Estímulos fiscales: Ideas deducibles

Un programa tributario fomenta la creación de centros de investigación y desarrollo en las empr
José Jayme

Para las industrias es de suma importancia consolidarse y crecer, por ello, aprovechar los descuentos tributarios puede ser determinante. Estos incentivos otorgan un crédito fiscal de 30% sobre los gastos e inversiones de las empresas, cuyos proyectos de investigación y desarrollo de tecnología crean nuevos productos, materiales, procesos y contribuyen con la formación de personal calificado.

El Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) se encarga del "Programa de Estímulos Fiscales a la Investigación y Desarrollo Tecnológico" y, en 2006, tuvo un techo de 4,000 mdp disponibles para los empresarios que invirtieron en los rubros mencionados. Las firmas pueden aplicar el descuento en el ejercicio fiscal correspondiente y contra el impuesto sobre la renta (ISR) o el impuesto al activo (Impac).

Gracias a esto, el número de compañías apoyadas ha crecido, en promedio, poco más de 70% anual en ventas, lo que generó 25,000 empleos. De éstos 40% corresponde a profesionistas (17% con posgrado).

Un ejemplo, digno de mencionar, es el de la empresa Aceites Especiales, una de las beneficiarias de este programa, la cual desarrolló un nuevo proceso para la optimización de la extracción del bagazo del café para elaborar un tipo de aceite que será la base de nuevos productos.

El proyecto de la compañía, con sede en el Estado de México, tuvo un costo de más de 7 mdp y se realizó en cuatro fases: Diseño del nuevo proceso, desarrollo de ingeniería, integración de equipos y puesta a punto. Reportes de la firma estiman que gracias al nuevo proceso sus ventas anuales aumentarán aproximadamente 4,500,000 pesos y 88% en su productividad.

Según el Conacyt, en los más de cinco años que tiene funcionando, este estímulo ha generado más impuestos de los que ha dejado de pagar el empresariado, pues el incremento de las ventas y el crecimiento de los negocios causan más ingresos tributarios. Hasta 2006 habían participado más de 1,000 empresas y, en julio de ese mismo año, las compañías ya habían solicitado en sus proyectos más de 4,200 mdp.

Aproximadamente existen 20 compañías que ya cuentan con centros de investigación y desarrollo. El número puede parecer mínimo, pero también optimista al saber que esto aumenta el potencial empresarial para incorporar nuevas propuestas de negocios o crear otras empresas que complementen sus actividades y resalta que no necesariamente deben ser nacionales, lo que propicia nuevas formas de organización empresarial y privilegia el eslabonamiento de cadenas productivas.

No obstante los esfuerzos, en un estudio sobre competitividad, realizado por la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra), México descendió 16 peldaños en seis años y ocupa el lugar 58 de un total de 125 países.

Destaca que, entre las propuestas de la cámara para remontar escaños, se encuentran el desarrollo tecnológico y el crecimiento económico de las empresas, instrumentar un programa de apoyo financiero a la microempresa que permita dinamizar el crédito, ampliar y diversificar el contenido nacional de maquiladoras, y promocionar el desarrollo regional.

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