Que la crisis no tumbe tu espíritu

Te damos 4 consejos para que tu trabajo no decaiga, y consigas salir reforzado de la recesión; la situación económica causó que, quienes conservaron su plaza, estén saturados de labores.
despido-crisis-empleo-trabajo-sobrecarga  (Foto: Jupiter Images)
Ivonne Vargas
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

Ante los salarios castigados, y la carga laboral, no sería extraño que la motivación por desempeñar tu profesión se fuera en picada. Es más, cuatro de cada 10 egresados de universidades privadas o públicas preferirían seguir estudiando en vez de buscar trabajo, refiere una encuesta del Observatorio Laboral, de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social.

Y la presión va en aumento. Por lo menos tres de cada 10 jóvenes entre 24 y 35 años ha renunciado a su empleo, y cinco de cada 10 ha cumplido sólo con trabajos temporales, de acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) 2010.

La competencia laboral obliga a los profesionales que "sean más perceptivos y piensen dos veces antes de tomar una decisión que pudiera perjudicar su imagen laboral, sobre todo, si desean permanecer en ese puesto o consolidar su estancia en la empresa. Incluso hay actividades esenciales que pueden hacer para que se les considere en los nuevos proyectos, aún con crisis", comenta el académico y especialista en educación por la Universidad Juárez Autónoma de Villahermosa, Pedro García.

Para convertirte en un empleado con alta demanda tienes que mejorar tu rendimiento, eso significa ir sobre metras concretas para administrar tu desempeño, y no perderte en proyectos poco alcanzables que te frustren como profesionista, sugiere la psicóloga del trabajo, Berenice Vallejo.

A continuación, cuatro acciones que te pueden llevar a la ruina laboral y terminar con tus anhelos de ser un profesionista cotizado en tu trabajo.   

1. Hoy voy a cambiar. Es importante fijarse nuevos retos en lo laboral, sin embargo pocas veces se tiene una estructura que realmente se pueda o busque cumplir. Tener un mejor desempeño  puede ser llegar a tiempo en las mañanas o tardarte menos en mandar un correo, pero eso no hará "un cambio significativo en tu trabajo".

¿Qué hacer? Vallejo recomienda fijar dos metas y definir cómo llegarás a ellas, además de en cuanto las cumplirás. Puedes empezar por hechos sencillos, pero que generen valor a tus funciones diarias, como leer una publicación especializada en tu sector cada quincena, inscribirse a un curso en línea, elaborar por la mañana un reporte para actualizar tus pendientes y los avances que en cada caso. Eso puede servir como base para cuando el jefe solicita una minuta general de actividades.
2. Me quedo si hay aumento. Si bien es vital buscar una mejor remuneración por tu empeño, en las crisis económicas eso se vuelve lento o casi imposible. "Por eso las empresas están optando por otros modelos de retribución", dice Garcia.
¿Qué hacer? Si ves que no avanzan las negociaciones con el tema de dinero, "en lugar de  bajar el ritmo en tu desempeño aplica la contraria: conviértete en un elemento crucial para que cuando llegue el dinero seas de los primeros en la lista para aumentar el sueldo", añade Berenice Vallejo. Una opción es aprender a manejar un nuevo software, certificar tus conocimientos, proponer un nuevo esquema para vender, o cualquier otro ejemplo que te convierta en una persona con capacidad de impactar en los resultados finales de la organización. "La capacitación tarde o temprano trae mejoras".

3. Decido no hacerle caso al jefe. Es una realidad, no todos los superiores te inspiran. Algunos toman tus ideas como propias; son incapaces de tomar decisiones, o suelen imponerse. Sin embargo, es la persona que está a la cabeza del proyecto.

¿Qué hacer?  En lugar de iniciar una batalla campal en su contra, puedes buscar actividades para ponerse en su sintonía; así en lugar de que te vea como su archi- enemigo lograrás que te deje hacer tus funciones sin obstaculizarlas.

"Puede ser de las cosas más difíciles, pero son esenciales para sobrevivir en el empleo, y pueden ser situaciones tan básicas como responderle el saludo de buena manera en la mañana en vez de ignorarlo o subir malos comentarios de él o ella en el Facebook. En las relaciones personales y en los negocios aplica la misma ley: es mejor tenerlo como amigo o de tu parte, que como enemigo", puntualiza Vallejo.  

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4. Invierto en mí mismo. Sí, eso es favorable siempre y cuando se trate de acciones que te lleven a alguna de estas tareas: asumir nuevas responsabilidades, superar problemas y venderte mejor.

¿Qué hacer? Llevar comida al trabajo o salirte en tu horario, cierto, son "inversiones de tipo personal que te ayuda a tener un mejor equilibrio vida-trabajo, pero también tienes que buscar un pequeño espacio para invertir en algo que sea una fuente de motivación laboral, lo cual te lleve a destrezas que después puedas explorar en otro terreno", expresa Vallejo. Una opción es recurrir a una alternativa que te satisfaga en ambos ámbitos, como tomar un curso de emprendimiento donde te den conocimientos que puedes aplicar a tu profesión, pero también se tratan temas personales que te llevan a replantear qué tipo de empleado quieres ser.  

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