Las organizaciones como los trípodes

Es tentador intentar echar la culpa a China por sus malos productos; pero quienes producen allá deben aceptar su responsabilidad.
Anand Sharma  (Foto: )
Anand Sharma

Encontramos una lección qué aprender en los hechos noticiosos recientes respecto al retiro del mercado de productos hechos en China debido a problemas de seguridad. Pero mientras ese país sigue los pasos para mejorar la seguridad y calidad de los productos que exporta, la responsabilidad no recae únicamente en él o cualquier otro donde los fabricantes mandan elaborar los productos.

China sigue siendo una parte importante de lo que llamo una “Estrategia de tríada global”, la cual permite que las empresas del siglo XXI fabriquen productos donde es más lógico hacerlo. Recapitulemos cómo es que trabaja una estrategia como ésta:

  1. En países como China e India, donde los costos de mano de obra son bajos, se pueden fabricar productos y componentes con diseños estables en grandes cantidades; estos productos y componentes generalmente entregan el punto de precio de “valor” más bajo.
  2. n países como México y Europa del Este, donde la mano de obra y otros costos no son tan bajos, pero están ubicados muy cerca de los mercados de mega consumo, se pueden fabricar artículos con diseños menos estables que generalmente entregan en el punto de precio medio.
  3. En países como Estados Unidos (EU) y Europa Occidental, donde los costos son altos y los clientes son cercanos y altamente demandantes, se pueden fabricar productos altamente personalizados con diseños y características que cambian constantemente y con puntos de precio y márgenes que son generalmente altos

Así que, ¿cómo una empresa abraza una “Estrategia de tríada global” y evita los problemas de calidad que resultaron en los juguetes inseguros que recientemente fueron exportados al mercado americano? Es tentador intentar echar la culpa de lleno a China, pero las empresas que tienen trabajo contratado ahí y en otros países deben aceptar algo de responsabilidad.

El trabajo contratado en forma externa no significa que una empresa derogue su responsabilidad a sus clientes, pues esa responsabilidad incluye el asegurarse que los productos que vende son seguros y trabajan como deben hacerlo.

¿Qué resultó mal? Sospecho que una vez celebrados los convenios de manufactura, la empresa matriz omitió proporcionar supervisión —un requisito urgente en una estrategia global—. Proporcionar supervisión significa que la empresa que realiza la contratación externa busca aspectos y problemas en la fábrica y hace un seguimiento de ellos, tal como si el piso de planta estuviera ubicado en su propio país. La gerencia operativa debe tener buena disposición y disponibilidad para viajar a los sitios satélite y asegurarse que las operaciones se llevan a cabo tal como se espera o de otro modo deben contratar, capacitar y confiar en gerentes locales para que ellos mantengan las operaciones de su ubicación dentro de los estándares de la empresa matriz.

En cualquier caso, alguien debe tomar la responsabilidad de asegurar que se cumple con los estándares de la marca. Un primer paso lógico sería detallar explícitamente qué es aceptable en la fabricación del producto. Un elemento clave de una cadena de valor esbelta incluye la creación de métricas específicas para la seguridad, calidad, costo y entrega —todas administradas a través de contratos de suministro estratégicos que se establecen para los no proveedores de materias primas—.

Por ejemplo, sería fácil incluir en la redacción de un contrato un renglón que diga que la pintura a base de plomo no debe usarse en productos dirigidos a niños. Esto requerirá adelantarse a problemas que podrían surgir y hacerles un seguimiento para evitar que un producto y una relación pública se conviertan en una pesadilla. Ponerlo por escrito no es suficiente. Alguien debe hacer un seguimiento.

Si busca beneficiarse con ventajas y evitar obstáculos, su administración debe ser continuamente holística. Como un trípode, si una pata se tambalea, la estructura completa puede caer.


Autor de The Perfect Engine (Free Press 2001) y The Antidote (Managing Times Press 2006), Anand Sharma fue nombrado “Héroe de la Manufactura” por la revista Fortune y es fundador y CEO de TBM Consulting Group.

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