De los clústers a los ecosistemas

El negocio está en todo el mundo y se puede atender con una empresa enclavada en una cadena de
â??El éxito no se logra por estar en una zona de confort y p
Jorge Zavala

En el artículo anterior comenté el reencuentro de los clústers de tecnología, pues mientras más exploro el tema, quedo más convencido de que tenemos que transformar nuestra percepción de un agrupamiento de empresas de un mismo ramo a un ecosistema integrado.

En este sentido, primero que nada, debemos entender a los clientes que compran los productos fabricados por empresas que naturalmente crecen y se desarrollan en un espacio geográfico reducido para atender las necesidades que se encuentran en cualquier parte del mundo. Este es el ecosistema que se vive en el Silicon Valley.

Cada empresario del Valle del Silicio, en California, tiene claro que su oportunidad de negocio está en todo el mundo y la puede atender con su empresa enclavada en una cadena de valor.

Esta visión global abre oportunidades de negocio de grandes dimensiones, incluso, para empresas pequeñas, las cuales son capaces de crecer al tamaño de la oportunidad a que se enfrentan. Debido a una característica importante están inmersas en un ecosistema que ofrece los elementos complementarios, que van desde tener a la gente con capacidad y visión compartida para lograr el crecimiento deseado.

El equipo de gente lo integra personal con experiencia en producción, ventas, finanzas, reclutamiento, ya sea trabajando dentro de la empresa o prestando sus servicios en forma externa.

Ello, abre un entorno a una industria de servicios legales, contables, logísticos, además de tener un esquema que facilita la innovación, para lo cual hay todo un sector conocido como servicios de innovación, que corresponden a abogados que facilitan la protección intelectual, la negociación con inversionistas y la operación mundial. Además, dentro del grupo se cuenta con consultores en innovación que son facilitadores en la creación de nuevos modelos de negocio que permiten la entrada de pequeñas empresas en grandes negocios, consultores en mercadotecnia y ventas que facilitan la implementación de nuevas estrategias de entrada al mercado; tal es el caso de agencias de relaciones públicas, que son capaces de crear nuevos mecanismos de comunicación basados en blogs, comunidades virtuales y marketing viral.

Para que la empresa crezca se requiere de contar con recursos económicos suficientes, que se obtienen de mecanismos financieros diversos, por ejemplo, a través de inversionistas, ‘ángeles’ que están constantemente buscando empresas innovadoras con gran potencial para apoyar, por una parte, dando el dinero necesario para arrancar la gran empresa; pero, por otra parte, aportando un componente, esto es, su muy valiosa experiencia y conocimiento.

Esta integración de dinero con experiencia se denomina smartmoney, y es un tipo de alianza altamente deseada y difícil de encontrar, debido a la particularidad de que se requiere que ese conocimiento venga de experiencias muy alineadas a cada una de las empresas que se están iniciando.

Volteando la vista atrás, el concepto de clústers que vemos es el de agrupar empresas comunes en una área geográfica, pero éste toma otras vertientes y descubrimos que el éxito se logra no por estar en una zona de confort y protección, sino por enfrentar un reto altamente competitivo, donde cada participante quiere obtener lo máximo de sí mismo y está en una competencia constante para lograr su meta, antes de que lo hagan otros.

Abramos la puerta a una competencia feroz, que nos llevará a todos a un triunfo de los mejores y a muchas derrotas de los que vienen atrás. No perdamos la esperanza, y veremos cómo, este mecanismo de competencia nos abre las puertas en forma repetida y un fracaso sólo es un proceso de aprendizaje para poder participar con mejores experiencias en una segunda ronda.


El autor es director de la aceleradora de negocios TechBa Silicon Valley, en California.

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