La capacitación, herramienta esencial

Las empresas invierten sumas millonarias en capacitación y no obtienen los resultados deseados; la solución es cultivar el pensamiento positivo entre los empleados, para aumentar su productividad.
La capacitación por parte de la empresa es una forma de gene  (Foto: Archivo)

En todo el mundo se gastan sumas millonarias en capacitar al personal mediante cursos, talleres, conferencias, entre otras herramientas que utilizan las grandes corporaciones para que los empleados estén a la vanguardia en cuanto a conocimientos y técnicas para llevar a cabo de mejor forma las actividades dentro de la organización.

Sin embargo, la triste noticia es que la proporción entre los recursos invertidos y los resultados obtenidos, no justifican los logros alcanzados por las organizaciones.

Existe un debate acerca del poco aprovechamiento de los programas de capacitación para empleados: por una parte, se asegura que esto se debe a factores externos al empleado que lo limitan para llevar a cabo las tareas con más eficiencia; por otro lado, se sostiene que el bajo rendimiento se debe a barreras y limitaciones autoimpuestas, generalmente debido a pensamientos negativos que configuran la actitud que se asume ante el trabajo.

Los defensores de esta última teoría argumentan que estas barreras pueden ser derrumbadas mediante la aplicación de un pensamiento positivo que moldee la actitud que tiene el empleado frente a los problemas, no solo en el ambiente laboral, sino en todos los aspectos de su vida.

Pero a todo esto ¿Qué es el pensamiento positivo? A grandes rasgos es la capacidad que todos los seres humanos poseemos de producir los resultados deseados mediante la aplicación de ideas positivas, implica tomar decisiones creativas y afrontar los problemas de frente, todo esto a pesar de que las condiciones aparentemente no estén a nuestro favor.

Si se analizan todas las circunstancias que impiden llevar a cabo con eficiencia las tareas dentro de la empresas, se notará que la gran mayoría de ellas son de origen interno y pueden ser salvadas mediante una actitud positiva, es decir, que las habilidades y el conocimiento por sí mismos no son suficientes para lograr un óptimo desempeño dentro de la organización, es necesario incluir una actitud positiva para lograr derribar o salvar las barreras internas que no permiten la conclusión óptima de las tareas.

Entonces, la clave reside en que los empleados conozcan los mecanismos para que generen una actitud positiva, la cual según el diccionario de la Real Academia Española se define como "Disposición de ánimo manifestada de algún modo" .

Para aplicar el pensamiento positivo en las empresas es necesario hacerlo de forma estructurada y metodológica la cual permitirá enfrentar situaciones complejas, ya sean planeadas o no. La metodología que propone Ventrella consta de 7 pasos, los cuales son:

1. Definir la situación. Es lo primero que se tiene que realizar. Todo el tiempo que se invierta en esta fase será recompensada por la claridad y la definición exacta del problema a resolver. Por lo regular esto lleva apenas unos cuantos minutos y su utilidad se manifiesta en enfocar adecuadamente los esfuerzos realizados y en la reducción del estrés al conocer a fondo la situación. Un problema bien definido es un problema que está medio resuelto.

2. Diálogo interno. En el cual se debe estar alerta del diálogo que está teniendo con uno mismo acerca de la problemática, teniendo siempre en mente, que pensamientos negativos traen consigo sentimientos negativos. Se debe analizar con detenimiento si se está pensando concienzudamente o se está dejando llevar por las emociones.

3. Identificar el resultado deseado. Se debe buscar con claridad los resultados que se desean obtener de una situación específica. Este es el momento para vislumbrar el resultado al que desea llegar y de preferencia con detalles, es decir, utilizar datos cuantitativos y cualitativos para describir el resultado buscado; para esto existen tres conceptos que se pueden utilizar: establecer las metas, afirmaciones y visualizaciones. Se debe elaborar un plan con las siguientes características: mensurable, orientado a la acción, realista y con plazos de tiempos concretos. Una vez fijadas las metas con estas características, se debe elaborar el plan para alcanzarlas.

4. Rasgos positivos. En esta fase se deben eliminar todo rastro de actitud negativa, para crear el ambiente adecuado para que afloren los comportamientos positivos que poseen todos individuos. Los rasgos positivos que se encuentran en las personas con pensamiento positivo son: optimismo, entusiasmo, creencia, integridad, valor, confianza, determinación, paciencia, calma y enfoque. Todas estas características se deben aprovechar para enfrentar las situaciones desafiantes y ayuden a cumplir con las metas propuestas.

5. Representar mentalmente la situación. Como en los aspectos deportivos, en las situaciones empresariales se obtienen mejores resultados si se representan mentalmente el escenario al que se desea llegar. Como lo menciona el Doctor Denis Waitley "Tomé el proceso de visualización del Programa Apolo y lo instauré durante la década de los 90 en el Programa Olímpico. Lo denominamos Ensayo Motor Visual. Cuando visualizas, materializas, Éste es un dato curioso sobre la mente: entrenábamos a los atletas olímpicos para que realizaran su actuación sólo mentalmente y luego les conectábamos a un equipo sofisticado de biofeedback. Era extraordinario porque se activaban los mismos músculos y en la misma secuencia cuando realizaban la carrera mentalmente y cuando la hacían en la pista... la mente no puede distinguir si lo está haciendo realmente o si sólo es una práctica..." . Entonces empresarios ¡a entrenar la visualización!

6. Decidirse a actuar. Si se han cubierto las fases anteriores corresponde el turno a ponerse en acción, donde elaborar un plan de acción que sea flexible y que abarque las sub tareas necesarias para enfrentar la situación deseada, es fundamental.

7. Evaluación de resultados. En esta etapa se debe invertir el tiempo necesario para evaluar las acciones que resultaron satisfactorias y corregir aquellas que a juicio del responsable, no cubrieron por completo las expectativas. Suelen emplearse algunas cuestionamientos como ¿se cumplieron los objetivos?, ¿qué aspectos del plan funcionaron y por qué?, ¿cuáles fueron los aspectos negativos del plan y por qué?, ¿qué acciones hubieran funcionado mejor?, ¿se puede llegar al mismo resultado con distintas acciones?, entre otras.

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En resumen, esta metodología proporciona un sistema integral para planear, ejecutar y evaluar el desempeño de los empleados en situaciones cruciales; lo ideal es aplicarlo en todos los aspectos de nuestra vida, con lo cual se obtendrán un mejor desempeño al aprovechar mejor el potencial, la generación de un servicio sobresaliente, estimular la creatividad, fomentar mejores relaciones humanas y en general el ahorro de importantes sumas de dinero.

* Ranferi Molina Benítez es aspirante al Doctorado en Administración con Investigación Aplicada, en la Universidad Anáhuac, México Sur y labora en la Comisión Federal de Electricidad en la Gerencia de Abastecimientos, en el Departamento de Análisis y Evaluación de Costos.

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