Sus áreas críticas

Pese a ser catalogados como infraestructura estratégica para el país, los complejos eléctricos carecen de un esquema de mantenimiento adecuado
Uriel Naum Ávila
CIUDAD DE MÉXICO (Manufactura) -

Se trata de un tema que no sólo involucra costos, eficiencia y continuidad operativa de los usuarios de industria, sino también vidas. No vayamos lejos, el pasado mes de enero una explosión en una planta eléctrica de Connecticut, en Estados Unidos (EU), de 620 megavatios, causó la muerte a cinco personas y la pérdida irreparable de activos cuando sus tuberías de gas natural eran purgadas.

En lo que respecta a México, existen 177 centrales generadoras con una capacidad instalada de 50,238 megawatts (MW) que hacen posible que el país, literalmente, se mueva. Termoeléctricas, hidroeléctricas, carboeléctricas, geotermoeléctricas, eoloeléctricas y una nucloeléctrica integran este universo, que se ha visto castigado en los últimos años por la falta de recursos para llevar a cabo mantenimiento -tan sólo a principios de año la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) dio a conocer la cancelación, en 2010, de 18 proyectos de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) que contemplaban, entre otras cosas, el mantenimiento y construcción de subestaciones y líneas de transmisión-.

Pero la falta de recursos no son el único problema que les impide a las centrales eléctricas tener una gestión de mantenimiento adecuado. Los modelos aplicados por los mantenentes también presentan dificultades, a decir de Ituriel Cárdenas Escamilla, instructor de metodologías de Ingeniería, Mantenimiento e Implementación de TPM, de Grupo Capacitar, quien comenta: "Pese a que a partir de los 90 se modificó el concepto de gestión de los activos y que ahora ya no interesa tener una turbina produciendo electricidad, sino que ésta no se interrumpa, no hay esquemas de mantenimiento homologados para el sector eléctrico, ni se considera del todo la tecnología utilizada en la generación de electricidad".

Cárdenas asegura que no se puede utilizar una misma metodología para una planta eléctrica donde se quema combustible y se genera vapor para mover turbinas y una donde se usa agua para mover rodamientos. "En todo caso, sería importante, al menos, contar con parámetros básicos para todo tipo de centrales que sirvan como guía. Por otra parte, las enormes cuadrillas que dan mantenimiento denotan poca productividad y capacidad de gestión".

A esto, Guillermo Velásco, director de Applied Industrial Maintenance, añade que "ante la evidencia de una innegable recuperación técnica-económica en momentos de una revolución energética, aún existen carencias notables de infraestructura y soporte para la ejecución de mantenimiento, como son: falta de documentación técnica de la industria eléctrica u obsolescencia de la misma; inexistencia de listados de equipos y componentes; información sobre activos obsoletos; y carencia de herramientas de medición modernas".

Los productores indepen-
dientes de energía (PIE) -concentran 22.8% de la capaci-
dad instalada en México- tampoco son ajenos a proble-
mas ocasionados a partir de un mal mantenimiento. La
central eléctrica La Rosita, ubicada en Mexicali, bc, la
cual genera 1,100 mw, tuvo que implementar acciones
para lograr una disponibilidad de electricidad superior a
95%, pues la flexibilidad del anterior esquema de
mantenimiento no estaba dando resultados.

"No sólo hubo momentos en que se nos paró la operación y se tuvo que reducir el suministro, sino que también observamos que un mejor mantenimiento beneficiaría al medio ambiente. La presión del gobierno y la industria asentada en la región era muy fuerte en este sentido", comparte John Haro, gerente de planta de esta central.

En este caso, lo que se hizo fue subcontratar a Indra, firma especializada. Julio César Meléndez, gerente de Proyectos en el Área de Energía y Utilities, explica que los equipos rotativos y las rutinas de supervisión tuvieron que adecuarse al tipo de equipo, tiempo y condiciones de operación, lo cual no estaba siendo contemplado anteriormente. "Se puso especial énfasis en el tema de ‘cero accidentes' y se ligó a la manutención. Paseos regulares, rutinas de inspección, programas de autovaloración, entrenamiento e implementación de etiquetas en los equipos críticos, fueron algunas de las acciones más importantes que se implementaron". Sobre las etiquetas, éstas permiten clasificar y programar en un software la manutención de equipos y componentes. Es una especie de curp con la que se identifican aspectos de mantenimiento.

Velásco asegura que, como en el caso de La Rosita, son las compañías extranjeras las que se están moviendo en la triada confiabilidad-calidad-cantidad de producción eléctrica. No así las centrales que dependen de la cfe. "(Las empresas privadas) tienen todo el dinero, el presupuesto y las técnicas más avanzadas, mientras que los complejos eléctricos locales trabajan casi con las puras uñas".

Puntos neurálgicos

Meléndez considera que un punto crítico dentro de una central eléctrica es aquél que puede causar daño físico al personal, problemas al medio ambiente e interrupción en la generación eléctrica. "Se debe considerar que en estos complejos, a diferencia de una planta de manufactura, los activos están al aire libre y eso los hace más vulnerables. Y no son cualquier activo, se trata de equipo que en condiciones no adecuadas puede causar daño en su entorno por explosión, corto, etcétera".

En este sentido, Velásco dice que los equipos más críticos son las bombas de recirculación de agua y los ventiladores de tiro forzado, los cuales nunca deben detener su funcionamiento, hasta que se cumple la fecha de paro programado. "El origen de estas fallas radica en que el personal desconoce o no está actualizado en técnicas avanzadas de diagnósticos de vibración mecánica. Por ejemplo, en cuanto a los ventiladores, se observa que les cuesta trabajo diferenciar si un equipo está mal alineado o tiene problemas de desbalanceo mecánico".

El director de Applied Industrial Maintenance puntualiza que la vibración, en industrias como la eléctrica, es la responsable de 92% de los desastres.

Sobre esto, Meléndez recuerda que uno de los pro-
blemas en La Rosita era que los encargados de mante-
nimiento quitaban y ponían rodamientos sin considerar
métricas de colocación, situación que causaba altas vibraciones y cambios continuos del componente.

 "En lo que se refiere a las plantas hidroeléctricas -dice Velásco-, su mantenimiento es relativamente sencillo y menos costoso, mientras que en las termoeléctricas, no importa el combustible que utilicen, se demanda más tecnologías, procedimientos, metodologías y equipos de medición y control. En suma, se trata de un proceso más complejo".

Para Cárdenas, el corazón de cualquier planta eléctrica es el generador, y como tal es un área crucial de mantenimiento, pues, explica, si éste falla, lo demás no sirve. Añade que puede haber un buen control de los dinamos, pero que otro punto crítico es lo que tiene que ver con la distribución, o cosas menores como los tableros de control y el software de gestión, de acuerdo con el nivel de tecnificación que exista.

"Los equipos de energía de última generación se manejan por medio de sistemas de control. Antes eran sólo dispositivos electromecánicos. Ahora el mantenimiento exige corridas de simulación de software, pruebas de alarma, un ambiente similar al de un hospital para que no entren corrientes y la limpieza física de terminales", apunta el especialista de Grupo Capacitar.

El experto comenta que, pese a las diferentes metodologías que se utilizan en las centrales eléctricas para hacer mantenimiento y la carencia de tecnología adecuada, los premios de calidad de la CFE denotan cierto avance en la materia. Un ejemplo de ello, dice, es la puesta en marcha del Laboratorio de Análisis y Pruebas de Materiales (LAPM), el cual cuenta con cerca de 500 personas dedicadas a verificar los componentes de proveedores que suministran a la CFE, colaborando con ello a un mantenimiento más adecuado.

Lo mejor es que este organismo se ha extendido a lo largo y ancho de la República, permitiendo cubrir las necesidades de calidad de los materiales utilizados en el mantenimiento de las centrales eléctricas del país.

En esta misma línea, Velásco refiere que la cfe empieza a aplicar un método que lleva por nombre Sistema Integral de Información para el Diagnóstico del Mantenimiento Predictivo (Diidmp), considerado de avanzada por las áreas que cubre. Se trata de un desarrollo del Instituto de Investigaciones Eléctricas de Cuernavaca, que ya se aplica en una termoeléctrica (la Presidente Plutarco Elías Calles).

"Es complejo el mantenimiento en una central eléctrica -indica Cárdenas-. A diferencia de plantas de manufactura, aquí no puedes oler, no te puedes acercar mucho a los equipos. A lo más se puede echar mano de tecnología de ultrasonido a distancia y termografía. Es por eso que uno de los modelos más utilizados en el sector es el de matriz".

Éste consiste en desmembrar los equipos y darle seguimiento particular, a través de herramientas informáticas, a cada uno de ellos, y de esta forma prever problemas futuros. Se caracteriza por un trato diferenciado de mantenimiento a cada componente que es crucial para el funcionamiento de activos.

Un aspecto en el que hace énfasis Cárdenas, es que pocas veces se toma en cuenta la región donde se ubica la central eléctrica. "En la zona del Istmo, por ejemplo, lo más adecuado
es un mantenimiento enfocado a
la velocidad de la turbina, y que no se tengan impactos fuertes en los equipos de partículas que lleva el aire. Si está ubicada en la costa del Pacífico, se tendrá una exposición a humedad y habrá que darle prioridad a la corrosión, mientras que en una zona arenosa se tendrá que verificar, de manera recurrente, los filtros de aire para que las calderas que generan vapor no se paren".

Una vía con la cual las centrales eléctricas del país podrían iniciar una revolución en mantenimiento es la PAS 55, un estándar enfocado a la gestión de infraestructura estratégica que dio a conocer el British Standard Institute en 2004, y que fue sometido a revisión hace un año.

"No es una metodología con marca, sino aspec-
tos que se deben considerar para no arriesgar el activo,
su vida útil, lo que produce y el entorno. En lugares
como Michoacán, donde se utiliza la geotermia para
generar energía, un buen mantenimiento bajo esta norma es prioritario para el manejo de desechos como el azufre. Sólo se refiere a activos estratégicos".

No choca con modelos de confiabilidad aplicados en una nucleoeléctrica o con uno predictivo de una hidroeléctrica, únicamente busca asegurar que cualquier activo tenga mínimos de seguridad, explica el instructor de Grupo Capacitar.

La industria manufacturera no sólo tiene mucho que aprender del mantenimiento en centrales eléctricas, sobre todo aquéllas que cuentan con sus propios equipos de generación de energía; la relevancia de contar con activos de este tipo en buen estado tiene una relevancia mayor, y es que si bien 88% de los clientes de la cfe son del sector doméstico, 1% de sus consumidores en el sector industrial representan más de la mitad de sus ventas. En suma, se trata de un tema de competitividad para el país. IE

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