La etiqueta en la oficina ¿en extinción?

No falta quien se atreva a interrumpirte cuando trabajas, aprovechando que no tienes puerta; también debes prestar atención a la persona, pero puedes mediar el momento.
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Anne Fisher

¿Te has preguntado qué pasó con los buenos modales? ¿Crees que antes la gente se esforzaba por ser educada en el trabajo y practicaba ciertas cortesías básicas? ¿O piensas que ahora, que impera lo casual, todo vale en el trabajo?.

Imagina este ejemplo: Trabajas en una compañía donde sólo los jefes importantes tienen oficinas con puertas, el resto trabaja en cubículos. Si estás concentrado o conversando seriamente con alguien, no falta quien se sienta libre de interrumpir en cualquier momento sin molestarse en "tocar" primero.

¿Has llegado a pensar que las buenas maneras están en peligro de extinción?

Bien, vale primero decir que todas las generaciones (incluso las que te preceden) tienden a ver a la siguiente como una horda de bárbaros, pero en lo que respecta a la educación, puede que sí esté desapareciendo.

"En general los modales de las personas están empeorando. En parte se debe a los reality shows, ser insoportable es la nueva norma" apunta Vicky Oliver, autora de ‘301 Smart Answers to Tough Business Etiquette Questions.'

Este cambio parece agravarse por la tecnología. En sus seminarios de etiqueta empresarial, Oliver escucha con frecuencia la queja "los jóvenes hoy están tan acostumbrados a hacer múltiples cosas a la vez que parece que no se dan cuenta que, en la interacción cara a cara, es grosero no prestar atención a la persona que está justo frente a ellos."

Prestar atención a la persona que tienes enfrente es la esencia de los buenos modales, e incluye notar que esa persona puede estar demasiado ocupada para atender tu problema.

Para disuadir a los que interrumpen Oliver aconseja: "mantén las manos sobre tu teclado y comienza a teclear frenéticamente. Puedes decir algo como ‘Me encantaría conversar, pero debo entregar este reporte en una hora.'"

Si resulta demasiado sutil, incluso repitiéndolo muchas veces, entonces ve al grano: "Quiero escuchar lo que tienes que decirme, pero ahora mismo estoy ocupada. ¿Qué tal si yo me acerco cuando termine con esto?"

Es posible que el intruso esté ocupado con otra cosa cuando tú vayas, y entonces serás tú quien interrumpa, pero si tal es el caso puedes dar ejemplo desistiendo y concertando una cita para después.

En cuanto a la práctica de enviar correos a colegas con "críticas constructivas" pero con "copia oculta" a los jefes, Oliver la considera sórdida. "Es peligroso. Escribe un email aparentemente constructivo mientras mandas una copia oculta al jefe de alguien y estarás inmerso en una guerra electrónica. Puede que salgas victorioso una o dos veces, pero a la larga los que mandan copias ocultas adquieren una reputación de soplones y traicioneros."

Coméntale a tus subalternos, si practican la "copia oculta," que esos adjetivos no favorecen a la carrera de nadie a largo plazo. De hecho, prepárate para explicar algunas "cortesías básicas" cuando la situación lo requiera. Si no tienes la paciencia para hacerlo, mantén el buen humor, así trabajarás mejor.

"Los jóvenes suelen tener prisa por cambiar las cosas, pero nadie puede cambiar las reglas sin antes entender cuáles son" indica Oliver.

Para ella, la regla número uno es: trata a los demás como quieres que ellos te traten a ti. En palabras del lema no oficial de Google: "No seas malo."

De acuerdo a la experta, lo principal que debes comunicar a tus colegas es que "en esta economía, con todo mundo trabajando horas extra, llegarás más lejos si a las personas les gusta trabajar contigo. Hasta cierto punto, el éxito es realmente un concurso de popularidad."

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