Déle la vuelta a la inseguridad

El asalto al transporte de carga ha crecido 18% en los últimos años, incrementando los costos. Las empresas gastan 10% de sus ingresos en servicios de seguridad; evalúe cómo implantar un sistema.
Hugo Domí­nguez
CIUDAD DE MÉXICO (Manufactura) -

Prevención es una palabra que deben tomar en cuenta los industriales mexicanos ante el panorama de inseguridad que enfrenta el país. Lo importante es que el empresario identifique los riesgos a los que está expuesta su planta para, luego, invertir a lo seguro en un sistema que, si bien no es infalible ante la delincuencia organizada, sí puede ayudarle a reducir los costos en este rubro.
Y es que, en México, las empresas se han visto en la necesidad de incrementar la seguridad de sus operaciones a través de inversiones en equipo, personal, tecnología y apoyo externo.
Todo esto, al mismo tiempo que han tenido que modificar sus operaciones cotidianas en un intento por librar un problema que sigue en aumento y las autoridades parecen no resolver.
Para la industria se ha vuelto común reforzar sus operaciones gastando dinero en ello, pues las cifras de la Asociación Nacional de la Industria de la Seguridad (Anainse), indican que, hoy en día, el sector manufacturero destina 10% de sus utilidades al pago de servicios de seguridad, entre los que se cuentan rubros como custodia, traslado de valores, sistemas de vigilancia, seguros, investigaciones privadas, y capacitación del personal en temas de prevención del delito, entre otros rubros.
as firmas trasnacionales con presencia en México destinan 5% de sus inversiones en seguridad, agrega Arturo Lan, director del Bufete Lan, una consultora en industria y transporte.
"Es un hecho, el empresario tiene miedo, está en una constante crisis psicológica", señala Rosa María Navarro, coordinadora de seguridad de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra) y una de las organizadoras de las marchas contra la inseguridad Rescatemos México (2004) e Iluminemos México (2008).
El hecho de que los esfuerzos del gobierno mexicano por combatir al crimen organizado sean insuficientes, propicia que los industriales busquen la manera de protegerse con sus propios medios, señala José Luis Rojo, presidente de la Anainse.
Lo más recurrente son los robos al transporte de carga, situación que no todos saben cómo enfrentar, dice, pues desconocen cómo implantar un sistema de seguridad efectivo y no desarrollan un estudio que les permita saber en qué rubros y cuánto deben invertir.
Según datos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la inseguridad cuesta en México alrededor de 15% del Producto Interno Bruto (PIB), esto es, 130,000 MDD, principalmente, por los gastos que genera y la pérdida de productividad, entre otros factores. Esta cifra ubica al país como el tercero de Latinoamérica peor posicionado en la materia, sólo detrás de Colombia y Venezuela, que superan la cifra de 20%.
Leonardo Gómez, director general de la Asociación Nacional de Transporte Privado (ANTP) -organismo que engloba a firmas como Coca-Cola FEMSA, Cemex, Bimbo, entre muchas otras-, explica que tan sólo el robo de mercancías impacta a la industria de tres maneras: incrementa el costo de los seguros, genera piratería y afecta el manejo de inventario de las empresas.
De acuerdo con Rosa María Navarro, los sectores económicos más afectados por los robos y asaltos a transportistas son los de autopartes, automotriz, electrónico, alimenticio, médico, textil y del vestido.
De 2005 a 2007 el robo al transporte de mercancías creció 18% para superar el monto de 900 MDP, según los últimos datos de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS). Tan sólo en 2007 se cometieron más de 5,100 ilícitos de este tipo.
José Refugio Muñoz, coordinador técnico de la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (Canacar), menciona que la incidencia delictiva en este sector se ha trasladado de las carreteras a las ciudades.
Las cifras de la AMIS indican que los lugares donde ocurre el mayor número de ilícitos son el Distrito Federal, Estado de México, Nuevo León, Jalisco, Puebla y Baja California, entidades que representan 70% del total de robos y asaltos al transporte de carga. Leonardo Gómez, de la ANTP, comenta que dada la incidencia delictiva, el costo de los seguros se ha incrementado entre 5 y 25%, dependiendo del producto y número de siniestros que reporte la empresa.
"Finalmente, con la delincuencia crece el costo logístico que se tiene al mandar los tráilers con escolta y hacer otros gastos en seguridad", observa César Castro, presidente del Consejo Nacional de la Industria Maquiladora y Manufacturera de Exportación (CNIMME).
Antes era un problema casi exclusivo del autotransporte, pero, según Leonardo Gómez, también se han incrementado los robos en el ferrocarril, al grado de que las empresas ferroviarias han dejado de asegurar las cargas durante el tiempo de tránsito, un costo que debe absorber el usuario y que incrementa entre 15 y 18% el costo del flete. "El problema se presenta en centros urbanos y suburbanos; a lo largo del sistema carretero nacional y de ferrocarriles. La incidencia puede variar por regiones, pero el problema tiene ya una dimensión nacional", dice Arturo Lan.
Pese a ello, las concesionarias del servicio, Kansas City Southern de México (KCSM) y Ferromex, aseguran que los índices de robos son insignificantes y que el porcentaje de las mercancías que llegan a su destino supera 99 y 95%, respectivamente.
Los costos en seguridad al final no pueden ser absorbidos por el industrial y se trasladan al usuario, afirma Rosa María Navarro. Finalmente, dice Rojo, ese 10% que las empresas gastan en el rubro buscan recuperarlo en el precio del producto.

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EL MERCADO INFORMAL
El robo tiene otras implicaciones. Leonardo Gómez explica que las empresas sufren una competencia desleal con las mercancías hurtadas, las cuales se comercializan en el mercado informal por debajo de su precio.
Para dar un panorama, tan sólo en el sector del vestido, cinco de cada 10 prendas de vestir que se comercializan en México son piratas o de contrabando, en consecuencia, se han perdido 400,000 empleos en el sector y cerraron 30% de microempresas, indican cifras de la Cámara Nacional de la Industria del Vestido (CNIV).
"La comisión de estos delitos merma las utilidades que las empresas legítimamente podrían obtener en tanto que las personas que los cometen generan una competencia desleal", sentencia Arturo Lan. Esto es cierto, los productos que se roban compiten en el mercado con los que se venden legalmente.
Según estimaciones del organismo Alianza contra la Piratería, el contrabando y la piratería tienen un valor equivalente a 12% del PIB nacional.
Tan sólo en los sectores del calzado, textil y juguetes, la Confederación de Asociaciones de Agentes Aduanales de la República Mexicana (CAAAREM) estima que el valor del contrabando que ingresa por las aduanas asciende a 16,000 MDD.
Y no sólo eso. A decir de Gómez, el robo también tiene implicaciones negativas en el manejo de inventarios. Hoy en día, las empresas buscan trabajar con inventarios mínimos; por lo mismo, cuando una mercancía es hurtada, la compañía carece del producto para sustituirlo de inmediato.
El impacto de la delincuencia organizada también afecta las aduanas. La industria que se dedica al comercio exterior debe sufrir revisiones excesivas en estos puntos, lo que al final implica retrasos en las entregas de productos, explica César Castro, del CNIMME.
Ante el crecimiento de los ilícitos, las empresas que deciden contratar los servicios de una empresa de seguridad privada deben lidiar con otra problemática: 75% de la oferta en el mercado está compuesta por compañías irregulares.
José Luis Rojo dice que, de un universo de unas 5,000 firmas que existen, sólo 1,300 están registradas en el Padrón de Empresas de Seguridad Privada; las  demás no pagan impuestos ni aportaciones al seguro social, carecen de infraestructura y son poco confiables en su operación.
Por lo mismo, dice, tienden a depredar las tarifas hasta en 60% respecto a una empresa formalmente establecida, lo que genera que ocho de cada 10 compañías contraten los servicios de una empresa irregular.
Una manera de saber si son regulares es ver si están inscritas en el Padrón de Empresas de Seguridad Privada, que se encuentra en la página web de la Secretaría de Seguridad Pública (www.ssp.gob.mx).

DISMINUYA RIESGOS
Empresas como Cemex, Bimbo, Coca-Cola, Modelo, Lala, entre otras, han tomado medidas que van desde la incorporación de tecnologías hasta la modificación de su logística y la implantación de sistemas de seguridad que incluyen medidas en planta y con proveedores: "Prácticamente todas las empresas lo han comenzado a hacer", dice Leonardo Gómez.
Un ejemplo, es la contratación de custodias y la incorporación de sistemas de posicionamiento global (GPS, por sus siglas en inglés) en los vehículos, a través de los cuales usuarios y transportistas tienen información en línea sobre el estado y ubicación de las mercancías.
"Ésta se utiliza sobre todo con artículos de alto valor o los que son susceptibles de ingresar al mercado informal, de lo contrario, no se justifica una inversión que termina por elevar el costo e impactar en el bolsillo del consumidor", señala Gómez.
La delincuencia provoca que la industria deba modificar su logística. Gómez dice que los empresarios suelen turnar el modo de transporte, del camión al ferrocarril, para no repetir un patrón de tránsito; también modifican rutas y horarios, tanto en el transporte por carretera como en la distribución final.
Como se sabe, en México las empresas invierten 10% de sus ganancias en seguridad, pero muchas veces carecen de un estudio para conocer los rubros que deben cubrir; es decir, pueden estar haciendo inversiones inútiles o tomando medidas inadecuadas, comenta Rojo, "un buen estudio de seguridad podría ayudar a disminuir este costo".
Por ejemplo, detalla el caso de una planta automotriz cuyo nombre prefiere omitir que, al implementar el proceso de certificación ISO 9000, dio el mismo grado de confiabilidad a todos los empleados, desde niveles bajos hasta altos ejecutivos. Para ello, eliminó controles de entradas y salidas e identificación, entre otras medidas. Sin embargo, al poco tiempo empezó a tener faltantes de piezas en los autos. Cuando solicitó un estudio de seguridad, éste arrojó que la principal amenaza para la compañía estaba, precisamente, en el personal, por lo que recomendó implantar los controles que la firma había desincorporado.
Este caso, dice, es una prueba de que las empresas deben saber dónde están sus principales amenazas para tomar las medidas adecuadas.
"Los empresarios deben aprender a que el gasto en seguridad debe provenir de un estudio, hoy en día las empresas tienen robos internos y toman todo tipo de medidas: guardias, alarmas, cámaras, y los robos les siguen ocurriendo, pero si no conocen el riesgo real, el origen de éste, ¿cómo pueden determinar la seguridad que deben implementar? Si hoy en día, las compañías gastan hasta 10% de las utilidades, es porque hay una gran deficiencia en los sistemas".
Una empresa de seguridad o un consultor en la materia podría ayudar a realizar un estudio de seguridad; de preferencia se recomienda utilizar los servicios de una empresa confiable y con un historial amplio de proyectos de alto impacto.
A decir de Rojo, el estudio de seguridad debe determinar tres lineamientos: amenazas, riesgos y vulnerabilidades.
Como ejemplo, la amenaza para una empresa situada en el Distrito Federal es la exposición a sufrir un atraco por algún grupo delictivo. Luego, el riesgo consiste en evaluar qué activos o productos serían susceptibles de ser robados. Por último, la vulnerabilidad permitiría saber de "qué pie cojea" la empresa; es decir, cómo podría ocurrirle un asalto. "La seguridad se aplica protegiendo el riesgo", dice Rojo.
Un sistema de seguridad, explica Rojo, debe cubrir las operaciones en planta, elevar los controles con los proveedores de insumos, los de servicios y otras actividades que se tercericen, como el transporte.
De acuerdo con Gómez, hoy en día las compañías son más estrictas a la hora de establecer parámetros para la contratación de personal y proveedores. Por ejemplo, sólo dan trabajo a transportistas formalmente establecidos, con ciertos niveles de operación y confiabilidad, "se trata de saber con quién trabajas".
José Refugio Muñoz López, de la Canacar, comenta que las empresas transportistas están contratando a operadores confiables para el manejo de los camiones, para lo cual tienen medios para hacerse de información sobre los mismos.
En México, la empresa Recurso Confiable se dedica a hacer estudios socioeconómicos sobre los choferes de camiones y certificarlos. Cuando un transportista va a contratar alguno, le pide a la firma que haga el estudio o, si ya lo tiene, que ofrezca la información. En la actualidad, la compañía tiene una base de más de 9,000 conductores. "Antes de contratar, puedo saber si algún conductor tiene antecedentes", señala Muñoz López.
Las áreas que están más involucradas en la implementación del sistema son Operaciones, Administración y Recursos Humanos. Por ejemplo, Operaciones maneja todo sobre logística, horarios, rutas, proveedores, insumos, etcétera; una fuga de información puede volverla vulnerable; Administración ve lo referente al trato con proveedores y su nivel de confiabilidad; Recursos Humanos debe estar segura de contratar a personal honesto, advierte.
Esto es un punto importante, ya que, al igual que sucede con los secuestros, muchas veces quienes roban o colaboran con delincuentes son personas cercanas, en este caso, a la planta o centro logístico.
"Muchos robos suceden con información que proviene de la misma empresa; o muchos contratan proveedores poco confiables; hay que saber dónde está la amenaza", explica Rojo.
Otro paso que las empresas no deben dejar de lado es realizar constantemente un seguimiento de los procesos que han implementado para verificar que éstos están siendo efectivos y que no hay variaciones en las vulnerabilidades, y si las hay, hacer las adecuaciones al sistema, recomienda.
De este modo, considera que las inversiones en este rubro serían más eficaces y, por ende, el gasto podría disminuir. "La forma de estructurar la seguridad es lo que la vuelve rentable y lo que determina que baje el costo de la misma; si una empresa quiere bajar su nivel de gasto, debe empezar por crear el medio para lograrlo y estudiar bien cuáles son las zonas críticas".
Aunque el grueso de los entrevistados considera que los índices de inseguridad deberán disminuir con las acciones que desarrolla el gobierno federal, la realidad es que por el momento las empresas deberán tomar sus propias medidas para asegurar sus productos y equipos. Y qué mejor que hacerlo de una manera eficiente.

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