¿Qué hacer cuando tu jefe no está?

Las vacaciones o ausencia de tus superiores significan una oportunidad para demostrar tu capacidad; tendrás más carga de trabajo, pero también más capacidad de decisión.
mujer-oficina-trabajo-lider-JI.jpg  (Foto: Jupiter Images)
Ivonne Vargas
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

Vacaciones: uno de los sueños más anhelados. En la empresa IBM, cada uno de los 355,000 empleados tiene derecho a dos, tres o más semanas de vacaciones, sin avisar con mucha anticipación. Esto no es común, al menos en el caso de México, uno de los países que menos días de descanso tiene, de seis a 10 días, en comparación con los 30 otorgados en España, según una encuesta de OCC Mundial.com.

Ante este panorama, cuando tu jefe sale unos días de la oficina por vacaciones, viaje o alguna cuestión personal, es la oportunidad "para sacar a relucir tus mejores habilidades", señala Ana Lilia Alatriste, directora de la consultora Workcenter, una empresa de GN10.

Tal vez te corresponda quedar al mando o sólo necesitas apoyar para que los demás cumplan sus funciones, cual sea el caso "la responsabilidad incrementa, pero también es el momento de "demostrar de qué estás hecho, dar un giro hacia el empoderamiento personal y aplicar cualidades como liderazgo y trabajo en equipo", detalla la directora.

En su libro Jefes tóxicos y sus víctimas, el autor Iñaki Piñuel señala que en el esquema laboral actual, las personas viven todo el tiempo "evaluadas", acostumbradas a recibir instrucciones y ser medidas". Ana Lilia coincide con esta visión y afirma que situaciones, como la ausencia temporal del jefe, es la plataforma para enfrentarse a actividades "poderosas" (por ejemplo, la toma individual de decisiones) y determinantes en un futuro laboral. "Dependiendo de cómo sea el desempeño de la persona en momentos como éste, ésta podría ser considerada para otro puesto más adelante".

Que tu superior pase unos días en la playa o esquiando tiene sus retos, compromisos y cosas buenas. ¿Sabes qué hacer o no en este escenario? Ana Lilia Alatriste y Alejandro Delobelle, consultor independiente en estrategia y desarrollo de recursos humanos, sugieren lo siguiente:

1. ¿Cambio de horarios? Con este nuevo escenario algunos pendientes pueden disminuir, pero evita caer en el lema "cuando el gato se va hacen fiesta los ratones", dice la directora de Workcenter.

Una tentación podría ser llegar más tarde, ampliar los horarios de comida y salir mucho antes de lo acordado; sin embargo esto puede generar una mala imagen. Si un tema urgente se presenta en tus horarios habituales y no estás para atenderlo, qué argumentos tendrías como justificación, además existe un compromiso de sacar adelante tu trabajo en un tiempo específico.

Si planeas tomar la tarde del viernes, por ejemplo para ir al doctor, asegúrate de haberlo comentado, cuado menos vía e-mail. Donde sí puede haber un cambio es en tu salida, ésta podría ser más puntual, debido a que en esos días no te reunirás con el jefe para comentar los pendientes.

2. Actualízate. Aprovecha para ponerte al día en actividades que fueron ‘relegadas' por cubrir las tareas que te solicitan, cotidianamente. Entre éstas: tener un mejor control de tu archivo; hacer ‘limpieza' de tu lugar y de documentos; enviar y contestar correos electrónicos atrasados; poner al día tu base de datos o algún reporte; llamar para preguntar por tus clases de inglés, etcétera.

3. Aplica el management. Si se acercan a pedirte sugerencias respecto a una situación que -tradicionalmente- resolvería tu superior no ‘te apaniques'. Demuestra tu capacidad para tomar decisiones, gestionar y brindar tu opinión, sobre todo si estás al tanto del tema. Eso sí: cuando sea una instrucción que afecte, drásticamente, los resultados de la organización, lo mejor es ser prudente y pedir que ese punto se consulte hasta el regreso de tu jefe. Una opción para no temer a esos momentos, y tener respuestas a la mano, es mantener continua comunicación con tu superior y pedirle, antes de que se vaya, que te platique sobre las cuestiones que deben quedar en stand by.

4. Extiende tu red. Si aún no lo has hecho, es una buena oportunidad para "pegarte" a otras personas en tu empresa, a través de acciones tan básicas como destinar un día para comer con alguien de un área ajena a la tuya. Eso te ayudará a conocer en qué otros proyectos trabajan actualmente, quiénes son los responsables, y cómo influye esto en tu labor. Recuerda que "al final del día, las redes sociales en la empresa son vitales para el desempeño cotidiano o funciones que debes cumplir más adelante", puntualiza Alatriste.

5. Prepárate para el regreso. Es necesario que cuando tu jefe vuelva encuentre un reporte donde comentes, a manera de minuta o agenda, los detalles que surgieron, las decisiones que tomaste, temas de prioridad; en concreto: anota un panorama de esos días donde clarifiques:

- Situación y,

- Solución que se le dio.

Cuando se lo expliques introduce un poco de management a la conversación, sobre todo si sabes que la decisión fue atinada. Utiliza palabras como "decidí hacer este cambio". Eso habla de tu disposición para tomar riesgos, siendo conocedor de la circunstancia. 

6. Mantén su confianza: La principal consigna para que estos días pasen, sin contratiempos, es evitar todo aquella actividad que exceda el nivel de confianza entre tu jefe y tú, por ejemplo:

- Leer sus mails o abrir su correspondencia, sin autorización.

- "Corre la voz" a toda la compañía de los motivos que lo impulsaron a salir unos días; puede ser un problema personal y sobre eso no tiene porque enterarse todo el mundo.

- No trates de sustituirlo en negociaciones o temas complicados, eso se podría interpretar como que estás interesado en tomar su puesto. Recuerda, para temas determinantes es mejor esperar.

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- En el reporte de actividades acuérdate de incluir hechos que, para ti, pudieran parecer cotidianos, pero que podrían ser mal vistos, como haberte llevado unos archivos en casa para consultarlos.

- No abuses de tu ‘poder' temporal, queriendo delegar tus funciones a otras personas.

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