Valor agregado y productividad

Existe un escenario positivo en la industria en cuanto a su capacidad de generar valor; no obstante, el análisis de la productividad revela una situación distinta.
Oficial de Asuntos Económicos de la Cepal
Ramón Padilla Pérez

La industria maquiladora de exportación en México tuvo un importante repunte en los últimos tres años, dejando atrás el periodo de estancamiento experimentado entre los años 2000 y 2003. De acuerdo con datos de Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), en 2006, las exportaciones totales de maquila sumaron más de 111,000 mdd, cifra muy superior a los 77,000 mdd registrados en 2003, representando 48% de las exportaciones totales.
La recuperación en empleos generados por esta industria no fue de la misma magnitud: El año pasado generó 1.17 millones de empleos directos, comparado con 1.05 millones en 2003. Como resultado, mientras que en 2003 la industria maquiladora exportó 74,000 dólares por trabajador, en 2006, esta cifra se incrementó a 95,000 dólares.
Este conjunto de cifras presenta un escenario positivo en la industria en cuanto a su capacidad de generar valor. No obstante, el análisis de la productividad revela una situación distinta. También de acuerdo con INEGI, la productividad de la mano de obra, entendida como el valor agregado dividido entre el número de trabajadores, cayó 3% entre 2003 y 2006.
¿Qué factores explican la evolución divergente del valor exportado por trabajador y de la productividad de la mano de obra? En primer lugar, el incremento de las exportaciones está asociado al comercio de productos con mayor valor unitario. Un ejemplo es la creciente exportación de televisiones de tecnología digital (principalmente plasma y LCD), las cuales están sustituyendo a las televisiones convencionales o de tecnología analógica de menor precio. En el sector automotriz y de autopartes también se ha observado una tendencia gradual a producir y exportar modelos de mayor valor de mercado, los cuales incorporan autopartes también de mayor precio, como el sistema de frenos ABS.
En segundo lugar, la falta de encadenamientos productivos y el predominio de actividades que generan bajo valor agregado (como la manufactura a gran escala, ensambles y subensambles) son factores que también explican el pobre desempeño de la productividad, a pesar de fuertes incrementos en el valor total de las exportaciones. Es decir, la exportación de productos con mayor precio se ha dado en conjunto con la importación de componentes y bienes intermedios también de mayor precio. Asimismo, hasta el momento no se ha observado un escalamiento significativo y generalizado en la industria maquiladora hacia tareas que incorporen mayor valor agregado nacional, como la manufactura de componentes clave, el diseño y la investigación y el desarrollo. El caso de los televisores digitales es un ejemplo de este fenómeno: La mayoría de los componentes, incluyendo la pantalla que es el de mayor valor, son importados de Asia.
El incremento de la productividad es central para fortalecer la competitividad de la maquila, así como para incrementar las derramas de ésta al resto de la economía local. Las empresas de la industria maquiladora y las localidades en donde opera deben hacer mayores esfuerzos por incrementar la productividad a través de la incorporación de nuevas tecnologías dirigidas a generar nuevos productos y procesos, mayor introducción de bienes de capital, mayor capacitación del personal y mayor eficiencia en el uso y combinación de factores de producción. Esto, sin lugar a dudas, fortalecería en gran medida el papel de la industria maquiladora como motor de desarrollo económico y social en México.

*El autor es doctor en Políticas de Ciencia y Tecnología por la Universidad de Sussex en Inglaterra. Es Oficial de Asuntos Económicos de la Unidad de Comercio Internacional e Industria de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal). Ha publicado varios estudios sobre maquiladoras, productividad y tecnología.

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