La apuesta por el diseño

Una nueva forma de concebir el zapato permitirá al sector competir de tú a tú con China; Conozca más acerca de esta estrategia.
Hay países, como Brasil, que no han necesitado de cuotas com  (Foto: )
Uriel Naum

Muchos se preguntan si el sector podrá reaccionar de aquí al 11 de diciembre de 2011,  fecha que vence en definitiva el acuerdo alcanzado por las autoridades mexicanas y el gobierno chino para eliminar por completo las cuotas compensatorias comprendidas en 953 fracciones.

Y es que, comentan, si no lo hicieron antes, cuando vieron que estaban por concluir las reservas establecidas en el protocolo de adhesión de China, enunciado, a su vez, en la legislación de la Organización Mundial de Comercio (OMC), ¿por qué lo habrían de hacer ahora que el blindaje que le han puesto al sector representa 88% del valor de las importaciones?

Por supuesto, los cuestionamientos anteriores son válidos, aunque cabe aclarar que, a diferencia de la administración anterior, donde se hizo alarde del Programa para la Competitividad de la Industria del Cuero y el Calzado, hoy son los empresarios del sector quienes tratan de tomar al toro por los cuernos, justo después de reconocer —como hicieron saber varios de ellos a Manufactura durante la pasada edición del Salón de la Piel y el Calzado (Sapica)— que fue un error haberle confiado al gobierno saliente el destino de esta rama, que ya mostraba signos negativos.

“Nosotros consideramos que todavía podemos hacer algo en este sector. Tan sólo este año esperamos crecer a una tasa de 5%. Por qué no pensar que, con una estrategia definida, podemos apuntalar este crecimiento”, comenta José Antonio Abugaber, presidente de la Cámara de la Industria del Calzado del Estado de Guanajuato (Ciceg).

Rogelio Reyes, director de Nike México, es otro de los que consideran que existen ventajas competitivas, como el bajo costo de mano de obra, que aún son atractivas para las compañías que fabrican zapato en el país, y que, por lo tanto, vale la pena hacer un esfuerzo extra por levantar la industria. De hecho, aquí los costos de producción que tiene la firma son hasta 40% menores a los que registra en Estados Unidos (EU).

Al menos en lo que respecta a su empresa, éste confía en que, en 2010, cerca de 30% de su producción mundial estará hecha en México —hoy en día, el país participa con 8%—, lo que significaría que más compañías como Carosso y Corino, empresas ubicadas en Guanajuato, se sumen a sus procesos de maquila.

El tiempo ganado para apuntalar el sector ya lo veía venir Abugaber, pues, a decir de él, no le convenía al país asiático ir a la OMC a dirimir el tema, pues ello significaba investigar casos de dumping de su parte, lo cual era poco conveniente. “Según China, nosotros hace años debimos haber quitado las cuotas, pero ellos no quisieron irse a la OMC, y es claro que fue por algo. La lógica nos indica que no son tan transparentes como dicen”.

La pregunta que sale a relucir una vez cerrado este capítulo, es qué se negocio con China, pues existe la preocupación en el sector de que se haya comprometido algo más que la apertura total en unos cuantos años. Sin embargo, de acuerdo con Rocío Ruiz, representante de la Secretaría de Economía (SE) ante el gobierno chino, no hay gato encerrado, y que en lo único que México cedió fue en el rubro de transferencia tecnológica de parte de aquel país, lo cual, asegura, al final beneficiará al propio productor.

A LO QUE SIGUE

A pregunta expresa de cómo aprovechará la industria del calzado este periodo de gracia que se le ha otorgado, el presidente de la Ciceg responde: “Desde hace dos años traemos una estrategia de defensa del sector que comienza a tomar forma y es momento de terminar de afinar. Básicamente lo que tenemos que hacer es darle continuidad a uno de nuestros principales proyectos de ataque, gracias al cual evitamos que la industria terminara de pulverizarse, y se trata del Proyecto de Inteligencia Competitiva”.

El anterior es un concepto que integra elementos como moda, diseño y diferenciación, no sin descuidar aspectos que dentro de esta industria, hasta hace poco tiempo, eran ajenos como nuevas formas de producción, calidad de exportación y recuperación del mercado interno.

Respecto a este último tema, los empresarios recién pusieron en marcha el programa Sistema de Calzado Importado por Producción Nacional (Suma), a través del cual esperan incrementar la capacidad de planta utilizada de las zapateras y la proveeduría nacional. Nike ya se sumó a este esfuerzo, y es uno de los elementos que le llevan a pensar que en poco tiempo rebasará los 250,000 pares de zapatos deportivos que en la actualidad fabrica en México al año.

Incluso, está dispuesta a llevar en su calzado un holograma que, asegura, tiene la función de hacer saber a sus clientes que es de origen mexicano. Este holograma es otra de las estrategias novedosas que camina a la par del Proyecto de Inteligencia Competitiva.

“¿Qué sucederá con esta etiqueta? Simplemente la gente podrá identificar que si el calzado no viene con el holograma, pues tiene un origen cuestionable. Va a ser como una bandera de México, pero referida al calzado”, explica Abugaber, quien añade que países como Brasil no han necesitado de cuotas compensatorias porque la gente es muy solidaria con sus productos, sin importar la rama.

En cuanto a la mejora de procesos a la que se refiere el presidente de la ciceg, básicamente tiene que ver con modificar los métodos de entrega del producto, atender con mucho cuidado los esquemas de costos y utilizar sistemas de manufactura más eficientes.

Para dar mayor certeza a la implementación de nuevos procesos o formas de operar, se ha puesto en marcha el Programa de Certificación Mexicanshoes Quality, emanado del proyecto estratégico 20/20. El programa contempla cuatro fases: calidad (pretende asegurar la satisfacción del cliente); planeación (verifica la entrega a tiempo y la administración de la producción); programación y control (vigila la efectividad de los procesos por medio de sistemas de información integrados); gestión de los procesos (comprueba que las fases uno, dos y tres estén integradas por medio de un sistema de administración adecuado).

Para otorgar la certificación, la Ciceg se apoya en el Centro de Innovación Aplicada en Tecnologías Competitivas (Ciatec), institución que depende del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) y que lleva 32 años asistiendo la cadena cuero-calzado.

A propósito, otra de las líneas estratégicas de la industria zapatera es la de una mayor convivencia con la academia, de manera particular desean revivir la relación con el ciatec.

“En sus laboratorios —dice Azucena Carballo, coordinadora de imagen y comunicación del Ciatec— se realizan pruebas e investigaciones con las que pretendemos diferenciar el calzado mexicano. Por ejemplo, hacemos estudios antropométricos a diferentes segmentos de la población, con el objetivo de que una empresa zapatera entienda ampliamente qué características tiene el pie de la gente en cierto mercado al que pretende llegar, y con esto asegurar confort, que es un elemento de competitividad frente a firmas extranjeras”.

Un caso con el que Carballo ejemplifica el trabajo que viene realizando el Ciatec, es el de una empresa que pidió analizar el pie de personas con ciertas características en diferentes regiones del país para hacer una horma común. La compañía interesada pagó 50% de la investigación y el resto fue fondeado con recursos mixtos (estatales y federales). La empresa ya patentó el producto y lo está exportando.

El Ciatec apoya a empresas del calzado en cuatro áreas: productividad, diseño, desarrollo del producto y calidad. Este centro no atiende a las unidades productivas por separado, sino que genera una agenda temática y después hace un llamado para agrupar a empresas interesadas en cierto tópico y trabajar de manera grupal.

Una de las cosas que viene trabajando el ciatec es el diseño asistido por computadora (CAD, por sus siglas en inglés). Esto les da la oportunidad a las empresas de tener una respuesta más corta en lo referido a diseño y desarrollo de ingeniería de patrones, cálculo de consumo de materiales y graduación. “En lugar de que lo tengan en tres semanas —comenta Francisco Javier Castro, director de
Transferencia Tecnológica—, lo tienen en tres días, lo que se traduce en productividad. Recientemente concluimos un programa de diseño que duró dos años, con el cual se apoyó a 150 firmas de Guanajuato. Adicionalmente, participaron talleres (entre 10 y 15) que ofrecen servicios al fabricante. Éstos adquirieron tecnología que van a multiplicar según el número de empresas que atiendan. Lo que hacemos es que un software que pudiera costar 7,000 u 8,000 dólares, a la compañía sólo le vale una tercera parte. En esta ocasión las empresas sólo pagaron 1,500 dólares”.

El Ciatec y el Centro de Investigaciones en Matemáticas (Cimat) desarrollaron un software especial para la cadena de suministros del calzado, con el que ya están comunicando al proveedor, al fabricante y al comercializador vía internet. Algunas de las bondades de este programa son: visualiza niveles de inventario de clientes y proveedores en tiempo real; verifica estatus de pedidos; y cuenta con una firma electrónica con validez oficial.

Este tipo de herramientas son importantes en el proceso de desarrollo de proveedores, otro aspecto que se debe mejorar para poder competir, comenta Abugaber. “A la proveeduría le falta crecer, sin embargo, la cadena no ha estado tan unida como hoy, y esto se debe a que los eslabones saben del momento tan crucial por el que se pasa. Mucho cuero se importa porque no hay producción a nivel nacional, pero muchas de las pieles se procesan aquí y se exportan”, asegura.

Regresando al tema de la certificación que, como se dijo antes, es crucial para el sector en esta nueva etapa, el ciatec es el encargado de estar actualizando la norma referente a cierto tipo de zapatos. Son entidades como Petróleos Mexicanos (Pemex) las que se acercan a esta institución para hacerle saber los requerimientos que piden a sus proveedores de calzado y darle seguimiento.
Posteriormente, el centro genera un programa de certificación que incluye el diagnóstico del producto, una auditoría y la valoración del mismo.

A decir de Castro, una vez que se incorpora una nueva tecnología buscan que se incluya en norma. “Ahorita, por ejemplo, estamos en un proyecto de biomecánica que tuvo sus inicios hace cinco años, pero hace dos que buscamos que se traduzca en norma. Se trata de un estudio para hacer la medición interna del zapato y ver cómo están las condiciones en esa zona”, afirma.

¿AJENOS A TENDENCIAS?

Para nada. Parte de la estrategia de los industriales busca centrarse en la moda y el diseño, y ello requiere estar al tanto de materiales, equipos y modelos que se dan a conocer todos los días en otras latitudes.

Un caso es el de Botas Rudel, compañía vinculada a un segmento de la industria al que los chinos no han penetrado, en parte, debido a que no requiere mano de obra intensiva, desconocen algunos procesos de su fabricación y la consideran de baja utilidad por estar vinculada a una manufactura de tipo artesanal. Claro, no conocen a firmas como Rudel, que están rompiendo con algunos de estos paradigmas.

Esta compañía ha tenido que meterse de lleno a cuestiones de innovación para poder penetrar mercados como el estadounidense, europeo o japonés, este último, muy exigente, incluso, a la hora de revisar cómo viene empacada la bota.

Rudel se ha apoyado en ciatec para allegarse de normas de calidad vigentes en otros países, tendencias y equipos, como los de rayos x, que les permiten anticiparse a posibles trabas al momento de exportar.

“Tenemos un área de desarrollo conformada por un diseñador y un ingeniero que varias veces al año viajan al interior y exterior de la República para traer novedades”, indica Carlos I. Nuñez, gerente general de la empresa.

Los agentes de ventas internacionales de esta firma han tenido que tomar cursos sobre la forma de dirigirse a un cliente de cierto país, incluso, reciben asesoría sobre los alimentos que acostumbran degustar las personas a las que visitarán en el extranjero.

Esto va muy en línea con otra área que pretende explorar Ciceg en esta etapa por la que transita el sector, que es la de desarrollo empresarial y nuevas prácticas de negocios. “Este plan considera tener un acercamiento con el empresariado, hacer reuniones periódicas, invitarlo a foros internacionales y, en conclusión, cambiarle el chip. Para ello será de vital importancia el Munpic-Centro de Inteligencia Competitiva, del cual ya contamos con el proyecto ejecutivo. El empresariado tiene que comenzar a pensar no desde una visión nacional, sino global”, apunta Abugaber.

El presidente del Ciceg añade que este cambio de visión significa adentrarse en las tendencias que están marcando el rumbo, como los materiales orgánicos, que comienzan a tener impacto en la piel y los forros.

La nanotecnología es otro aspecto que no se debe desatender, pues, de acuerdo con Roberto Zitzumbo, investigador del ciatec, ya se comienzan a implementar materiales con esta tecnología en plantillas de zapato, forros y cortes, principalmente con el objetivo de reducir olores, disminuir temperaturas, absorber humedad y regresar la forma original al zapato. “Claro que, por el momento, se trata de tecnologías muy costosas y, por lo tanto, pocas empresas del ramo están realmente interesadas en implementarlas, pero sí hay que estar enterados de lo que sucede con ellas”.

Justamente, una forma de estar enterado de lo que sucede con este tipo de materiales novedosos y con la moda es acudiendo a las principales ferias de zapatos del mundo, y éste es otro aspecto al que los empresarios pretenden apostarle, y muestra de ello es el impulso que los zapateros de Guanajuato, Jalisco y Estado de México le dan a Sapica, la primera feria latinoamericana y la cuarta a nivel mundial de este tipo. Este evento reúne a 850 expositores y genera una derrama económica de más de 150 mdp durante los cuatro días que dura. “La feria es un termómetro para el sector, y es ésa la utilidad que deben ver en ella los empresarios del sector”, considera Demetrio Armando Martín Dueñas, presidente de Sapica.

La estrategia de aquí a 2011 está trazada por los dirigentes del sector y parece ser coherente con las necesidades que existen. Un solo reto tiene la industria y lo resume Abugaber: “80% de la producción la hacen las micro, pequeñas y medianas empresas  (mypimes). Si ellas no se suman a este proyecto y siguen pensando que con sus 50 ‘paresitos’ de zapatos que fabrican ya la hicieron, esto está destinado al fracaso”.

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