Alumnos de MBA aumentan en plena crisis

Las solicitudes de ingreso a la maestría del IPADE y de crédito en Funed crecieron a fines de 2008; quienes tengan el grado apuntalarán sus carreras con ventaja a pesar de la recesión, dicen expertos.
Jorge Mejía  (Foto: Carlos Aranda/Mondaphoto)
Regina Reyes-Heroles C.

Con tantos recortes a la vista, muchos asumirán que es momento de aferrarse con uñas a la silla. Pero cientos de jóvenes de todo el país lo ven como el mejor tiempo para apostar mucho dinero y su momento en una maestría en administración de empresas (MBA). Jorge Mejía, de 29 años, tiene previsto que, a más tardar en noviembre, estará aterrizando en España, para iniciar un posgrado en el Instituto de Empresa (IE) de Madrid. Le faltan 9,000 euros todavía, pero está empecinado en que debe partir ahora que la nube negra amenaza hasta con 340,000 despidos este 2009, según el pronóstico que hizo en enero el Banco de México.

Reacciones como las de Mejía tomaron por asalto el claustro de profesores del IPADE, una de las más influyentes escuelas de negocios del país, que a finales de 2008 discutió si debían tomar medidas y protegerse de una muy probable caída en la matrícula, a causa de la crisis. No lo hicieron, y para su sorpresa, llegaron tantas solicitudes de ingreso que llenaron el cupo de los programas entre tres y ocho semanas antes del cierre de inscripciones. El número de solicitantes rebasó incluso el escenario optimista, dice Alfonso Bolio, su director general.

La Fundación Mexicana para la Educación, la Tecnología y la Ciencia (FUNED), una asociación civil con un programa de crédito educativo, tuvo un incremento de 10% en las solicitudes de crédito para posgrados. Los MBA son contracíclicos, dice Jaime Martínez, socio director de Nuovaterra, empresa en México que prepara a estudiantes en el proceso de solicitud al posgrado, que hoy nota más interés. "Hay gente que no ve movilidad y piensa que ahora es cuando hay que invertir en el MBA y no cuando el mercado se mueve", observa.

Esto también ocurre en universidades del extranjero. El IESE, en España, observó un incremento de 20% en las solicitudes para este invierno, dice Javier Muñoz Parrondo, director de admisiones. ¿Las escuelas estarán entre las dichosas que harán negocio este 2009?

Quienes están inscribiéndose ahora son ejecutivos que ven un escenario de poco crecimiento en la empresa, jóvenes que no logran colocarse y profesionales que pierden el empleo. Falta ver el desenlace de su historia, pues la crisis seguramente encogerá el financiamiento y hará más ruda la competencia por dinero y lugar en estos posgrados. Según cálculos de Nuovaterra, cada año unos 700 mexicanos zarpan a estudiar un MBA al extranjero; sólo 20% tiene el respaldo económico de una empresa y el resto lo paga con financiamiento y ahorro. Otros 1,500 entran cada año a este programa de posgrado en México, y una parte importante depende en cierto grado del apoyo de la empresa para la cual trabaja.

El factor F

La inversión en capacitación es uno de los renglones más frágiles cuando hay aprietos. A estas alturas 70% de las compañías ya lo recortaron, y 30% decidió "enfocarse para tener al mejor talento y lo deben retener por medio de programas de MBA y desarrollo", dice Yanis Raptis, director general de Right Management, una empresa de la trasnacional de recursos humanos Manpower.

El pronóstico todavía es reservado. En el IPADE confían que las compañías seguirán pagando la educación de sus ejecutivos; las solicitudes por parte de empleados con financiamiento de empresas creció este año, informa Bolio.

Pero hay compañías que ya cerraron la llave; es el caso de Unisys y Cemex. El TEC de Monterrey llevaba seis años ofreciendo el Cemex International Management Program (CIMP) que permite a los seleccionados estudiar primero en Stanford, luego en el INSEAD y terminar en Monterrey. "Incluso, antes de que se anunciara toda la crisis, Cemex dijo que el siguiente año no tendremos este programa", señala Fernando Mata Carrasco, director asociado de la EGADE Monterrey y director de Educación Ejecutiva.

Unisys también reconsideró sus planes. "(La empresa) tiene un sistema de capacitación online en una universidad virtual, por lo tanto, todos los cursos externos no asociados al negocio, sino de crecimiento profesional o desarrollo, como los MBA, salieron del presupuesto por ahora", explica Alicia Garzón, directora de Recursos Humanos de Unisys para la América Latina de habla hispana. La empresa de tecnología financiaba cada año parte del MBA de dos o tres empleados. En noviembre de 2008, dos de ellos se quedaron sin apoyo, y decidieron continuar por su cuenta, dice Garzón.

El fantasma de quedarse ‘colgados' ronda las mentes de algunos que tramitan su ingreso a un MBA. René Garza partió de Monterrey a estudiar su MBA en la Universidad de Virginia, EU, cuando la crisis no asomaba siquiera. Iba con la tranquilidad de que su patrón le enviaría dinero para la manutención y luego le ayudaría a pagar un préstamo. A la mitad del MBA, la compañía se retractó y Garza quedó "desarmado", cuenta el joven de 32 años que ahora trabaja en DuPont, en EU.

Pero como sugiere Raptis, hay empresas que nadan en otra dirección y mantienen su apuesta en formar talento para el mediano y largo plazos. En Mabe "no hemos recortado nada del presupuesto de capacitación", dice Rafael Nava, director de Relaciones Institucionales de la fabricante de electrodomésticos. "Esto no es sólo para MBA, también es para maestrías en ingeniería. Nuestra clave es apostar por la capacitación". Booz Allen Hamilton, Kraft y American Express mantienen sus programas también.

El TEC ideó maneras para retener a sus clientes corporativos en Nuevo León. Se acercó a la industria automotriz y le propuso el plan para una beca de desarrollo de talento, explica Jaime Bonilla, director de Relaciones con Egresados de la EGADE. "Lo que hace el TEC es ir con las compañías y decirles: ‘oye, no despidas el talento que tienes, porque cuando este ciclo termine o empiece a cambiar, va a ser una pérdida muy fuerte para ti. Bécalo, o haz un paro técnico y bécalo para que estudie la maestría". Según este plan, el TEC les hará una rebaja en la colegiatura y la empresa aportará el resto y la manutención. "Son combinaciones que el TEC de Monterrey ha hecho y se las propone a las empresas para que no pierdan su capital intelectual", dice Bonilla.

El panorama para quienes buscar estudiar en el extranjero se ve más reñido y difícil. Las instituciones financieras ya no sólo les piden una carta de aceptación de la universidad para tramitarles un préstamo. Ahora exigen un aval con propiedad en el país donde desean estudiar.

"Grandes escuelas en Europa y Estados Unidos tienen problemas porque los bancos miran con lupa el riesgo de estas operaciones, que tienen plazos muy largos y poca información por parte de los perfiles, porque son extranjeros", dice Javier Muñoz, del IESE en España. Algunas universidades temen que el financiamiento falte, y han decidido cubrirse. El IESE renovó por los próximos tres años un acuerdo con instituciones financieras para su ‘Global Loan', que financia la colegiatura sin garantía o aval.

El ala financiera de la Universidad de Stanford, el Stanford Federal Credit Union, busca absorber los créditos que no tienen aval. "Ser admitidos en la universidad debe ser el mayor esfuerzo y preocupación; el nuestro es encontrarles la manera de pagar", dice Lisa Giannangeli, directora de Marketing de Admisiones del MBA.

La incertidumbre en el fondeo probablemente sea el signo de quienes entran a estudiar este año. Pero apuestan a tener una mejor fortuna que esos otros que no estudian. Y que aquellos que se gradúan justo en este año de vacas flacas.

Brenda Roblero, de 25 años, comenzó su maestría en agosto de 2007 y se gradúa en mayo de la Universidad de Washington en Saint Louis, EU. Hoy es de las pocas en su clase con trabajo asegurado. Roblero acató la sugerencia que hizo un maestro en la primera clase: vayan a las ferias, donde las firmas contratan becarios para el verano. Muchos en el salón lo sintieron prematuro; Roblero trabajará en Johnson & Johnson en el DF.

"La crisis está afectando a empresas de sectores diversos. (...) En general, los procesos de selección se volverán más rigurosos y exigentes al contar con un mayor número de demandantes", anticipa Julián Trigo, director de Admisiones del MBA del IE en España. Algunos compañeros de Roblero, que tenían una carta-promesa de contratación, recibieron aviso de que la compañía cancelaba el ofrecimiento.

Hay dos verdades históricas en el mundo de los MBA y las crisis financieras, dice el profesor de la Universidad de Stanford Paul Oyer. Una es que las solicitudes de ingreso aumentan; la otra es que "el mercado laboral no estará tan bien y habrá menos opciones y oportunidades (para los que se titulan ahora), por lo que no podrán ser tan quisquillosos como los graduados de otros años". Según Oyer, la expectativa de ingreso de estos MBA será muy distinta. Este académico descubrió, tras una investigación, que quienes se gradúan de un MBA durante un año flojo y no consiguen trabajo en la banca de inversión pueden ganar, en el largo plazo, entre 1.5 y 5 mdd menos que aquel que se gradúa en un año bueno.

Expertos concuerdan que habrá menos oportunidades pero quienes tengan el grado de MBA seguirán con ventaja, aunque no será tan gloriosa como quienes obtuvieron el título hace 10 años. "Los MBA sí estaban sobrevaluados", dice Mario Salamanca, director de FUNED. Pero hay que ser pacientes, recomienda Mauricio Calero, de 32 años, quien salió de la Universidad de Melbourne, Australia, en 2005. Calero trabaja en Deloitte en el DF. "Lo primero que recomendaría es tomar la búsqueda de trabajo como algo de tiempo completo. Y tendría paciencia para no acabar tomando una chaMBA para la cual estás sobrecalificado y luego es más difícil renunciar".

Jorge Mejía estaba listo para iniciar su MBA en noviembre de 2008 en el IE de Madrid, pero el impacto de la crisis en el tipo de cambio canceló su plan. "Mi MBA se convirtió en un proyecto familiar", dice este capitalino que logró recursos de FUNED; sus padres tienen la casa hipotecada y no ha conseguido el aval que le piden para un crédito. 9,000 euros le separan de Madrid, pero Mejía está determinado a que éste es el momento para irse fuera. En su mente no está estudiar para contratarse en un corporativo. Su apuesta es crear un negocio, dar empleo y ayudar al país a remontar el apretón económico, asegura.

¿Vale la pena irse al MBA en tiempos de crisis?
Expertos y egresados sugieren en qué circunstancias hacer alto o seguir la luz verde.

24-27 AÑOS

28-35 AÑOS

+35 AÑOS

Con trabajo y poca experiencia
Le conviene aguantar un poco porque las grandes universidades quieren más experiencia, dice Mario Salamanca, director de FUNED.

Con trabajo, sin esperanzas
Si no ve la manera de crecer este año, adelante. Considere los programas de medio tiempo y en línea, dice Salamanca.

Al dueño de un negocio
"Vale muchísimo la pena, pues entender cómo manejar un negocio en los momentos actuales es clave", dice Julián Trigo, del IE de España.

Sin empleo por la crisis Recomiendo que se vaya, porque así a su regreso estará más preparado, recomienda Salamanca.

Sin trabajo, con experiencia
Para este escenario coinciden: adelante. Cuando termine, dentro de dos años, la situación estará mejor.

Tropa en una empresa familiar
Si tiene a quien dejar a cargo por un tiempo, Salamanca, de FUNED, recomienda estudiar en el extranjero.

Recién salido de la universidad
"Hoy le sacaría el triple de provecho a un MBA. No esperen a tener 32, pero la experiencia importa", dice Mauricio Calero, de 32 años.

Si es empleado en una pyme
No sacará tanto provecho de un MBA. Sirve más para el que tiene negocio o empresas grandes, dice Mariano Espino, que salió en 2007.

Dueño pero sin relevo
Es muy difícil y normalmente la decisión regional es tomar los MBA
de medio tiempo, recomienda Mario Salamanca, de FUNED.

¿Quieres más noticias como esta?
Obtén los mejores consejos laborales y de management.

 

Ahora ve
Trump vuelve a defenderse por disturbios en Charlottesville atacando a la prensa
No te pierdas
×