Reencontrando los clústers de tecnología

Entorno a éstos surgen preguntas sobre cómo aprovechar sus beneficios y generar oportunidades.
"La unión de un grupo de interés va a tomar fuerza sólo si l
Jorge Zavala
CIUDAD DE MÉXICO (Manufactura) -

La experiencia de vivir en el centro mundial de la innovación, abre una infinidad de dudas, sentimientos que provocan una cadena infinita de aprendizajes.

A la distancia para el visitante casual, que viene al Silicon Valley por una semana, para explorar la estructura de la zona, tiene una apariencia de ser un lugar estructurado y ordenado, donde todo está en su lugar y donde la innovación se da en forma natural porque es un proceso sistemático.

El Valle del Silicio está ubicado la en la Península de San Francisco. Es una concentración de industrias en torno a una universidad, la de Stanford, que tuvo un papel importante en la investigación militar y cuyos profesores William Shockley y Frederick Terman provenían del equipo de investigadores encargados de contrarrestar las medidas de defensa electrónica alemana durante la Segunda Guerra Mundial.

A estos profesores se les ocurrió que los egresados crearan empresas para satisfacer la demanda de dispositivos electrónicos que se requirieron durante la llamada Guerra Fría.

Hoy, la zona cuenta con un conjunto de universidades de excelencia, ya no sólo la de Stanford, sino la de California con distintos campus como San Francisco y Berkeley, entre un grupo de universidades privadas y estatales de gran renombre.

Y es cierto, todas estas instituciones educativas —rodeadas de grandes empresas como son HP, Google, Yahoo , Cisco, Apple, IBM y cientos de otras— son las creadoras de muchas innovaciones que transforman la vida diaria de los habitantes en todo el mundo con el desarrollo de nuevos productos y servicios.

Lo relevante, es que todo este ecosistema crea lateralmente un entorno caótico donde miles de emprendedores están merodeando los cafés, visitando las universidades para encontrar una idea que se convierta en un gran negocio y lanzar una pequeña empresa conocidas como start-up que ponga en el mapa una nueva tecnología, una nueva idea o simplemente un producto o servicio viejo con un nuevo modelo de negocio.

Esto es lo que hace grandioso al famoso Valle del Silicio, una interminable cadena de nuevas empresas que, a su vez, se embonan dentro de múltiples cadenas de valor que se entrelazan unas con otras y se cruzan horizontal y verticalmente.

Este cruce de ideas, negocios y oportunidades es caótico, ya lo mencionaba antes, y puede darse en la sala de reunión de un abogado que identifica a un start-up que puede presentar a un alto ejecutivo de una de las grandes compañías o invitarlo a tomar un café con un inversionista de capital de riesgo que está buscando invertir en una empresa porque tiene identificada un área de oportunidad en un sector o una firma de software que tiene que buscar asesores de biotecnología para cerrar una patente que le da valor a su solución y al mercado objetivo.

Esta situación del reencuentro de los clústers ha sido para mí un vedadero redescubrimiento. Mi experiencia en México al inicio de este milenio fue explorar un conjunto de empresas de software para la creación de un clúster que se llamó Empeira.

Por más de un año tuvimos reuniones semanales los directivos de las 10 empresas de servicios de software más grandes de México, planeando cómo juntar nuestras fuerzas para atender el mercado.

Hoy, a la distancia veo que la unión de un grupo de interés va a tomar fuerza sólo si la propuesta de valor de sumar nuestras voluntades atrae a los clientes y beneficiarios. En esta colaboración, quiero compartir una percepción que identifico en el Valle del Silicio, a muchos kilómetros de distancia y varios años después de que el foco de los clústers es la de ubicar dónde está la demanda en una cadena de valor y encontrar los huecos que tienen las propias cadenas, mientras se deja de lado la discusión sobre cómo trabajar juntos, visión que a la fecha veo viva en los clústers de software que se están desarrollando en la Ciudad de México, Guadalajara, Jal; Monterrey, NL; Sonora, etcétera.

Jorge Zabala es director de la aceleradora de negocios TechBa Silicon Valley, en California.

Ahora ve
No te pierdas