Desarrollo de proveedores

El mercado de proveeduría se estima en más de 60,000 mdd; pero sólo unos cuantos saben como acceder a él.
Las empresas se financian principalmente de sus proveedores.  (Foto: )
*Carlos Palencia

Cada vez es más evidente la necesidad de que la política económica responda a una visión nacional de largo plazo que reconozca las realidades de la economía global y la importancia de no estar supeditados a las divisas del petróleo, a los excedentes de la industria maquiladora ni mucho menos a las remesas de los connacionales.

La industria es estratégica para el desarrollo tanto a nivel nacional como internacional, como también los servicios vinculados a ella y lo que ahora se denomina tecnologías de la información y comunicación (TIC), que incluye áreas tales como telecomunicaciones, informática, robótica, nanotecnología, etcétera. En ese sentido, la manufactura, entendida como actividad industrial, debe pensarse como cadena de valor agregado y no como la suma de empresas de ciertos giros o actividades específicas.

El desarrollo de proveedores es una tarea complicada, más no imposible. Cualquier estrategia enfocada a ello —como los esfuerzos conjuntos entre el sector público y la industria— debe considerar, al menos, cuatro elementos: No basar los objetivos en bajos salarios; impulsar la formación de clusters; una nueva cultura de la calidad certificada; y considerar los precios internacionales.

Bajo esta óptica, el desarrollo deberá sustentarse en la fabricación de productos de alto contenido tecnológico y no en procesos intensivos de mano de obra o materias primas que han perdido o están perdiendo competitividad. Esto significa que debemos promover el asociacionismo y la complementación de sistemas productivos. Sin embargo, no debe caerse en el error de tener más industrias sólo por el hecho de aumentar su número, sino bajo la misión de mejorar su estructura teniendo como eje la competitividad.

Sin lugar a dudas, los mercados globales se caracterizan por la exigencia hacia sus proveedores en términos de:

  •     Disponibilidad oportuna de materia prima, partes o componentes.
  •     Flexibilidad en el suministro para responder ante incrementos de la demanda.
  •     Calidad de clase mundial bajo modelos de cero defectos.
  •     Precio competitivo para el productor, aún después del pago de impuestos o aranceles.

Los anteriores puntos son cruciales para entender el nuevo rol de los proveedores e invitan a plantear la siguiente pregunta: ¿Por qué muchas empresas se ven en la necesidad de importar una gran cantidad de sus insumos? Podemos decir que se debe a que la estructura productiva, es decir, el tejido industrial mexicano, no tiene una base articulada y sólida, pero también porque no hay una integración vertical con la empresa exportadora, independientemente de que cuente o no con un programa de promoción de exportaciones.

En este sentido, es importante profundizar en el tema de las importaciones temporales, pues ahí está el hilo de enlace entre el mercado de exportación y la producción nacional, donde participa un importante número de proveedores.

DENUNCIA DE OPORTUNIDADES

A nivel de producto procesado, las cifras indican que la selección, preparación, empaque y enlatado de alimentos son algunos de los rubros que mayores montos de insumos nacionales consumen, como también ensamble de juguetes y artículos deportivos, fabricación de muebles, accesorios y bienes de madera y metal, así como productos químicos; mientras que, por otra parte, las actividades que más insumos importan se relacionan con el ensamble de maquinaria, equipos, aparatos y artículos eléctricos y electrónicos, al igual que ensamble de materiales, reparación de herramienta, equipo y componentes, y construcción, reconstrucción y ensamble de unidades de transporte y accesorios.

Estos datos no deben sorprendernos, pues la Industria Maquiladora y Manufacturera de Exportación (IMMEX) importa grandes cantidades de bienes por medio de los capítulos 84 y 85 de la tarifa arancelaria (maquinas y material eléctrico y electrónico y aparatos mecánicos). En el primero de ellos, destacan las partes para grabadoras y emisores de televisión, circuitos impresos, aparatos para corte o conexión de circuitos eléctricos, circuitos y microestructuras electrónicas y conductores aislados para electricidad; en el segundo, los más importantes son maquinas para procesamiento de datos y partes y accesorios para maquinas y aparatos de oficina, entre otros.

Es así porque las decisiones de producción de las empresas IMMEX generalmente se hacen de forma centralizada, hecho que poco favorece la vinculación de las empresas del ramo con el potencial proveedor local.

Es deseable, por lo mismo, modificar la propensión a la importación temporal como elemento de reexportación y establecer un modelo generador de divisas y un sistema de ahorro, sin dejar de lado la producción de valor y la articulación de la estructura industrial, sobre todo en las empresas de menor tamaño, orientadas tanto al mercado nacional como al de exportación.

Adicionalmente, es importante señalar que las maquiladoras importan alrededor de 80% de sus insumos de Estados Unidos (EU), pues están relacionadas directamente con compañías de ese país mediante vínculos de propiedad y producción, lo cual no es extraño ya que se trata de nuestro principal socio comercial. Lo que nos debe interesar son las aproximadamente 26,000 compañías localizadas en el vecino país del norte (sobre todo en el medio oeste) que le suministran materias primas y componentes a las maquiladoras; luego entonces, es ahí donde podemos hacer un esfuerzo para desarrollar proveeduría local.

Se trata de una oportunidad, aunque también es importante mencionar que son muchos los retos que enfrentan las pequeñas y medianas empresas (PyMEs) para encadenarse a las maquiladoras, por ejemplo:

  •     Contar con esquemas que no las aíslen como hasta ahora sucede.
  •     Generar mayor valor agregado.
  •     Romper con el estrangulamiento de recursos financieros.
  •     Mejorar su especialización tecnológica en procesos, productos y servicios.
  •     Incrementar su vinculación con sistemas certificados de calidad.

 Para enfrentar tales retos, el gobierno debe crear condiciones favorables para el establecimiento de relaciones fructíferas para ambos agentes, esto es, clientes y proveedores, e incluso, promover la creación de clusters donde predominen las PyMEs. En otros términos, para adaptar y utilizar eficazmente los conocimientos importados y mantenerse al día con las nuevas tecnologías es imprescindible desarrollar las capacidades locales de las PyMEs, por lo cual abrirse al comercio y la inversión, por sí sólo, no es suficiente.

SIGUIENTE PASO

El desarrollo de proveedores también requiere inversiones complementarias en capital humano, la constitución de una base de conocimientos e instituciones e infraestructura, en particular aquellas relacionadas con las TIC, pues éstas son esenciales para posibilitar el desarrollo de redes, la conectividad a internet y la digitalización de la gestión
y la producción; todos ellos, servicios para la industria.

Atrás de todo esto se encuentra la necesidad de maximizar los encadenamientos del proceso productivo con la estructura local. Esto implica, como política pública, establecer incentivos para actividades de innovación, sobre todo en aquellas áreas destinadas a crear empleos calificados, ganar nuevos mercados de exportación y desarrollar redes de proveedores locales.

En este sentido, más que las políticas públicas, la política de Estado desde un punto de vista industrial, tiene el reto de impulsar la integración de bienes y servicios tanto para los mercados nacionales como para los de exportación, y esto implica el desarrollo de proveedores y distribuidores bajo esquemas de competitividad, asociatividad e innovación tecnológica y empresarial.

Entonces, ¿cómo hacer para desarrollar proveedores calificados? Se deben hacer varias cosas, pero actuando de forma aislada nunca serán suficientes ni generarán los resultados esperados. Algunas de ellas son:

  • Atraer inversión extranjera de compañías vinculadas a las ya establecidas aquí por corporativos trans- nacionales vía maquiladoras, por ejemplo.
  • Realizar análisis FODA —siglas de las palabras: Fortalezas, oportunidades, debilidades y advertencias— de regiones y actividades viables de articular  productivamente.
  • Procurar financiamiento para la integración productiva y el impulso de la oferta consolidada.

Una articulación eficiente se reflejaría en la liberalización de recursos de las grandes empresas hacia los proveedores o subcontratistas, con el propósito de concentrarse en lo estratégico de la empresa, en lo que se llama el core business de la unidad productiva.

Es importante en todo esfuerzo, no dejar de lado el hecho de que las PyMEs mexicanas tienen dificultades para alcanzar los volúmenes y estándares de calidad  requeridos para la fabricación de insumos que utilizan las maquiladoras, las cuales, en general, prefieren adquirirlos con proveedores globales, pues esto les reduce los costos de coordinación entre proveedores. Lo anterior no significa, sin embargo, que las PyMEs locales no participen como proveedoras de la IMMEX. Ciudad Juárez, Chih., permite ilustrar está situación, pues en este municipio un número importante de PyMEs proveen insumos tales como empaques, cables y maquinado industrial, entre otros, a las maquiladoras de autopartes y bienes electrónicos ubicadas en esa localidad, proceso comercial a través del cual adquieren conocimientos técnicos y administrativos, mismos que, a su vez, utilizan para mejorar sus propias empresas.

En lo que se refiere a la importación temporal de insumos, partes y componentes, es posible que éstos puedan ser substituidos por proveeduría nacional, tomando en cuenta diversas líneas de acción.

Si se opta por desarrollar proveedores vía subcontratación, pueden considerarse estos tipos o perfiles dependiendo del proyecto, pero también el objetivo que se persiga. Pueden ser de índole económica, considerando la especialidad, capacidad y dinámica de la cadena:

  • Factor económico: Es de largo plazo y en sentido vertical con proveedores y, eventualmente, con distribuidores.
  • Factor especialidad: Puede ser vertical y horizontalmente, para favorecer la complementariedad y lograr mayor competitividad. Es un esquema para tener resultados en el largo plazo.
  • Factor capacidad: Es de carácter horizontal, de corto plazo o coyuntural. Responder a variaciones (picos y caídas) de la demanda.
  • Factor dinámica: Aquí la relación es horizontal y vertical. Da paso al diseño y la manufactura de productos.

Como podrá observarse, hay mucho detrás del impulso a los proveedores. El desarrollo regional, el cual está relacionado con el de proveeduría, es elemental y casi un mismo proceso, pues puede darse un doble fenómeno: Por una parte, un tratamiento manufacturero desde  abajo —desde las regiones—; por el otro, un impulso desde arriba, esto es, desde las instancias de gobierno en coordinación con la iniciativa privada (IP). Las oportunidades regionales y de proveeduría, por tanto, beneficia a muchos.

*El autor es Economista con especialidad en Comercio y Negocios Internacionales.


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