¿Qué hacer frente a la crisis?

Revisemos qué han hecho algunas empresas para enfrentar las dificultades con éxito.
"En escenarios como el actual deberíamos ser optimistas, agu  (Foto: )
David Luna

De primera mano, cualquiera contestaría que la crisis es inminente. Y sobre todo si pensamos en el corto plazo, la cosa no se ve fácil. Por un lado, la reducción en el consumo en Estados Unidos (EU) está empujando ya algunas bajas en las órdenes de producción en México, ya que todavía estamos destinando más de 90% de nuestra producción al vecino país del norte.

Pero no sólo eso. Industrias básicas para el país, como la automotriz, se están reconfigurando, pues los modelos de autos compactos y de motores híbridos y amigables con el ambiente serán los que manden en el futuro.

Para nuestros fabricantes —no sólo ensambladoras establecidas, sino toda la proveeduría— esto representa retos y los enfrenta a situaciones que no precisamente son agradables. Por ejemplo, cuando Jabil Circuit en Guadalajara, Jal, tuvo que recortar empleados, el efecto social fue devastador. Y eso fue el principio de una nueva cosecha de éxitos. Se hicieron más eficientes, más creativos y encontraron fórmulas para agregar mayor valor a partir de un análisis de sus ventajas competitivas.

Aunque en 2002 el pesimismo estaba en su máximo, pues hubo un fuerte recorte de personal y costos, la firma logró, en tan sólo un par de años, pasar de seis a tener 17 clientes; tuvo cambios de línea de dos horas a sólo 15 minutos; consiguió pasar de una producción de 200 a 1,000 ensambles y se colocó en el lugar número cuatro en exportaciones, sólo detrás de las automotrices General Motors (GM), Daimler Chrysler (hoy separadas) y Volkswagen.

¿Cómo lo lograron en un periodo de crisis, justo en un momento en el que muchas empresas emigraban a China, cuando la industria de semiconductores y de electrónica en general temblaba tras estallar la burbuja de los ‘puntocom’? En realidad, el secreto es de Ernesto Sánchez Proal, joven egresado del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (Iteso), que ha estado al frente de Jabil desde entonces; pero lo claro es que justo cuando se visulumbran tormentas es cuando la creatividad y el espíritu emprendedor son más necesarios.

Es por eso que en escenarios como el actual deberíamos ser optimistas, aguantar los embates de una posible recesión y administrar mejor nuestros recursos intelectuales.

Vale no perder de vista que, en sectores como el automotriz, sigue llegando inversión para nuevas líneas y, sobre todo, nuevos productos que están marcando las tendencias del futuro inmediato y de mediano plazo.

Tal es el caso de los motores híbridos y de tecnologías relacionadas con el ambiente. Chrysler por ejemplo —empresa que sigue en la mira por la dramática caída en ventas— invertirá 600 mdd para una línea de motores ‘verdes’ en su planta de  en Saltillo, Coah.

En tanto, en el Estado de México están haciendo esfuerzos importantes para traer inversión mediante la consolidación de un clúster automotriz. Firmas como Ford y gm se verán beneficiadas, sin contar el efecto positivo en la cadena de valor.

También, gobiernos como el del estado de Querétaro tienen su propia estrategia. En su caso, le apostaron al sector aerospacial y no sólo Bombardier está ya bien establecida, sino que con las alianzas con la academia —como lo hizo con el Tecnológico de Monterrey (Itesm)— está generando el capital intelectual, con ingenieros que en los próximos años se harán cargo de consolidar la manufactura de aviones en México.

En este tono, los sectores textil, plástico, software y calzado, por mencionar algunos, están trabajando en proyectos que se espera que den frutos en los próximos años.

Si está por venir una crisis o no, al final parece ser lo menos importante. Lo que sí es prioridad es adaptarse a los nuevos modelos de manufactura y competitividad. Usted, ¿está dispuesto a correr los riesgos?


El autor es editor general de la revista Manufactura.

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