Agua: emana una nueva industria

Pese a que desde los 80 se desaliniza agua de mar en México; en los últimos años esta práctica ha tomado mayor fuerza. El futuro apunta a la manufactura.
FEMSA apoyará por cinco años los trabajos del Centro del Agu
Silvia Ortiz Ruiz

A México llegó tarde; sin embargo, hoy avanza a pasos acelerados. Se trata de la desalación de agua de mar para consumo humano e industrial. Esta práctica ya es una industria en nuestro país, en la que, para abaratar los costos de operación, se han implementado procesos e introducido nuevas tecnologías.

El subdirector técnico de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), Felipe Arreguín, afirma que, en la actualidad, el agua desalada se utiliza para el consumo del sector hotelero, siembra de productos del campo, consumo humano y, en menor medida, en maquiladoras.

Agrega que, en el mediano plazo, los parques industriales también recurrirán a esta práctica, la cual está presente en 120 países del mundo, entre ellos España, Estados Unidos (EU), Japón y en algunos más de la península arábiga, donde el agua escasea.

En el caso de México existen regiones áridas, donde hay pocas lluvias y los acuíferos están sobreexplotados. Datos de la conagua revelan que la disposición de agua disminuyó más de 78% entre 1950 y 2007, pues mientras que, en ese año, se disponía de 18,035 m³ de agua por persona, al cierre del año pasado la cifra era de 3,910 m³.

Por ello, empresas extranjeras con presencia en el país ya lo hacen, entre ellas, Promoaqua, Matrix y Filter; al igual que firmas mexicanas dedicadas al tratamiento y manejo de agua, las cuales tienen entre sus líneas de negocio la desalación de este recurso, como son Impelmex, Cisa y Vazlu, por citar algunas.

Estas compañías han comenzado a desarrollar una proveeduría nacional a la hora de instalar plantas en México; sin embargo, la tecnología e insumos más importantes aún son de origen extranjero.

La membrana que se utiliza en estos procesos, que constituye el insumo principal para separar la sal del agua de mar, proviene de EU y Japón, países que llevan años estudiando y desarrollando el proceso de la desalación, afirma Moisés Pariente Gómez, director general de Promoaqua, filial del Grupo español OHL, el cual tiene presencia en el norte de África, Sudamérica, EU y Europa.

No se descarta, pues, que, conforme avance el desarrollo de la industria, los empresarios nacionales aparezcan en escena para proveer de insumos y equipos a las empresas encargadas de desalar el agua.

Por su parte, al hablar de los recursos humanos para operar las plantas desaladoras, Enrique Troyo Diéguez, investigador del Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste (Cibnor), afirma que, aunque no hay una formación académica específica para esa área, los ingenieros mecánicos electricistas e industriales son quienes se encargan de operar las plantas desaladoras.

Agrega que lo idóneo es que éstos cursen alguna maestría referente al tratamiento y calidad del agua. “En el Tecnológico de Monterrey (Itesm) se imparte una maestría en Ingeniería Ambiental y en el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) están diseñando plantas potabilizadoras”.

HOTELES, LOS PIONEROS

A principios de los 80, algunos hoteles de Baja California y Sonora comenzaron a utilizar agua desalada para el consumo de sus clientes, debido a la falta del vital líquido.

En la actualidad, aunque las autoridades de la conagua no proporcionan un censo de cuántos hoteles desalan agua de mar, el director general de la firma Impelmex, Federico Ortega, calcula que existen más de 100 de ellos que ya lo hacen, los cuales se localizan en las zonas áridas de México.

En Baja California Sur, por ejemplo, es una obligación para los desarrolladores contar con una planta desaladora para que puedan construir un hotel, señala el delegado de la conagua en dicha entidad, José Luis Meza Trejo.

“Tienen que poner su planta desalinizadora porque los municipios no tienen agua para darles, éstos tienen que extraer el agua que consumen”, agrega.

Tan sólo en los Cabos, BC —en donde el crecimiento de la población pasó de 5% en 1985 a 17% en 2008, fecha en la que se cuentan más de 13,000 habitantes y 500,000 turistas que llegan anualmente—, existen más de 25 hoteles que desalinizan agua de mar y que producen más de 7,000 m3 de agua potable por día, asegura Aurora Breceda Alva Valdez, investigadora del Cibnor.

Entre los hoteles que lo hacen en la actualidad, se encuentran: Fiesta Americana, Hilton, Playa Grande y Solmar, por citar algunos.

“En los próximos cinco años el número de hoteles que extraen agua de mar para potabilizarla llegará, al menos, a 200”, pronostica Federico Ortega.

Cabe destacar que el corporativo Promociones Turísticas Costa Baja (cuyo accionista principal es Manuel Arango Arias, poderoso empresario relacionado con la construcción y el sector inmobiliario, además de ser socio honorario de la Fundación Vamos México) compra el agua potabilizada a Impelmex. Sin embargo, exiten otros hoteleros que adquieren el equipo y su personal opera la planta, dice Federico Ortega Olivé, sin dar nombres.

SE BEBE EN LOS CABOS

En el caso del municipio de Los Cabos, BC, se ha tomado la práctica de ofrecer agua extraída del mar a la población ante la falta del vital líquido.

“En 2006 comenzó a operar una planta de desalinización, cuya capacidad es de 200 litros por segundo; 40% de ésta se utiliza para la población y el resto para el sector turístico”, explica Felipe Arreguín.

En esta ciudad, la empresa Promoaqua (constituida por las compañías Vazlu, Cisa, Libra e Inima) le vende el agua al municipio a través del esquema BOT (por Build-Operate-Transfer). La concesión es por 20 años.

La inversión realizada en esta planta asciende a 230 mdp. En este sentido, cabe destacar que el Fondo de Inversión en Infraestructura (Finfra), a través del Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos (Banobras), destina un monto a fondo perdido para la implementación de todos los proyectos referentes a plantas desaladoras.

En el caso de Los Cabos se destinó 30% de la inversión total, según confirma el propio director general de Promoaqua, Moisés Pariente Gómez, quien agrega “vendemos el agua desalada a Los Cabos en 13 pesos el m³”.

Y es que Baja California Sur es una de las entidades más áridas de toda la República, y, en la cual, las principales fuentes de extracción de agua (acuíferos) se encuentran ya sobreexplotados.

Cabe señalar que también se ha ofrecido agua desalinizada en otros estados y, de hecho, para el consumo del sector manufacturero.

Precisamente, fue en el año 2003 cuando se instaló en Empalme, Son, la planta desaladora de 1,000 m3 por día para uso de la empresa Tetakawi, dedicada a proveer diversos servicios para la industria manufacturera de exportación (Imane).

La práctica es constante en México que, incluso, próximamente se duplicará la capacidad actual de la planta de Los Cabos para que ésta genere 400 litros por segundo, adelanta Felipe Arreguín.

En los próximos meses iniciará una planta muy similar a ésta, en la ciudad de La Paz, con una capacidad de 200 litros por segundo, pues este lugar ya presenta síntomas de sobreexplotación, agrega el funcionario.

Adelanta que la desalación de agua de mar en BC, también se extenderá a otras ramas económicas como la agricultura, en donde ya comienza a haber avances.

“Estamos viendo con algunos de los productores agrícolas la posibilidad de pasar a la desalación, incluso, ya hay quienes están experimentando”, señala Felipe Arreguín.  

Incluso, el funcionario asegura que, en la zona de San Quintín, los productores de vino ya analizan esa oportunidad, “están pensando realizar estas inversiones”. Cabe señalar que, en sectores como la agricultura, se lleva a cabo la desalación, aunque con aguas subterráneas salobres, práctica que ha demostrado ser una opción viable para la producción de varias hortalizas como el tomate, el pimiento morrón y chile tipo california, entre otras.

Se trata de la comunidad La Paz, Todos Santos, BCS, donde cerca de 300 hectáreas (ha) se riegan con aguas desalinizadas, las cuales, originalmente, eran salobres con una baja calidad e inapropiadas para el cultivo de hortalizas, afirma Enrique Troyo, del Cibnor.  

LOS COSTOS

No sólo se trata de cubrir la demanda de agua donde ésta escasea; gran parte del potencial de desarrollo en esta industria y de la posibilidad de extenderlo a otros sectores económicos radica en el hecho de que las compañías encargadas de desalinizar este líquido están incorporando mayores tecnologías que les han permitido reducir sus costos y, consecuentemente, abaratar el precio del producto.

Por ejemplo, el ciclo del agua en el estado de BC es similar al del Sur de California, EU. En esta región, el costo del agua desalada era 3,000% más alto que la extraída de fuentes naturales; para octubre de 2003, la diferencia era sólo de 50%, indican cifras del libro intitulado Desalación de Agua con Energías Renovables, cuyos autores son César Nava Escudero y Gerardo Hiriart Le Bert, investigadores de los institutos de Investigaciones Jurídicas e Ingeniería, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

“Los costos del agua de fuentes convencionales tienden a incrementarse debido a la distancia de transferencia de caudales y por la profundidad de perforación de pozos que aumentan conforme se incrementa la demanda”, señala el libro publicado en el presente año.

Felipe Arreguín, de la Conagua, aporta cifras: “El m³ de agua desalada está a 60 centavos de dólar, lo cual ya es muy barato porque todavía hace 10 años estaba en dos dólares”, y asegura que estas cifras corresponden únicamente a la parte técnica.

El funcionario agrega que el costo total de la producción de agua potable a través de la desalación por ósmosis inversa (el proceso más utilizado en la actualidad por el mejor costo/beneficio que ofrece en comparación con otros métodos) varía entre 16 y 18 pesos el m³, mientras que la extracción de agua potable de fuentes subterráneas como los acuíferos tiene un costo de alrededor de seis pesos.

Esta reducción en los costos de operación se ha venido dando con los desarrollos tecnológicos que están implementando las empresas encargadas de desalinizar agua de mar. De hecho, esto ha permitido encontrar métodos para hacerlo de una manera más eficiente.

EL PROCESO

Hoy en día, aunque existen diversos métodos para separar la sal del agua de mar, para Felipe Arreguín el sistema de ósmosis inversa es el más redituable por los bajos costos de operación que ofrece.

Otros procesos, como el de destilación, no son recomendados por los expertos debido a que el agua de mar debe estar en cierto punto de ebullición, lo cual implica hacer un gasto de mucha más energía.

Entrevistado en Costa Baja, La Paz —en una de las plantas que opera Impelmex para proveer 300 m³ de agua por día al Grupo Promociones Turísticas Costa Baja— Federico Ortega, director general de la desalinizadora, detalla que la ósmosis inversa es el proceso más utilizado en la actualidad por el beneficio que conlleva.

En este método, el agua salada se inyecta a muy alta presión en membranas que tienen la habilidad de separar el líquido de los sólidos disueltos, dando paso a la formación de dos efluentes: el ‘permeado’, que incluye agua prácticamente destilada; y el ‘concentrado’, en el que el fluido contiene los sólidos que han sido retirados.

Gracias al desarrollo tecnológico que los fabricantes han incorporado en sus procesos —agrega— se cuenta hoy en día con membranas mucho más eficientes, las cuales presentan mejores características de rechazo de sólidos y trabajan con presiones de bombeo menores. Esto reduce hasta en 30% los costos de energía.

Según el grado de salinidad del agua, varía la presión de inyección y el porcentaje de agua tratada (permeado) con relación al agua rechazada (concentrado).

Los factores antes mencionados inciden de una manera definitiva en el costo de cada m³ tratado.

Federico Ortega indica que en sistemas de alta presión para la desalinización de agua de mar, se hacen necesarios dispositivos que recuperen parte de la energía incluida en el flujo de rechazo.

“Estos equipos, muy elementales en los inicios de la ósmosis inversa, han evolucionado en los últimos años de una manera muy importante de modo que, con ellos, hoy es posible obtener reducciones de hasta 30 o 35% de la energía total requerida”, comenta.

En este sentido, Felipe Correa Díaz, oceanógrafo de Ciencias Marinas de la Universidad de Baja California, citando el índice de sustentabilidad denominado aspid (Análisis y síntesis de parámetros bajo condiciones de información deficiente, creado por el profesor N.V. Hovanonv, en 1997), detalla que en dicho estudio hay un comparativo de cuatro plantas desaladoras (desalación por destilación MSF Unit, destilación MSF Dual, destilación MED y ósmosis inversa). En este análisis se toman en cuenta cinco indicadores: consumo de energía y de agua de mar, emisiones de dióxido de carbono (CO2), descarga de salmuera (desecho que arroja la desalinización del mar) y costo de cada uno de ellos.

Tan sólo en el indicador referente al consumo de energía, la desalación por destilación MSF Unit registra 445 mega joules (1 mj equivale a 0.277 kwh) por m³, mientras que la desalación por ósmosis inversa gasta 15.3 mj por m³, es decir, un consumo 96% menor en el segundo proceso, de ahí los ahorros que tienen las empresas.

Otra alternativa, coinciden académicos y empresarios, es el uso de las energías renovables, con las cuales se contaminaría menos.

El libro Desalación de aguas con energías renovables da cuenta de que la fuente con mayor potencial es la proveniente de la radiación solar, la cual se emplea con frecuencia en comunidades rurales.

¿EXPORTAR AGUA?

El potencial de incrementar las prácticas de desalinización en México es tal, que, incluso, ya se piensa en exportar agua desalada hacia EU.

Felipe Arreguín reconoce que existen algunas propuestas de inversionistas de ese país para desalar agua de mar en México, en particular, en alguna zona cercana a la frontera (que hasta el cierre de esta edición no se había definido), y llevarla hacia Las Vegas, Nevada.

De hecho, Luis Vera Morales, consultor ambiental, asegura que el despacho a su cargo, Vera Carbajal y Sosa, se encuentra asesorando a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) para este propósito.

Esto, con el objetivo de explorar todos los medios legales necesarios para poder enviar el líquido al otro lado de la frontera mexicana.

En este sentido, las compañías Energía Costa Azul y Terminal lng de Sonora, dedicadas, respectivamente, a la regasificación de gas natural licuado en Ensenada y Puerto Libertad serían las encargadas de desalinizar el agua y enviarla a estados fronterizos como Arizona y Nuevo México, en la Unión Americana.

“Creemos que Estados Unidos estaría dispuesto a pagar el vital líquido a un gran precio”, asegura Luis Vera Morales, quien, además, se desempeña como asesor de varios organismos, entre ellos, la Comisión de Cooperación Ambiental de América del Norte (CCA).

Felipe Arreguín reconoce que Energía Costa Azul y Terminal lng de Sonora tienen en marcha varios proyectos en evaluación tanto en la conagua y como ante la Semarnat para desalinizar agua de mar en México.

Luis Vera asegura que, en el caso de Ensenada, la empresa Energía Costa Azul, que ya cuenta con una planta desalinizadora, cuya capacidad es de 250 litros por segundo, solicitó a las autoridades locales y federales una ampliación a 400 litros por segundo.

Un proyecto así exige reglas claras antes de echarlo a andar, en particular, cuando la desalación de agua de mar presenta un vacío en la regulación, en donde México aún está en pañales.

No obstante, este tema ya empieza a discutirse en foros abiertos a la sociedad civil con la participación de académicos y expertos en el tema.

Un ejemplo de ello es que en mayo pasado se llevó a cabo el seminario internacional Alternativas para un modelo sostenible sobre el uso y gestión del agua. Experiencias comparadas entre la región de Murcia, España y Baja California Sur, México, que organizó el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (Cemda). Al evento asistieron expertos en materia de agua y desalación de España.

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