Ecodiseño: más que beneficio ambiental

La inversión en este rubro puede recuperarse en sólo dos años.
Maurio Castro

En México hacer ecodiseño de envases y empaques no es una práctica común, sin embargo, si se considera que en la actualidad 75% de los productos terminados requieren envase y/o embalaje (90% son utilizados para alimentos y bebidas) y, en promedio, el envase representa de 5 a 9% del valor del producto, entonces existe una oportunidad de ahorro si se realiza esta práctica.

De acuerdo con el doctor Guillermo J. Román, del Centro Interdisciplinario de Investigaciones y Estudios sobre Medio Ambiente y Desarrollo (CIIEMAD), Unidad Académica del Instituto Politécnico Nacional (IPN), si bien trabajar bajo el concepto de ecodiseño tiene un costo adicional, éste es compensable.


“La experiencia en otros países del mundo que trabajan sus empaques bajo este concepto, indica que 80% de las inversiones que se hacen se pagan en menos de dos años, incluso en diferentes sectores; es decir, una tasa de retorno de ese orden no es tan larga para las empresas”, explicó Román.

Añadió que el trabajo bajo el concepto de ecodiseño debe ir aparejado con estudios de producción más simple y ecoeficiencia, que implican en un primer nivel cuestiones de organización, buenas prácticas, manejo y mantenimiento.

El doctor Román agregó que si bien en el país no se han hecho trabajos de ecodiseño, existen organismos que pueden aportar conocimiento y asesoría en este sentido como el CIIEMAD y el Centro Mexicano para la Producción Más Limpia (CMP+L), aunque recalcó que falta mayor acercamiento de las empresas para entender y aplicar el concepto no sólo como un beneficio económico, sino como cuidado del ambiente.

En este sentido, el entrevistado aclaró que si bien existe la impresión de que todo lo que se recicla es bueno, no siempre es así.

 “Tengo muchos años manejando y trabajando estos temas de reciclado, y debería abogar por él, pero, por ejemplo, en el caso de las pilas, la gente cree que reciclarlas es bueno, pero no es así, pues se consume más energía, hay más carga al ambiente en emisiones y posiblemente generemos más residuos que si simplemente las desecháramos. No sólo no es económicamente viable reciclarlas, sino que también ambientalmente no es ecoeficiente”, puntualizó.

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