Historia y contrastes petroquímicos

Que Mexichem sea una empresa exitosa en el ramo petroquímico no es una casualidad; que Pemex sea de las petroleras más grandes del mundo y que no aproveche su potencial, tampoco.
Marca máximo  La mezcla mexicana cerró la jornada en 42.37 dólares por barril.  (Foto: CNN)
David Aguilar
CIUDAD DE MÉXICO (Manufactura) -

"El modelo de asociación establecido entre la Iniciativa Privada y Pemex abre las puertas para que este patrón se replique y se logre la modernización de la industria petroquímica en nuestro país y se tenga un verdadero crecimiento en este sector fundamental para la economía de México", observó Mexichem en un comunicado a sus inversionistas en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV).

Pemex hasta el cierre de estos artículos no había manifestado nada formalmente de los beneficios de esta co-inversión. Esa pasividad es la que a algunos desespera, sobre a una generación de ingenieros petroquímicos que durante la década de los setenta y ochenta vieron convertirse a la paraestatal mexicana en una de las productoras más importantes del mundo en materia de petroquímicos.

"Uno de los grandes retos de Pemex Petroquímica es volver a la posición de liderazgo que tenía hasta el 2003, y para lo cual debe convencer a las autoridades de su importancia y rentabilidad nacionales, además de vencer la resistencia del sector gubernamental que piensa que el gobierno es un pésimo administrador y que es mejor que sean las empresas del Sector Privado las que produzcan", señala una presentación realizada por el presidente de la Comisión de Energéticos de la Canacintra, Gilberto Ortíz ante sus alumnos de la Universidad de la Américas en días pasados.

Ex ingeniero petrolero en Pemex, recordó con nostalgia cuando no sólo había el dinero para hacer las cosas, sino también el entusiasmo. Ambas cosas se acabaron durante el gobierno de Salinas de Gortari, pero el declive petroquímico en México empezó desde antes.

La primera producción petroquímica en México en forma inició en 1959 en la Refinería de Azcapotzalco. Ahí inició un proceso de expansión que en 1992 llega a su punto máximo con una producción de casi 20 millones de toneladas de diversos productos petroquímicos y llevó a Pemex a ser ampliamente reconocida en el ámbito internacional.

Con la política neoliberal impuesta por el régimen de Carlos Salinas, se abandonaron las inversiones y se paralizó la producción misma que cayó a menos de 25% para el 2005. Este año México apenas producirá 9 millones de toneladas de petroquímicos.

Antes de eso, el presidente Miguel de la Madrid Hurtado dejó varados en varios puertos del país los equipos componentes de plantas para la producción de amoniaco que serían instaladas en Camargo, Chihuahua y Lázaro Cárdenas, Michoacán.

Hay otra lista de equipo comprado y que nunca fueron instaladas para la producción de Propileno, Etileno, Hexano, Metanol, Parafinas y otra docena de químicos base para cientos de artículos que hoy son altamente vendidos en los sectores de las tecnologías de la información, alimentos y textil. Entre 1990 y 1992 se dejaron en fase de "Ingeniería", ya con todo listo para montarse, no menos de 18 plantas que se instalarían en los complejos de Morelos, Veracruz, Hidalgo y Guanajuato.

La historia de Mexichem es todo lo contrario; en los últimos siete años realizó 14 adquisiciones de empresas petroquímicas en América Latina, Estados Unidos, Europa y Asia, lo que la convirtió en una de las empresas petroquímicas más importante de Latinoamérica.

"Se reducirá la dependencia de terceros", añadió el aviso de Mexichem a la Bolsa Mexicana de Valores. La alianza con Pemex tiene su sentido de oportunidad basada en un dato: las importaciones de petroquímicos durante 2010 en México fueron del orden de 10 mil millones de dólares, sobre todo de la escasa sosa cáustica y  del monómero de cloruro-vinilo (VCM).

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