Un maestro ‘Jedi’ para tu empresa

Un asesor puede darle a tu Pyme una oportunidad de éxito de un 70%, en lugar del 20% promedio; conseguir un mentor ayudará con su experiencia a hacer crecer tu empresa en sus primeros años.
mentor-asesor-pyme-incubadora  (Foto: Jupiter Images)
Ivonne Vargas
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

¿Cuántas veces no has recurrido con un profesor o familiar para pedirle su opinión sobre una decisión importante? Esa persona bien puede desempeñar el papel de mentor, figura destacable cuando se trata de emprender.

"Esta persona busca enseñar, aconseja, guiar y ayuda a otra en su desarrollo. Transmiten lecciones de vida, a partir de su experiencia", expresa el consultor en desarrollo de recursos humanos, Roberto Debayle.

Cuando una persona encuentra trabajo, o establece su propia empresa, generalmente busca quien le transmita conocimientos, lo vaya formando y le ayude a sortear los problemas que puedan presentarse en su desarrollo profesional.

De acuerdo con el autor del libro Código de Riqueza, Víctor del Rosal, el mentor puede ser un gran apoyo para quienes desean emprender. El tipo de conocimientos que éste debe transmitir se relaciona con valores y habilidades para desempeñarte con éxito en los negocios.

"Te dice cómo funciona el entorno donde te moverás, anticipa escenarios, te enseña qué es liderazgo, cómo ejercerlo, de qué manera trabajar en equipo, y cómo moverte sigilosamente en el mercado. Un mentor no necesariamente brinda conocimientos técnicos, esos se pueden adquirir a través de cursos de capacitación", añadió.

El guía sensibiliza respecto a las diferentes situaciones que se pueden presentar durante tu faceta como empresario y en el escenario donde te desenvuelvas. Además, te orienta sobre cómo enfrentar problemas o evitarlos, sin que tengas que aprender a través del ensayo y error.

Para asegurar que el proceso sea exitoso, Víctor del Rosal aconseja:

- Elegir un mentor con personalidad afín: si eres una persona muy aventada en tus decisiones, busca a quien sea capaz de seguir tu ritmo de trabajo. Si eres de los que trabaja en forma más planificada, elige a una persona con menos riesgos en el nivel del proyecto.

- Una buena relación entre ambos es vital porque de ello dependerá que absorbas su experiencia. Por ello, el guía debe haber pasado por algo similar a lo que te enfrentas. Si él inició su negocio con ciertas facilidades económicas, trabajarás en un esquema orientado en eso, pero si no tienes muchos recursos financieros, sentirás que las recomendaciones no se adecuan a tus necesidades.

- El tutor necesita estar muy vigente en las necesidades de tu negocio. Su conocimiento adquirido en la universidad es válido, pero necesita actualizarse continuamente sobre las recomendaciones que puede darte.

¿De dónde surgen?

En opinión de Rafael Alcaraz, uno de los participantes en la creación del sistema de incubación del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM) campus Monterrey, mucha de la teoría respecto a los mentores surge a partir de técnicas como Aprendizaje Basado en Proyectos (POL por su nombre en inglés) que se enfoca en el desarrollo de actividades (relacionadas con tu entorno) que te preparan para la vida laboral enfrentando situaciones reales.

El mentoreo también se relaciona con el coaching. La diferencia entre ambos es que el entrenador es el encargado de fijar "a dónde ir", y establece los requisitos para llegar a ese punto de manera más rápida. En tanto que el mentor te va perfeccionando en determinados conocimientos y su programa de trabajo es por un largo período.

Del Rosal aconseja que si no sabes muy bien en qué área establecer el negocio, quizá lo más conveniente es empezar por el coaching, porque con esto fijarás metas. Si ya tienes definido hacia dónde encaminarlo, puedes comenzar a trabajar con el mentor para que desarrolles habilidades en el negocio. 

Sus características

María Rosa Soler, autora del libro Mentoring, señala que un buen mentor debe reunir  las siguientes características:

- Deseo de ayuda: aunque parezca obvio es muy importante porque no sólo invertirá experiencia sino también toda su energía en tratar de que adquieras ciertos conocimientos. 

- Disponer de tiempo: se necesita que la persona destine a esta actividad por lo menos tres horas al mes.

- Actualizado: si el mentor no está al pendiente de las últimas tendencias, noticias, conceptos, teorías, investigaciones, artículos y libros, no desempeñará bien su rol, porque debe orientarte respecto a las diferentes opciones para adquirir habilidades.

- Debe practicar la escucha activa: saber formular preguntas y ayudar al joven a aprender. Además, es importante que la relación entre ambos se base en la confianza, todo lo que se diga durante las sesiones es confidencial.

De acuerdo con Víctor del Rosal, el montero incluye las siguientes etapas: 

1.- Mentor y tutelado se conocen, el tutor se empapa del proyecto y realiza varias preguntas con el fin de saber si son afines en personalidad. Este punto es crucial, ahí se define si trabaja con él o mejor recomienda a otra persona.

2.- Si ambos se entienden se establece un programa de trabajo, es decir, cada cuándo se verán, cuáles son los objetivos a cubrir, qué instrumentos de trabajo utilizará el tutor para adquirir los conocimientos. Cabe señalar que el propio tutor es quien va estableciendo la agenda de trabajo.

3.- El mentor, a través de ejercicios, enseña a que la persona desarrolle sentimientos de competencia capacidad de afrontar diferentes reacciones emocionales que puedan perjudicar su desempeño. Además, identifica los puntos fuertes y débiles en el desarrollo de la persona y le proporciona el entrenamiento necesario para que trabaje en ellos.

4.- En el proceso de trabajo, puede facilitar el acceso a diferentes partes de la organización en la que el mentor labora, si así lo requiere el programa con el emprendedor.

5.- Finalmente, se define un proceso de crecimiento independiente y separación del tutor.

En opinión de Rafael Alcaraz el programa de "mentorazgo" es ideal para quienes no conocen mucho de la empresa a la que se incorporan, o para quienes emprenderán su propio negocio. Generalmente la participación del mentor se da, en las incubadoras, desde las primeras etapas de trabajo porque además de aprender cuestiones de finanzas o mercadotecnia, los jóvenes deben fortalecer sus habilidades de autoaprendizaje y saber cómo mantendrán su negocio de manera exitosa.

Al joven se le asigna una persona que desarrollará en él actitudes, como: aprender de los errores, aceptar la frustración, retroalimentarse, evaluar situaciones y corregirlas para mejorar continuamente. En la mayoría de las universidades cada vez es más frecuente trabajar con un modelo de este tipo, aunque además de tener un mentor, éstas incluyen en su programa a varios especialistas que van asesorando en las necesidades específicas del proyecto.

El caso JEMAC

Esta organización, que trabaja bajo el modelo de Youth Business International, incluye en su programa la figura permanente de un mentor. Según la opinión de Víctor del Rosal, una característica clave para que los proyectos no mueran a corto plazo, como sucede con la micro y pequeña empresa (Pymes) en México, es contar con un asesor, un empresario con experiencia que asuma el rol de padrino y acompañe al emprendedor en el rumbo de su negocio.

Las Pymes que no tienen la asesoría de expertos tienen un 20 % de posibilidades de subsistencia. Con el apoyo de un mentor esta cifra se eleva a un 60% o 70%, lo cual es de gran ayuda ante la falta de empleos.

Los mentores que trabajan en JEMAC, de manera personalizada, se distinguen por sus 20 a 45 años de experiencia en el mercado laboral. Generalmente son personas consolidadas que pueden dedicar sin problemas cinco horas de trabajo al mes.

El Gobierno también tiene algunas iniciativas en la parte de guía, por ejemplo, el programa de apoyo a emprendedores de Nacional Financiera. Si bien es cierto, una de sus principales funciones es conseguir interesados que aporten recursos económicos, los consejeros participan también como asesores.

Por su parte, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) en el programa de Apoyo para la Creación de Nuevos Negocios, incluye en su esquema de trabajo el apoyo de una persona que enseña a los emprendedores a establecer procesos que garanticen la subsistencia de las nuevas empresas.

De acuerdo con Gerardo Castillo, autor del libro De la Universidad al puesto de trabajo, las instituciones necesitan desarrollar competencias y actitudes positivas hacia el trabajo.  Para ello, es fundamental que los jóvenes tengan la asesoría de una persona con experiencia en el área que les interese.

Las empresas necesitan profesionales capaces de afrontar los cambios con iniciativa y creatividad, de gestionar equipos y motivarlos y de actuar como líderes. Este proceso puede ser más fácil si se cuenta con la figura de un mentor.

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