La universidad es para dejar huella

Esta etapa de la vida puede ser demandante, pero haz espacio para más actividades: expertos; hay alumnos que pasan por la licenciatura, como si jugaran a la escuelita, sin mayor compromiso.
estudiante-universidad-biblioteca  (Foto: Jupiter Images)
Arturo Jiménez
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

La diferencia entre estudiar una carrera universitaria y el bachillerato es el grado de complejidad y de compromiso que se adquiere, ya que el alumno está ahí porque realmente lo desea y el nivel de compromiso con su formación es exclusivo de ellos, coinciden especialistas.

"Si bien los padres de familia son un soporte de gran importancia para que los hijos puedan acceder a la educación a nivel licenciatura, en realidad ya no tienen tanta responsabilidad e injerencia en cuanto a su aprendizaje, y desarrollo académico además de profesional como cuando acuden a la primaria, secundaria y aun al bachillerato", reconoce Maricarmen Velasco, encargada del área de Bolsa de Trabajo de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Según el "Informe sobre la Educación Superior en América Latina y el Caribe", hecho por la UNESCO, México es la segunda nación con más estudiantes en nivel superior, con cerca de 2,500,000 alumnos de ese nivel, lo que representa poco más del 25% de la población en edad de cursar una carrera profesional que es de entre los 19 y los 23 años de edad; además de que registra un "alarmante 5% respecto de estudios completos con más de 17 años de escolaridad".

Manuel Cruz es parte de ese 25%, y como la mayoría de los estudiantes de nivel licenciatura únicamente acuden a tomar sus clases.

"A mí la escuela me absorbe totalmente y no me da tiempo para participar en más actividades del plantel o de la propia UNAM. Los profesores son muy exigentes y si falto a la clase me atraso. Así que es mi responsabilidad".

"Estudiar una carrera es de tiempo completo", afirma Manolo, quien estudia apenas el segundo semestre de Ciencias de la Comunicación en la Facultad de Estudios Superiores de UNAM, campus Aragón. Comenta que en ocasiones hay actividades a las que le gustaría asistir o participar, pero las tareas, trabajos en equipo y cumplir con sus clases es "muy complicado".

Es sabido que las universidades ofrecen diferentes y diversas oportunidades para la formación integral del estudiante con respecto de los otros niveles escolares, por ejemplo: actividades culturales, deportivas y artísticas; además de que da la oportunidad de hacer contactos profesionales, asistir a conferencias, cursar idiomas y la posibilidad de participar en organizaciones estudiantiles, entre muchas otras.

"Parece obvio, pero la diferencia entre estudiar la universidad y la preparatoria es la mayor complejidad pero asimismo el compromiso de los estudiantes en su formación, lo que muchas veces se les olvida", reconoce Velasco quien ve en la UNAM toda una gama de oportunidades para que los estudiantes tengan un desarrollo integral.

"En vez de jugar a ser profesionistas, en ocasiones parece que juegan a la escuelita", lamenta la también coordinadora del área de Prácticas Profesionales de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, quien invita a los universitarios a "ponerse las pilas" y comprometerse con su formación y su universidad.

La directora del Departamento de Desarrollo Social de la Universidad Panamericana (UP), Lorenza Larios, indica que hay dos tipos de alumnos: los que siempre están muy motivados, pero son los menos en hacer más cosas por ellos y por su país. "Buscan pertenecer a una sociedad estudiantil, a la sociedad de alumnos, hacer investigación, conseguir becas y logran que la universidad se convierta en una gama infinita de oportunidades, pero son pocos".

En cambio, la directiva de la UP expone que "hay otros alumnos que tienen ideas de hacer cosas dentro de la universidad pero que no las concretan, además de que existen otros que asisten a la escuela por inercia o por seguir estudiando, van a sentarse a escuchar a los profesores, aunque no saben bien a bien qué es lo que desean".

Ante esta situación, afirma Larios, el papel de la universidad es que lo logren, que participen en congresos, ponencias, hagan investigación, y que den el 100% y no sólo vengan a sentarse escuchar a sus profesores y se vayan a casa.

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Hay muchos ejemplos de participación de las universidades en la sociedad. "Hay alumnos que están a favor de la ecología, del trabajo equitativo en casa y crean organizaciones", comenta la especialista y recalca que casos así dan orgullo pues son estudiantes que pasan por la universidad dejando huella y asegurándose prácticamente el éxito en la vida laboral.

A Manolo, a quien sus amigos le dicen "El Pollo", y a quien todavía le faltan más de tres años para concluir su ciclo de licenciatura, reconoce que la universidad tiene todos los servicios necesarios para que los universitarios salgan adelante "sin pretextos" y si no se aprovechan las oportunidades de estar ahí es porque o no se quieren o porque no se necesitan.

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