Tras los pasos del experto

México debe apresurarse en el desarrollo de biocombustibles.

Actualmente, Brasil se ha posicionado como el líder mundial en la producción de biocombustibles con más de 30,000 puestos de abastecimiento que venden etanol puro o mezclado al contar con un espacio de 5.5 millones de hectáreas (h) de cosecha de caña, mientras que México posee apenas 3% del territorio plantado por el país sudamericano.

Por ello, el secretario de Relaciones Exteriores de Brasil, Celso Amorim y su homóloga en México, Patricia Espinosa, suscribirán un acuerdo en materia de cooperación energética con la intención de establecer las bases legales para el desarrollo de un mercado de biocombustibles, a la par de que las petroleras estatales Petróleos Mexicanos (Pemex) y Petrobras, han firmado un convenio para extraer crudo en aguas profundas.

“Brasil tiene más de 25 años de experiencia al desplazar 40% de su demanda de gasolina. Actualmente, 15 millones de vehículos utilizan etanol y sigue vigente su relación con fabricantes automotrices que acondicionan los motores para el uso de un litro (l) de este recurso energético en vehículos compactos”, afirmó Oliver Probst, vocero del área de biocombustibles de la Red Mexicana de Bioenergía (Rembio).

“El fabricante automotriz Honda ya cuenta con tecnología no contaminante y de gran rendimiento en Brasil, Estados Unidos (EU), Colombia, Noruega y México con un auto híbrido, aunque por las características de nuestro país, es más probable que nos inclinemos hacia los biocombustibles, afirmó Gabriel Ortiz, socio de KPMG en México.

La producción nacional de etanol podría llegar a un total de 7,840 barriles diarios, aseguró el presidente Felipe Calderón durante el anuncio del Programa Nacional de la Agroindustria de la Caña de Azúcar en abril pasado, en el cual se invertirán 1,000 mdp durante este año.

Dicho proyecto, podría producir etanol suficiente para enviarse a los países de Norteamérica, además de que contribuiría a la producción de 6.5 millones de caña de azúcar para su elaboración en 2012, de modo que este plan, y  la aprobación de la Ley de Promoción y Desarrollo de los Bioenergéticos a finales del primer cuatrimestre de este año, tienen por objetivo la promoción y desarrollo de bioenergéticos que contribuyan a la autosuficiencia energética, además de fomentar el desarrollo agroindustrial del país.

Y aunque el país seguirá dependiendo del petróleo hasta el 2050 —de acuerdo con datos del Programa Universitario de Energía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)—, el uso de biocombustibles es una solución que traería ahorros significativos en la importación de oxigenantes para gasolina pero, sobre todo, se garantizaría el uso de energía 100% renovable.

De acuerdo con el Poder Ejecutivo, el gobierno e instituciones realizan investigaciones para transformar el sector automotriz con la intención de introducir poco a poco etanol y otros biocombustibles en automóviles mexicanos aunque especialistas advierten que la proliferación de esta industria depende de que Pemex subsidie el costo diferencial del combustible o se reduzca el precio de venta de la caña de azúcar en el campo.

“México tiene la oportunidad de transformar su industria y convertirse en un productor importante de biocombustibles, pues tenemos las materias primas, tierra, gente y clientes, sin mencionar nuestra excelente ubicación geográfica”, concluyó Gabriel Ortiz.

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