Seguros de activos: proteja su planta

Nadie está exento de una catástrofe, contar con una póliza es fundamental. Un buen programa de administración de riesgos podría abaratar su costo.
Hugo Domí­nguez
CIUDAD DE MÉXICO (Manufactura) -

De los males, el menor. Eso le quedó claro a la empresa Láminas y Tarimas, situada en Escobedo, NL, luego de que el pasado mes de febrero sufriera un incendio que consumió 1,500 tarimas, algunos equipos de menor valía y daños menores en las paredes de su bodega exterior, con pérdidas estimadas en 1,500,000 pesos.
La intervención de los bomberos impidió que las llamas se propagaran al interior de la fábrica, donde había vehículos y maquinaria más costosos, comenta a Manufactura Andrés Molina, jefe de Bomberos de NL. La firma no contaba con equipos contra incendios; pese a ser una bodega externa, carecía de medidas de protección, por lo que se presume que el fuego fue provocado intencionalmente.
Para fortuna de la firma, el seguro cubrió los daños. Pudo haber sido peor; basta recordar que, hace un año, un siniestro muy similar arrasó con gran parte de otra fábrica de tarimas ubicada en ese mismo estado, sólo que, en aquella ocasión, la empresa no estaba asegurada.  
La industria manufacturera no está exenta de este tipo de siniestros; incluso, se ha vuelto común leer noticias de esta naturaleza en los diarios; en el último mes diversos medios de comunicación reportaron cerca de 18 incendios en diversas fábricas del país, pertenecientes a distintos sectores económicos y por factores variados, como errores humanos, corto circuito, etcétera.
¿Qué tan segura es mi empresa? ¿Estoy prevenido contra una posible siniestralidad? Son preguntas que los industriales deben hacerse.
Basta recordar, en 2005, la gran explosión que sufrió una planta petroquímica en Texas, Estados Unidos (EU), con pérdidas superiores a 3,000 mdd. La refinería pertenecía a la petrolera British Petroleum, la tercera más grande en su tipo en ese país.
Son hechos que las empresas manufactureras mexicanas deberían tomar en cuenta, pues están expuestas a todo tipo de siniestralidades, incluyendo fenómenos naturales, como inundaciones y terremotos, que ponen en riesgo sus activos.
De acuerdo con la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas (CNSF), las primas pagadas del sector asegurador en el ramo de incendios tuvieron un crecimiento superior a 50% en 2007; las de terremotos y otros riesgos catastróficos se incrementaron casi 6%; las de responsabilidad civil y riesgos profesionales lo hicieron en casi 5%; pese a que no se tiene el dato sobre quién cobra estas pólizas, especialistas consultados por Manufactura aseguran que estas coberturas son diseñadas para  el sector empresarial.
BAJA PENETRACIÓN
Todas las empresas mexicanas están expuestas a un riesgo. Algunas, por su actividad, son susceptibles a un incendio o accidente al interior de las plantas; otras, por su ubicación, podrían sufrir un terremoto —tal es el caso de las que están en la zona metropolitana— o verse embestidas por algún huracán o inundación, como sucede en los estados costeros; y, por supuesto, en México todas pueden sufrir robos o asaltos.
Pese a esto, la realidad es que la gran mayoría de las compañías carece de un programa de prevención de accidentes, donde destaca la ausencia de pólizas de seguro que las respalden ante un evento de este tipo, comenta Román Iglesias, director de Empresas y Seguros de AXA México.
"Si comparamos nuestra cultura de Administración de Riesgos (ADR) con países desarrollados, tenemos aún mucho camino por recorrer y darle mayor importancia a esta función. Si nos comparamos con países latinoamericanos, considero que nuestro país está a la vanguardia de la región, junto con Brasil", considera Jorge Escalera, director de Risk México, una consultora especializada en administración de riesgos.
En México se carece de un dato real que permita saber cuántas empresas están aseguradas; sin embargo, opiniones de varios directivos consultados por Manufactura coinciden en que la penetración de las aseguradoras en México es baja respecto a lo que sucede en otros países.
Cifras del Banco Mundial (BM) reportan que, en el país, el valor del mercado de las aseguradoras en general representa 2% del Producto Interno Bruto (PIB), mientras que en Reino Unido, Japón y Holanda, los índices representan, 12.6, 10.5 y 10.1% del pib, respectivamente.
De acuerdo con el estudio Situación de la competitividad de México: punto de inflexión, publicado en 2007 por el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), la elevada percepción del riesgo que tienen los banqueros y usuarios en el país, no ayuda al aumento de la penetración financiera, lo que, a su vez, termina por afectar la contratación de pólizas de seguros; esto se traduce en poco interés de las manufactureras.
"Este punto es, en sí mismo, todo un problema, ya que la penetración de la cobertura del riesgo es muy baja, lo que encarece los seguros y esto, a su vez, hace que la penetración del seguro disminuya, completando un círculo destructivo en el que hacen falta acciones externas o incentivos distintos para poderlo abrir", señala el informe.
Además de este problema, para Benito Fortes, director comercial de la aseguradora International Insurance Broker (INB) de México, generalmente las grandes empresas manufactureras son las que tienen una cultura de aseguramiento de equipos; las que no lo hacen, es porque lo desconocen.
"Existen muchas maquiladoras que, por desconocimiento de los riesgos, no se dan a la protección ni contratan los seguros con la prioridad que se merecen; están medianamente protegidas o simplemente sin seguro", señala.
Para Román Iglesias, las grandes compañías tienden a asegurarse por la cantidad de equipos que llegan a tener en sus plantas, "generalmente los corporativos reconocidos tienen una gran práctica de administración de riesgos, son los que invierten en ello; las pequeñas y medianas empresas (pymes), al carecer de capitalización, no hacen inversiones en esto, aun cuando esto significa su patrimonio familiar". Otra razón, según Rafael Morfín, presidente de la Asociación Mexicana de Agentes de Seguros y Fianzas (Amasfac), es la imagen negativa que se tiene sobre las aseguradoras, por casos "aislados" donde los clientes reciben un mal servicio.
Razones como éstas impiden que el sector asegurador tenga mayor penetración en las compañías. Sin dar cifras precisas, Román Iglesias comenta que las pólizas empresariales aún no son significativas en los negocios de axa, pero aclara que esto representa una oportunidad para acercarse a los corporativos y crear una cultura de aseguramiento de activos.
Ante la actual crisis económica de México, el panorama para las aseguradoras es poco alentador, pues las empresas podrían dejar de asegurarse.
"Va haber mucha oferta de seguros y poca demanda; las firmas no van a tener dinero para asegurarse; lo que va a ocurrir es que algunas aseguradoras se fusionen con otras", explica Benito Fortes, aunque aclara que esta situación no necesariamente se traducirá en un decremento en el precio de los seguros, pues las aseguradoras serias no se tiran a matar depredando tarifas. "Estimamos que podría haber una caída en las pólizas; la baja actividad económica termina por afectar a las aseguradoras", dice Morfín.
ABANICO DE OFERTAS
En México hay 95 aseguradoras, de las cuales aproximadamente 40 ofrecen pólizas de paquetes empresariales. La oferta es variada para las compañías manufactureras que buscan asegurar sus activos, según Rafael Morfín, pues están las que se especializan en ciertos ramos, tipos de póliza, tamaño y giro de la compañía, etcétera.
El especialista añade que se pueden asegurar todos los activos e infraestructura o una parte de éstos. No sólo se tiene la posibilidad de cubrir los bienes propios, sino, incluso, de terceros que están en custodia, como es el caso de los productos en consignación que tienen almacenes y algunas maquiladoras.
"Existe una gran variedad de ofertas, no solamente en tarifas. Inclusive, una misma aseguradora puede ofrecer diferentes alternativas de aseguramiento. Lo importante aquí es que la empresa y su asesor soliciten los diferentes esquemas de aseguramiento que desean les sea costeado, para lo cual se requiere también de un análisis de adr", explica Jorge Escalera, de Risk México, quien añade que esto puede bajar dramaticamente los costos por seguro de activos.
Básicamente, Román Iglesias, de axa, comenta que las pólizas empresariales pueden dividirse en: cobertura contra incendios, terremotos y otros riesgos catastróficos, y de responsabilidad civil, que ampara daños a terceros.
"En lo que respecta a las pólizas empresariales, cada una hace un traje a la medida; la póliza es una misma para el paquete empresarial, aunque puede variar por distintos giros del negocio; se hace la póliza con base en un cuestionario que responde la empresa", señala.
Vaya, hasta hay pólizas que cubren las ganancias que una empresa deja de tener por alguna descompostura de sus máquinas u otros equipos; se les identifica como coberturas consecuenciales y se trata de un esquema que pocos conocen.
Benito Fortes, de inb México, comenta que para el ramo manufacturero, los seguros más adecuados son aquéllos a todo riesgo (all risk), en cuyas pólizas muchas veces se fija un deducible alto que permite un importante ahorro o se contrata una cobertura a excesos de pérdida (stopp loss) para aquellos riesgos que sobrepasen la capacidad de retención de la empresa.
"Es importante conocer las pérdidas máximas probables de cada ubicación para diseñar el programa de protección adecuado, así como las zonas de riesgo que influyen en cada zona que contenga activos", dice.
También, comenta, existe la opción de retener riesgos, donde la firma decide qué activos necesita asegurar y cuáles no. Generalmente, las empresas no cubren activos que, de dañarse, no afectan la subsistencia de ésta o generan una descapitalización.
Rafael Morfín asegura que un agente de seguros puede ayudar a las compañías a resolver estas dudas, "la asesoría empieza por ver los riesgos que tiene la empresa, luego los bienes y el valor de éstos; se debe analizar con la firma las medidas preventivas que ésta puede poner en marcha para minimizar el riesgo. Al final, lo más conveniente es buscar una póliza que cubra las necesidades de la unidad productiva a un precio justo; habrá compañías que podrán cubrir todos sus bienes, pero las que no, quizás algunas de sus áreas deban asumir ciertos riesgos".
¿Qué tan caro es un seguro? Depende de varios factores. Román Iglesias comenta que interviene el historial de accidentes de la empresa, su nivel de exposición al riesgo, su ubicación, etcétera.
Por ejemplo, dice, para el caso de las coberturas contra incendio, la tarifa la da el giro del negocio; si la condición de riesgo es más baja (si la empresa tiene sistemas de seguridad), entonces el costo disminuye.
En las coberturas catastróficas —añade— el precio lo determina la ubicación del lugar, por ejemplo, un seguro de este tipo es más caro en la Ciudad de México —por su mayor exposición a los terremotos— que en Chihuahua, donde las condiciones son distintas; en algún estado del Sureste sería más caro por la presencia de huracanes, etcétera.
En resumen, antes de decidir sobre el tipo de seguro a contratar, Jorge Escalera recomienda tomar en cuenta los siguientes aspectos: historial de siniestros; capacidad financiera de retención de riesgos; medidas de control que tiene o en las que piensa invertir para reducir riesgos; y alternativas de financiamiento (aseguradoras, deducibles, coberturas, etcétera). Todo esto termina por influir en la tarifa del seguro.
Otro aspecto a analizar por parte de la industria, es qué aseguradora le conviene. En un abanico de 40 empresas, no debe ser tan complicado detectar la mejor opción.
Cabe decir que lo importante aquí es detenerse a ver las diferencias entre una y otra en cuanto a cobertura y experiencia de servicio.
Para ello, Morfín y Escalera recomiendan evaluar aspectos como los costos de las primas, deducibles, cláusulas y condiciones de pago, prestigio de la aseguradora (nivel de servicio), presencia en el país y ramos de seguros de interés, dudas que pueden resolverse con la ayuda de un agente de seguros o un asesor externo.
PAGUE MENOS
Los recientes accidentes reportados en industrias ponen el dedo en el renglón sobre qué tan preparada está una empresa ante una eventualidad de este tipo. Dupont es un ejemplo de empresa en cuanto a prevención de riesgos. En México opera cinco plantas donde maneja materiales altamente peligrosos y no se le conocen accidentes mayores.
De acuerdo con Carlos Alonso, gerente regional de Ingeniería Latinoamérica Norte, en los últimos tres años han reducido 50% los accidentes con contratistas y eso es resultado, dice, del Process Safety Management (PSM), un programa de seguridad y administración de riesgos que la firma inició en México desde la década de los 80 con tal éxito, que fue adoptado como un core value de Dupont en sus operaciones mundiales.
"Invertir en seguridad definitivamente es un negocio", dice  Alonso, tras explicar que un programa de adr no sólo se da para prevenir siniestros, sino que también puede servir para prevenir accidentes menores que puedan entorpecer las operaciones diarias de la empresa.
"En el momento en que tienes menos accidentes, pagas menos primas de seguros, evitas paros de tus equipos y el personal labora mejor".
El psm de Dupont es un programa que considera la prevención contra incendios, explosiones y todo tipo de accidentes catastróficos que impactan a empleados y contratistas, comunidad, medio ambiente, activos, y accionistas.
"La implementación del psm es compleja, porque cruza información y tareas de muchas áreas multifuncionales", señala Alonso y explica que, básicamente, este esquema de prevención se da en tres grandes rubros: tecnología, activos y personal, en donde se incluye toda una metodología de objetivos, procedimientos y constantes auditorías que deben seguirse para asegurar la integridad de la empresa.
Pero no todos los programas de adr deben ser tan complejos; de hecho, cada uno de ellos se adapta a las necesidades de la empresa. Jorge Escalera explica que toda consultoría en materia de adr debe seguir un proceso que incluya identificación de riesgos, análisis, control, financiamiento y administración.
El tiempo en que una empresa tarda en poner en marcha un programa de adr es variable, comenta, "tenemos empresas pequeñas que requieren consultoría de corta duración y firmas que demandan asesoría de varias semanas, incluso, meses".
¿Por qué poner en marcha un programa de este tipo? Además de estar prevenido ante cualquier eventualidad, Román Iglesias explica que cuando la exposición al riesgo de una empresa es menor -por ejemplo, si tiene extinguidores, detectores de humo, etcétera-, automáticamente puede obtener una mejor tarifa a la hora de contratar un seguro.
En el caso de Dupont, su programa psm le permite contratar coberturas mínimas de seguros, pues goza de excelentes prácticas encaminadas a la prevención de accidentes, dice Alonso. Lo mejor es que las buenas prácticas de prevención se extendieron a todas las áreas y no son exclusivas de Producción. Los propios activos de las oficinas centrales están protegidos a través de planes de riesgo. Y usted, ¿qué tan seguro está?

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