Profesiones del Bicentenario evolucionan

Las carreras han cambiado con el paso del tiempo volviéndose cada vez más especializadas; los profesionistas no buscan ‘casarse’ con una empresa, sino movilidad y mejores condiciones.
empleo-desempleo-taxista-tecnico-profesionista  (Foto: Jupiter Images)
Ivonne Vargas Hernández
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

Actualmente, es común oír que a los universitarios les interesa estudiar tecnologías de información, comunicación humana, ingeniería ambiental y hasta una carrera en bioquímica diagnóstica. Pero, los intereses profesionales, por supuesto, no siempre estuvieron en esos temas, las necesidades del mercado laboral han cambiado mucho en los últimos 100 años. Tratándose de educación, esta semana de festejos bicentenarios no se reduce al puente vacacional hasta el 20 de septiembre. En 200 años, los profesionistas y las destrezas que se les demandan han cambiado y ¡mucho!

Aunque existen ciertas cosas que siguen vigentes, por ejemplo a partir de 1812, jóvenes de todo el país comenzaron a moverse a la capital para estudiar; esa centralización académica aún es visible y por eso los profesionistas siguen trasladándose al DF a estudiar y a conseguir una oportunidad laboral. "Parte de esto es real y parte es mito, es cierto que la capital tiene mayor oferta, pero hay carreras que funciona mejor ejercerlas en otros Estados", señala el académico y maestro en educación de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, Pedro García.

A partir de 1813, en la capital se ubicaron instituciones, como el Colegio de San Ildefonso y la Escuela de Medicina; para finales de 1870, se creó la Escuela Nacional Preparatoria, de donde surgen las primeras generaciones de estudiantes interesados, principalmente, en la ciencia. En 1878 se creó la Escuela Nacional de Jurisprudencia, y en 1910 surge la Universidad Nacional de México (hoy la UNAM), siendo parte de esta la Escuela Nacional de Ingenieros, según relata el investigador Víctor Bolaños, en su libro Compendio de Historia de la Educación en México.

En esas épocas se encontraban carreras, que quizá hoy suenan extrañas, pero respondían a una necesidad de ese momento, tipo la actividad minera. Así que había estudiantes en áreas como agrimensor, ensayador de metales, apartador de oro y plata, geógrafos e ingeniero en minas (ésta última aún se imparte en la UNAM como ingeniero de minas y metalurgia), detalla García.

Llama la atención que algunas de las profesiones más "bicentenarias", como es el caso de derecho (Porfirio Díaz ya había estudio esta licenciatura, por ejemplo) y medicina, estén entre las top de los universitarios mexicanos y sean de las más saturadas. Estas dos carreras (junto con otras como administración) representan más del 29% de la matrícula de todo el país, de acuerdo con datos de la ANUIES.

"Esos estudios siguen en la mente del universitario, no sólo por vocación o porque se necesite a un ‘médico' sino porque en México hasta hace algunos pocos años existía la cultura de que una profesión de este tipo te daría una oportunidad laboral bien remunerada en el mercado, y lo es pero si te especializas", indica la pedagoga de la Universidad del Valle de México, Liliana Soria.

¿Volumen estudiantil? Esto también ha cambiado con los años. En el ciclo 2008-2009 y a nivel nacional, las instituciones universitarias atendieron a poco más de 2.8 millones de alumnos. Las públicas cubrieron el 67% de esa matrícula, mientras que las privadas tomaron el 33% restante. Por el contrario, por ahí de 1950 los estudiantes en este nivel representaban sólo el 1% de la población del grupo de edad entre 19 y 23 años. Para el 2009, esa misma cifra fue del 26%, según datos del estudio La política educativa y la educación superior en México, de la SEP.

De 2010 al futuro

Las demandas en el mercado ya no son las mismas que hace 100 ó 200 años, si bien un abogado es importante, "ahora se necesita uno que además de divorciar sepa de problemas corporativos con los empleados o hasta cómo presentar una demanda por extorsión", expresa la académica de la UNAM, Claudia Flores.

También hay otros problemas que propiciaron una transformación en las profesiones, como el que México ocupe el primer lugar en obesidad infantil en el mundo. Esto implica que además de un médico, se requiera de alguien que estudie y se especialice en nutrición clínica (carrera que se imparte a partir de este año en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla), dice Soria.

Entre las profesiones que generarán empleos a futuro destacan bioquímica, ciencias genómicas e ingeniería genética; todas aquéllas que aplican los hallazgos de la biología molecular, farmacología y biotecnología. "Hay otras profesiones, como ingeniería eléctrica en plasturgia, nueva subdisciplina de la ingeniería eléctrica aplicada a plásticos, que tendrá interesantes oportunidades en el mercado", según datos de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí.

¿Y en cuanto a los intereses profesionales? Ayer, los jóvenes se preocupaban por estudiar y encontrar trabajo en una empresa donde permanecerían por años, hoy los egresados no se preocupan sin pasan 10 ó 3 años en una compañía, "incluso hasta ellos mismos se critican de ‘estáticos' si se quedan mucho tiempo en un mismo lugar. Lo que les interesa es estar en aquél que les garantice mejores oportunidades para combinar lo que estudiaron con sus demás pasiones personales", puntualiza Soria.

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