Consultoría: ¡Fuera máscaras!

Parece haber llegado el fin de los consultores ‘patito’, pues habrá un registro nacional. En el que sólo estarán los consultores que certifiquen sus habilidades y conocimientos.
Silvia Ortiz Ruiz
CIUDAD DE MÉXICO (Manufactura) -

En Japón las personas que ejercen la consultoría tienen entre 50 y 60 años de edad, pues según los estándares de ese país, un consultor debe haber trabajado varios años —algunos llegan a 30 de experiencia— como empresario o ingeniero de planta.
Por supuesto esto no sucede en México, donde hay consultores que no llegan ni a los 40 años de edad. Problema que ha sido uno de los puntos cuestionados por la Agencia de Cooperación Internacional de Japón (JICA, por sus siglas en inglés), que, a raíz del Acuerdo para el Fortalecimiento de la Asociación Económica entre Japón y México, ha hecho recomendaciones para elevar la competitividad de las pequeñas y medianas empresas (pymes) mexicanas.
Como parte del Plan maestro de desarrollo de industria de soporte para pymes, elaborado por los gobiernos nipón y mexicano, se diseñó el Programa integral para la formación de consultores para pymes, con el cual se creará, a su vez, un sistema nacional de acreditación de consultores.
El objetivo, según las recomendaciones de JICA, es formar consultores calificados para asesorar a las pymes con un diagnóstico integral que les permita implementar y evaluar acciones de mejora para ser más competitivas.
Así, la Secretaría de Economía (SE), con el apoyo de los expertos japoneses y organismos empresariales, en este año, tendrá listo el Sistema Nacional de Consultores Pyme (SNCP), en el que habrá de entrada un total de 500.
Hasta noviembre pasado se tenían registrados 45 consultores, quienes, a través del Programa de consultores pyme con metodología JICA, tomaron un curso presencial que se llevó a cabo en el Distrito Federal, Hidalgo y Guanajuato, y adquirieron los conocimientos necesarios para poder formar parte del sistema nacional.
En este esfuerzo, la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra) ha venido trabajando desde 2003 con la JICA en materia de consultoría para implementar en las pymes acciones de mejora que tienen que ver con la aplicación de 5S's, filosofía japonesa que permite incrementar la productividad y competitividad de las empresas.
 Ana María Pérez Novara, coordinadora de Desarrollo de Negocios de Canacintra, quien fue la encargada de los trabajos de implementación de 5S's en diversas pymes, además de que ser acreditada por la agencia japonesa como consultora, hoy forma parte de los responsables de dar el curso del Programa de consultores pyme con metodología JICA; mientras que los expertos nipones están siendo observadores del mismo y harán las correcciones a la metodología aplicada. El papel de la se será tomar nota de las recomendaciones y avances.
Antes de que finalizara 2008, los cursos iniciaron en Chihuahua, Sinaloa y Tabasco, pero prácticamente se efectuará en casi todas las entidades del país.
En el Distrito Federal, debido a la demanda, se repitió el curso, cuya duración es de un mes, pues incluye una capacitación teórica de tres semanas; un examen teórico y un taller teórico–práctico con intervención empresarial de ocho días, de tiempo completo (8:00 a 21:00 h). El costo del mismo es de casi 20,000 pesos, pero el Fondo Pyme aporta la mitad.
NUEVAS NORMAS
En este año terminarán los cursos y quedará conformado el Sistema Nacional de Consultores Pyme, asegura el Subdirector de Enlace y Vinculación de la se, Alejandro García Vera, quien agrega que una vez que se tenga un grupo representativo de consultores —alrededor de 200— se hará una propuesta de mejora a la norma de consultor pyme elaborada por el Consejo Nacional de Normalización y Certificación de Competencias Laborales (Conocer) en 2006. Anteriormente sólo había una norma de consultor que era general.
De hecho, de acuerdo con la Cámara Nacional de Empresas de Consultoría (CNEC), además de la actualización de esta norma general, está pendiente la elaboración de una Norma Técnica de Competencia Laboral (NTCL) para los consultores de pymes que cumpla con lo propuesto por jica y las necesidades de la Organización de Países de Asia-Pacífico (Apec).
La ntcl es la base para evaluar a los interesados y determinar si es competente o le falta preparación para acreditarse como consultor. Este documento definirá lo que una persona competente debe saber hacer en su función laboral, así como las evidencias que debe presentar para comprobar su competencia y las condiciones en las que debe demostrarla.
En entrevista con Manufactura, Toru Moriguchi, director  general Consulting Service Division, quien participa en el programa mencionado, recuerda que desde principios del año 2000 han trabajado con conocer, al que le sugirieron elaborar una norma de consultor pyme. Sin embargo, comenta el experto en consultoría, esta norma no cuenta con todas las sugerencias que hizo el equipo de japoneses.
Y hace énfasis en que un consultor debe ser un experto: "El consultor pyme no debe ser especialista en un área, sino en todas, conocerlas bien, pero eso no está reflejado en la norma de conocer".
Considera que debe existir la certificación para consultores junior y senior y pone como ejemplo lo que se hace en su país. "Tenemos un sistema nacional de certificación, cursos para evaluar a consultores y para evaluar a aspirantes. A los graduados de algunos cursos del gobierno les otorgamos certificación, pero eso no lo acepta conocer. Antes trabajábamos con ellos, ahora se trabaja con la se. La meta es que esta dependencia establezca su propio sistema de certificación", comenta.
Moriguchi no ve con buenos ojos el hecho de que en México se reconozca a los consultores jóvenes, pues argumenta que en Japón los consultores primero trabajan como empresarios o ingenieros de planta hasta por 30 años. "Para trabajar como consultor nosotros pedimos que tengan experiencia como empresarios, por eso la edad promedio de nuestros consultores es de entre 50 y 60 años y hasta 80 años", señala.
Eso en México no sucede. Javier Núñez y Luciano Vera, con los números de registro 18 y 16, respectivamente, ya son consultores respaldados por la SE, y ninguno parece alcanzar los 50 años de edad.
Entrevistado durante la Semana Nacional Pyme 2008, en noviembre pasado, Javier Núñez explicaba: "La intención de estos cursos es homologar la técnica japonesa, en conjunción con la parte que corresponde al tablero de control".  
El consultor agrega que una de las herramientas del curso se focaliza en cinco áreas funcionales de la empresa: administración, recursos humanos, mercadotecnia, operaciones y finanzas.
"Tú identificas dos áreas que tengan mayor problema, posteriormente las analizas a profundidad, ya que se debe encontrar la causa–raíz para determinar cuál es el origen, qué está generando la problemática en la empresa. Entonces puedes tener una mayor idea respecto al programa de trabajo que tiene planteado el empresario. Aquí es precisamente donde se da la fusión, pues una vez que se determina lo que se va a hacer, se liga con el tablero de control, que es una herramienta que se utiliza para darle seguimiento a las acciones que se plantearon en el paso anterior, en el plan de trabajo".
Insiste en que primero se focaliza el  problema para después darle seguimiento al mismo. Por último, dice, se debe hacer una evaluación de nuestra intervención.
¿DÓNDE ESTÁN LOS ERRORES?
 Y a la pregunta de qué es lo que hace un consultor que no ha tomado el citado curso, Javier Núñez indica que, en general, recurre a hacer un diagnóstico para generar un plan de trabajo y pone en el papel el seguimiento del mismo, con lo que "se dispersa mucho el acompañamiento", es decir, existe una falta de comunicación que provoca la dispersión del empresario y del consultor a su vez.
 "Cuando tú intervienes en una empresa, determinas cuál es su problemática y, a su vez, intentas atacarla, darle seguimiento y evaluar su impacto, pues lógicamente lo que se pretende es tener resultados positivos en las compañías. Normalmente se piden cuestiones cualitativas y cuantitativas de las mismas, que pueden ser el nivel de ventas, de clientes y el nivel de rentabilidad", señala.
Y como el curso incluye un taller teórico–práctico, cuya duración es de ocho días, Javier Núñez y Luciano Vera aplicaron los conocimientos adquiridos en empresas como Mallas Plásticas y La Poblanita, esta última del sector servicios. En la primera se encontró que la comunicación entre la dirección y el personal operativo estaba fracturada, lo que limitaba las ventas de la compañía. "Al haber comunicación y al generar estrategias más puntuales, se detona la forma de tomar decisiones y, a su vez, eso hace que el proceso se haga más ágil y el ciclo del negocio sea más productivo", explica Javier Núñez.
Por su parte, Luciano Vera de manera general explica que los errores más comunes en las pymes se concentran en la falta de investigación de mercado y en el exceso de costos. "En cuestiones de mercado es muy común que las empresas pongan sus negocios pensando en lo que le gusta al dueño, sin conocer realmente al que va a ser su cliente", indica.
Núñez y Vera, quienes son contadores públicos, llevan más de 10 años dedicados a la consultoría en México. Ambos son directores de Crece, firma de consultoría y capacitación, con presencia en diversos estados del país. Javier Núñez dirige la sede de Crece en Guanajuato, donde ha prestado servicios a firmas como Leche León, Cuadritos de Celaya, Servicios en Plásticos, entre otras.
Luciano Vera está en la oficina del Crece en Campeche. "Venimos de una red que tiene más de 12 años utilizando técnicas y herramientas propias, que ahora se sumarán a las que está proponiendo la se, es importante conocer nuevas técnicas porque las empresas necesitan actualizarse, renovarse y al mismo tiempo los consultores tienen que ir aprendiendo nuevas técnicas".
El hecho de tener más de 12 años en la consultoría fue el pase de entrada para que ambos incursionaran en el Programa de consultores pyme con metodología JICA, pues, de acuerdo con la se está dirigido a profesionistas titulados, dedicados a la consultoría con experiencia mínima de tres años de intervención en empresas micro, pequeñas y medianas (mipymes).
Las cifras de rechazados de este curso, que es de 20% de la demanda, demuestra el bajo nivel que tienen los consultores en México, incluso, Alejandro García Vera, subdirector de Enlace y Vinculación de la SE, afirma que muchos al estar desempleados recurren al trabajo de consultor como una manera de autoemplearse sin tener acreditaciones que los respalden.
LA OTRA CARA
Por el lado de las empresas, la se está buscando cerrar el círculo y aprovechar que certificará las competencias de un número importante de consultores pyme, de modo que con éstos establecerá un programa de consultoría empresarial.
Éste ha sido denominado Consultoría empresarial pyme–JICA —opera con recursos del Fondo Pyme— y permitirá que, a través de herramientas estandarizadas, los consultores registrados en el sncp identifiquen los problemas causa–raíz de las pymes interesadas en recibir este apoyo.
 Con 20 mdp del fondo participarán 650 pymes en un inicio, afirma Lilián Vázquez Jiménez, subdirectora de Consultoría de la Subsecretaría para la Pequeña y Mediana Empresa (Spyme), y se espera ampliarlo paulatinamente.
"Lo que se pretende con esto, es que se vayan formando cada vez más consultores y se vinculen a más programas de los que apoya el Fondo Pyme en materia de consultoría empresarial. Nosotros estamos vislumbrando estos programas en un corto, mediano y largo plazos con el objetivo de contar con una red de consultores identificada que apoye a las empresas a través de una asesoría enfocada a las áreas sustantivas", explica.
Podrán participar las compañías de sectores como industria, comercio y servicios. Entre los requisitos que solicitan está el que la empresa debe estar formalmente constituida y tener por lo menos dos años de operación; que no esté siendo beneficiada con otros programas de atención a microempresas del Fondo Pyme y que preferentemente no haya participado en un proceso de consultoría anteriormente.
Vázquez Jiménez aclara que la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) es el organismo intermedio que opera el programa, por lo que se encarga de la selección de empresas. De acuerdo con la se el proceso pasa por las seis etapas que se mencionan a continuación:

  1. Identificación de la empresa (registro en internet, firma de contrato y pago a Coparmex, asignación de consultor registrado ante la SE).
  2. Diagnóstico empresarial (prediagnóstico, prediagnóstico de la empresa, análisis de problemas–ventajas, creación del mapa estratégico con el tablero de comando —herramienta de control, seguimiento y evaluación—).
  3. Plan de mejora (determinación de las acciones, elaboración del reporte y presentación a la empresa acordando tiempos de intervención).
  4. Seguimiento e implementación (reuniones de seguimiento e implementación de la propuesta de mejora, medición de indicadores de desempeño).
  5. Consultoría cruzada (verificación de la aplicación metodológica, evaluación del desempeño del consultor, aplicación de encuesta de satisfacción).
  6. Evaluación de resultados y reportes (elaboración de informe final, identificación de necesidades futuras, recopilación de información de cierre, reporte de impactos).

Las horas  y tiempos de intervención dependen del tamaño de la empresa. Por ejemplo, la se aclara que, en una microempresa, las horas requeridas para consultoría son 50,  en una pequeña 70 y en una mediana 80. El costo también va a depender del tamaño de la misma aunque cabe aclarar que a las microempresas se les otorga un porcentaje mayor de recursos del Fondo Pyme del total del costo del servicio, pues mientras que a las microempresas se les da un subsidio de 21,536 pesos y la compañía aporta 17,620; a las medianas empresas sólo se les da menos de la tercera parte del costo: 23,133 pesos y la firma aporta 53,976 pesos. En el caso de las pequeñas, éstas pagan la mitad del costo del servicio, es decir, 29,518 pesos.
Es de este modo que el sector público busca mejorar las condiciones de las pymes, pues éstas son la base productiva del país, al representar más de 90% de las compañías existentes.
Las actuales condiciones las ponen en desventaja, por lo que expertos en materia de consultoría afirman que los programas implementados por la se y otros organismos son un buen inicio para aumentar la competitividad en las empresas de menor tamaño; aunque queda claro que aún falta mucho por hacer en este rubro.

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