedido el desarrollo de prácticas ‘verdes', es el escaso acceso a financiamiento para modernización de tecnología, pero también se requieren marcos legales y regulatorios que favorezcan las actividades industriales, asegura Juan Cristóbal Mata Sandoval, director general adjunto de Políticas para Cambio Climático de la Semarnat.
Por ejemplo, dice, hay una serie de barreras que se están removiendo en la participación de la industria en la generación de electricidad, ya sea para fomentar fuentes renovables de energía o para consumo propio, pero aún no es suficiente. Al respecto, Odón de Buen Rodríguez añade que la Ley para el Aprovechamiento de Energías Renovables y el Financiamiento de la Transición Energética —que regula el aprovechamiento de fuentes de energía renovables y tecnologías limpias para generar electricidad— no termina de eliminar las trabas que existen en casos como las contraprestaciones que paga el suministrador, es decir, la Comisión Federal de Electricidad (CFE), al generador (empresas) y sobre los excedentes del autoabastecimiento y cogeneración de energía.  
"No hay certidumbre de cuánto me va a comprar la CFE. Como empresa no me conviene diseñar mi sistema de cogeneración para tener excedentes, sino para un sistema de autoabastecimiento", precisa.
Y es que existen registrados ante la Comisión Reguladora de Energía alrededor de 700 proyectos de cogeneración. Cemex es una de las compañías que está generando su propia energía con proyectos de autoabastecimiento eólico mediante una granja eólica que está en proceso de construcción en la zona de La Ventosa en Oaxaca.  
Lo que ha motivado el interés de grandes firmas en este tipo de proyectos es el alto costo de los energéticos, sin embargo, los ahorros en energía eléctrica y combustible por parte de la industria en México no alcanzan ni 5%.
Otra consecuencia de no contar con reglas claras e incentivos; es lo que ocurre con la industria azucarera, pues, a decir de Mata Sandoval, "este sector no está aprovechando la cogeneración usando el bagazo de caña, porque no hay incentivos para la compra de los excedentes de electricidad por parte de la industria eléctrica. Este es uno de los campos por resolver y que es esencial para poder generar etanol de caña como biocombustible, a precios rentables".
Incluso, destaca que el recién creado Fideicomiso para la Transición Energética contará, a partir de 2009, con 3,000 mdp anuales, por tres años, para fomentar energías limpias, ahorro y uso eficiente de energía. A esto se suman los recursos del Fideicomiso para el Ahorro de Energía Eléctrica (Fide), creado en 1990 por iniciativa de la cfe, el cual otorga préstamos que van de 50,000 pesos hasta ocho millones de pesos. También están los recursos que dan el Banco Nacional de Comercio Exterior (Bancomext), Nacional Financiera (Nafin) y el Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos (Banobras).
No obstante, llama la atención el hecho de que el Comité de Cambio Climático —creado como parte de la Comisión Intersecretarial del sector energético— sólo haya sesionado en dos ocasiones, a pesar de que el gobierno británico otorgó un millón de pesos para los trabajos del comité por un año.
Este comité lo impulsó la Subsecretaría de Planeación y Desarrollo Tecnológico de la Secretaría de Energía (Sener), y en él participan Pemex, Luz y Fuerza del Centro, el Instituto de Investigaciones Eléctricas, el Instituto Mexicano del Petróleo, la Conae, el Fide, y la Comisión Reguladora de Energía, entre otros.  
Al hablar de este hecho, Sergio García Calderón, otro de los consultores de la firma ENTE, dice: "Es preocupante, porque el sector energía es el que contribuye con más emisiones en nuestro país y si ni siquiera existe una fortaleza institucional de la cabeza del sector, donde esos intereses converjan en una política energética efectiva y de mitigación al cambio climático, qué nos podemos esperar de los demás sectores".
Comenta que los trabajos de este comité se centrarían "en hacer coincidir la posición de las empresas eléctricas y del gobierno federal —a través de la Sener y los organismos descentralizados, como la Comisión Reguladora de Energía— para presentar una posición común en el sector energético, para hacer frente al cambio climático y promover proyectos bajo el mecanismo de desarrollo limpio".
Destaca que son estructuras de gobierno que no operan y que, incluso, no tienen un sustento operativo; pero va más allá al considerar que el gobierno federal "no tiene la capacidad para desarrollar sus propios programas de gobierno o programas específicos que incidan sobre algún segmento de mercado o algún sector en particular".
Por ejemplo, el Programa para la Promoción de Calentadores Solares de Agua en México 2007-2012, elaborado a iniciativa de la Conae, tiene como meta global tener instalados para 2012, 1,800,000 m² de calentadores solares de agua en México, ya que busca impulsar en los sectores residencial, comercial, industrial y de agronegocios de México el aprovechamiento de la energía solar para el calentamiento de agua; pero, no hay un enfoque preciso en la industria manufacturera, por lo que ha tenido mayor impacto en casas habitación.
PROYECTOS AL ALCANCE
Por otro lado, María Teresa Crespo, gerente de Banca Internacional de Bancomext, reconoce que la falta de información y coordinación en el sector público para los proyectos de Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL) en México —con los que se venden bonos de carbono en el mercado internacional— es una barrera para aprovechar estas oportunidades.
Aunque, en su opinión, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) ya puso manos a la obra y se está coordinando con organismos públicos y el Fondo Mexicano de Carbono (Fomecar), este último se constituyó como fideicomiso en noviembre de 2006 y Bancomext actúa como fideicomitente, fiduciario y operador.
Con aportaciones por 1.5 mdd, provenientes de entidades privadas y del sector público, así como de gobiernos como Alemania e Italia y organismos multilaterales como el Banco Mundial (BM) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), actualmente fomecar apoya 10 proyectos con una generación estimada de tres millones de bonos de carbono al año.
Entre los proyectos citados se encuentran la construcción de una planta de cogeneración de energía eléctrica y vapor en Nuevo Pemex, Tabasco, con el que se obtendrán 940,000 bonos de carbono anuales. La inversión estimada para este proyecto —considerado por bancomext como el proyecto MDL más grande de Pemex— es de 330 mdd.
La CFE tiene otro en Puerto Libertad, Sonora, para la producción de vapor con energía solar (sustitución de combustóleo), mismo que calcula genere 112,000 bonos de carbono al año; en Pesquería, Nuevo León, otro proyecto generará 302,000 bonos de carbono al año.
Éstos sólo en el sector público, pues, de acuerdo con María Teresa Crespo, hay una cartera potencial mdl de aproximadamente 80 proyectos en segmentos como petróleo, eficiencia energética, manejo de residuos, energías renovables, forestal, transporte, agroindustrial, etcétera.
Actualmente están en desarrollo 140 proyectos MDL del sector privado en todo el país, los que se estima mitigarán por año ocho millones de toneladas de bióxido de carbono y, además, "podrían capitalizar recursos por alrededor de 160 mdd por la venta de bonos de carbono en el mercado internacional", afirma Juan Cristóbal Mata Sandoval.
Asimismo, María Teresa Crespo adelanta que está por concretarse una aportación de dos millones de dólares del bid, mientras que el Fomecar trabaja en la identificación de proyectos MDL, conjuntamente con la CFE y la Comisión Nacional de Agua (Conagua); además de que existe coordinación con Nafin, Banobras, Financiera Rural, Fideicomisos Instituidos en relación con la Agricultura (Fira), y Fideicomiso de Riesgo Compartido (Firco) para estructurar el financiamiento de proyectos.
Mata Sandoval detalla que la mayoría de estos proyectos, que entrarán en operación entre 2009 y 2012, "corresponde a desechos industriales y agrícolas; gases industriales, principalmente, hidrofluorcarbonos y óxido nitroso, así como proyectos de fuentes renovables de energía y de cogeneración".
La Comisión Intersecretarial de Cambio Climático que se conformó en 2005 —en la que participan siete secretarías y otras tres están en proceso de sumarse, como la SHCP—, aprobó el pasado 27 de noviembre ocho proyectos MDL, los cuales serán llevados ante la Organización de Naciones Unidas (ONU) para que les dé luz verde.
Uno de los ocho se encuentra en Michoacán. Fertinal, productora de fertilizantes y sus derivados, busca abatir las fugas de óxido nitroso que equivalen a 377,665 toneladas de CO2 por año. En total suman 170 proyectos MDL registrados ante Semarnat, contando los 20 que actualmente están en operación, sin embargo, en su mayoría corresponden a grandes empresas y dependencias públicas. Nuevamente las pymes no figuran de manera importante en este tipo de proyectos.
De acuerdo con el informe de la Comisión Intersecretarial de Cambio Climático (CICC), denominado Estrategia Nacional de Cambio Climático México 2007, nuestro país ocupa el tercer lugar mundial por el desarrollo de proyectos MDL, el quinto por las reducciones esperadas por año y el sexto por la obtención de reducciones certificadas de emisiones. China es el país que más bonos de carbono vende. En 2007, obtuvo 73% del mercado global; le siguen India y Brasil con 6% cada uno.
Los países nórdicos y bálticos son los principales compradores de bonos de carbono con 12%, seguido por Japón, con 11%.
CAPACITACIÓN, DINERO Y ASESORÍA
Si bien México ha cumplido con los compromisos internacionales como el Protocolo de Montreal y la Convención de Estocolmo, que mandatan la reducción de emisiones contaminantes y la desaparición de ciertas sustancias químicas en la industria, respectivamente, que afectan seriamente a la capa de ozono, aún falta mucho por hacer.
Simplemente, apenas 1,000 empresas participan en el programa de implementación del Protocolo de Montreal. Se trata de la industria de refrigeración y aire acondicionado que están cambiando en sus procesos las sustancias que causan daño ambiental.
Kai Bethke explica que la idea es trabajar con todos los sectores, por lo que la Onudi —junto con 25 planteles del Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica (Conalep) en todo el país—, mediante Centros de Educación Técnica están sumando pymes a estos trabajos de sustitución de sustancias.
"Capacitamos técnicos que, a su vez, trabajan con las empresas", dice, tras destacar que la asesoría que brindan —en la que también participa Semarnat— es un análisis del estado que guarda la empresa, desarrollo de un plan de cambio de insumos y de procesos de producción en caso que haya necesidad, si esto sucede se ve con las empresas cómo hacer un plan de implementación de esas recomendaciones. Agrega que la meta en el Protocolo de Montreal es reducir todas las sustancias y elementos que están mencionados en éste y que están dañando la capa de ozono.
Y aun cuando reconoce que en México aún no se ha logrado eliminar totalmente ninguna sustancia, se está trabajando con Semarnat para acabar con 13 sustancias químicas en un plazo que vence en 2015.
Lo cierto es que para lograr estas metas siempre hacen falta recursos, por lo que, dice, México fue uno de los primeros países que presentó un plan de implementación nacional ante el Fondo del Medio Ambiente Mundial para obtener apoyo financiero y está comenzando a diseñar los proyectos para su aplicación.
Éstos se enfocarán a realizar levantamientos totales para conocer en dónde se utilizan las sustancias químicas y en qué cantidades. "Estamos con la Semarnat discutiendo esos temas, pero dentro de los próximos tres meses estarán listos", señala.
Cabe destacar que no se cuenta con un registro de sustancias químicas, sin embargo, se tiene el Registro Nacional de Emisiones y Transferencias de Contaminantes (RETC), 2004  y 2005, en el que se encuentran los reportes de emisiones y transferencias totales de sustancias agotadoras de la capa de ozono (SAO) del sector industrial.
El informe da cuenta de que de las 78 sustancias que fueron reportadas, la industria química tuvo 64; petróleo y petroquímica 35; seguidos de automotriz con 26; metalúrgica junto con otros sectores industriales 25 sustancias; celulosa y papel con 22; y el resto de los sectores reportaron entre nueve y 20.
Asimismo, las entidades que más emisiones reportaron fueron Distrito Federal, Estado de México y Nuevo León, con entre 36 y 51 sustancias. Sinaloa, Tabasco y Zacatecas tienen entre ocho y 15 sustancias y fueron las entidades que menos registraron.
Felipe Adrián Vázquez, director ejecutivo de la Comisión de Cooperació Ambiental de América del Norte (CCA), explica que "en la legislación existente van a revisar cuáles son las atribuciones que tiene cada una de las dependencias de gobierno. México tiene que decidir cuál hará el inventario de sustancias químicas. Y en eso estamos asesorando al gobierno", comenta el directivo.
TECNOLOGÍAS ‘VERDES'
También en este rubro, son las grandes manufactureras las que están aprovechando y buscando implementar tecnología amigable con el medio ambiente en sus procesos; mientras tanto, las pymes no cuenta ni con información ni con recursos para adquirirla.
En 2008, el Programa voluntario de contabilidad y reporte de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI-México) registró 70 empresas —en su mayoría grandes—, de las cuales 48 reportaron sus inventarios corporativos de GEI y pertenecían a sectores como cemento, siderúrgica, construcción, automotriz, químico, empaque, alimentos y bebidas, entre otros. Las emisiones reportadas para 2007 fueron 118,000 toneladas de CO2, 18% de las registradas en el inventario nacional el cual ascendió a 643,000,000 de toneladas.
El GEI-México se estableció en agosto de 2004, mediante la firma de un convenio de colaboración entre la semarnat, el Consejo Mundial Empresarial para el Desarrollo Sustentable (WBCSD, por sus siglas en inglés) y el Instituto de Recursos Mundiales (WRI, por sus siglas en inglés). Más tarde, lo firmó la Comisión de Estudios del Sector Privado para el Desarrollo Sustentable (Cespedes), organismo que pertenece al WBCSD y al Consejo Coordinador Empresarial (CCE).
El director ejecutivo de Cespedes, Alejandro Lorea, indica que el GEI-México permite evaluar el desempeño ambiental-climático de las empresas y mejorar la gestión corporativa de emisiones; identificar oportunidades de reducción de éstas en el marco de sus actividades y procesos; contar con elementos para el diseño de escenarios regulatorios; técnicos y económicos asociados a los GEI; así como acceder a mercados de carbono, entre otros beneficios. Actualmente, cinco empresas de este programa tienen proyectos MDL.
Es el caso de Grupo Jumex, que en una de sus tres plantas de tratamiento de agua -localizada en Ecatepec, Estado de México, cuya capacidad es de 50 litros por segundo-, implementó tecnología de vanguardia para la cogeneración de energía, con una inversión total de 1.5 mdd en coinversión con La Costeña. Esto le permite dejar de usar 20.8 MWh de energía, lo necesario para hacer funcionar 20,800 focos de 100 watts. Asimismo, dejará de emitir 25,336 ton de CO2, que equivale a sacar de circulación 5,000 autos.
El gerente de Seguridad y Ecología de Grupo Jumex, Alejandro Romay, quien en días pasados recibió un reconocimiento de la Semarnat por pertenecer al programa GEI-México, dice que, debido al cambio climático, las recurrentes lluvias cambiaron la temporada de cosecha de manzana en Chihuahua que terminó en noviembre, cuando antes esta fruta se cosechaba hasta febrero.
Y con la naranja ocurre algo similar,  por lo que, dice, Jumex toma estos eventos como parte de la cotidianidad del negocio, y ahora requiere prepararse para tener más capacidad de almacenamiento de materias primas; pero, también, se está ocupando de contribuir en lo posible a reducir los daños al ambiente.
Una muestra de que las manufactureras de gran tamaño están involucradas en las prácticas sustentables, es Grupo Cuautémoc Moctezuma, que entre 2006 y 2007 ha reducido sus emisiones de gei en 0.3%. "Esto trae algunos beneficios de reducción de costos asociados, pero realmente la búsqueda es lograr la eficiencia energética", dice Víctor M. Treviño Vargas, gerente de Ingeniería de Plantas.
Sin dar cifras del monto de la inversión, detalla que la cervecera ha implementado equipos japoneses de alta eficiencia que consumen menos energía en los procesos.
Y es que las empresas que participan en el GEI-México —que cuenta con fondos de la Semarnat, la embajada Británica y el cespedes, que en el inicio del programa destinaron dos millones de pesos aproximadamente— tienen acceso a seminarios con expertos y consultores japoneses en tecnologías limpias.
En noviembre pasado, expertos japoneses expusieron a empresas mexicanas, como Nestlé y Danone, modelos de tecnología para lograr menor consumo de energía eléctrica.
"Tenemos alianzas con JETRO (Japan External Trade Organization) del gobierno de Japón. Con ellos hemos desarrollado dos seminarios donde las empresas que están dentro del Programa GEI-México fueron invitadas a conocer tecnologías japonesas. Se hizo un diagnóstico en la empresa y se identificaron oportunidades, luego se les presentaron posibilidades tecnológicas de asistencia técnica, incluso, de financiamiento para tener esas mejoras en el proceso", explica Alejandro Lorea.
Con todo ello, queda claro que las grandes empresas van a la vanguardia con las prácticas ‘verdes', de hecho, se han adelantado al sector público en varias oportunidades, pues, a falta de indicadores en materia ambiental, a través del cespedes encargaron a una consultoría un estudio para conocer bien a bien las amenazas y oportunidades del cambio climático, para así, adaptarse a este fenómeno.
Y si bien el gobierno federal ha trabajado en las prácticas de mitigación, poco ha hecho en la adaptación, pues apenas está en la etapa de identificar a las 100 comunidades más vulnerables del país.
Esto a pesar de que en la Estrategia Nacional de Cambio Climático, se reconoce que en el futuro se deben incluir esquemas de cooperación internacional más ambiciosos, que trasciendan el alcance de los proyectos aislados y promuevan programas nacionales de reducción de emisiones o programas de ramas productivas o sectores de la economía.
El cambio climático ya es una realidad y, como advierten científicos del nivel de Michael MacCracken, del Climate Institute, tenemos cosas muy serias que enfrentar en el futuro debido a los daños que está provocando este fenómeno, pues, en los próximos años, muchas especies animales y vegetales van a continuar extinguiéndose.
En México, las pymes son el sostén de la economía, por lo que es urgente contar con políticas públicas ‘verdes' que les den las herramientas necesarias para ser sustentables.

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