Trabajar en lo que estudiaste: el reto

7 de cada 10 profesionistas encuestados aplica para vacantes no vinculadas a su profesión; debes aprender a trabajar sin supervisión, entre otras competencias, para garantizar un puesto.
egresado  (Foto: Photos to go)
Ivonne Vargas Hernández
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

Hace 20 años, la imagen concebida de una carrera profesional era muy diferente. Terminar una licenciatura garantizaba un empleo y brindaba cierto estatus. Hoy, además de tener un mercado laboral más complejo, el reto es trabajar en el campo que se estudió. Actualmente, el 67% de los mexicanos que busca trabajo aplica a vacantes no relacionadas con sus estudios, argumentando que poseen diversas capacidades y conocimientos adquiridos en diferentes experiencias laborales, de acuerdo con un estudio de la firma de recursos humanos Randstad.

El sondeo, en el que participaron 2,500 personas, cuestionó las motivaciones del mexicano en el trabajo. Los resultados arrojan que la tendencia de solicitar empleo en un área ajena a los conocimientos profesionales, es una tendencia que creció 10% respecto a lo observado en 2010. La crisis laboral orilla a desarrollar habilidades no propias de los estudios, pero necesarias para aspirar a la oferta existente, cita la investigación.

No existe un consenso institucional respecto a los estudiantes egresados de alguna carrera que trabajan en cualquier otro ámbito menos el concerniente a su elección profesional: la Secretaría de Educación Pública indica, por ejemplo, alrededor de 36% de ellos. Es una realidad, sea cual sea la estadística, que los empleados deben ampliar sus horizontes y "muchos han tenido que considerar la economía informal y la subcontratación para tener una alternativa de trabajo", indica Leticia Pérez, orientadora vocacional por la UNAM.

El problema en estas circunstancias, dice, es la frustración profesional. Para algunos, incursionar en otra área puede traer buenos resultados, para otros esto significa que hubiera dado igual que hubieran estudiado o no determinada carrera.

Bajo la perspectiva de un mercado laboral "tan peleado", el profesionista prefiere sacrificar su profesión y adaptarse a la oferta laboral, en lugar de quedarse sin empleo, señala el sondeo de la consultora de Recursos Humanos.

En naciones como España, la Fundación Conocimiento y Desarrollo, entre otras instancias, han propuesto reducir al mínimo la oferta de carreras con baja demanda y controlar aquellas donde existe una sobrepoblación de alumnos, para lograr que los estudiantes analicen -desde el comienzo de su carrera- cómo se insertarán en el campo que llama su atención.

La reducción de carreras (no se trata de eliminarlas, sino de concentrarlas en una que abarque conocimientos en común) se viene reclamando, con escaso éxito, desde hace varios años en ese país. En México la situación no es del todo diferente: de acuerdo con el estudio 'Escenario de prospectiva 2000-2006-2010', de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), los profesionistas de 41 carreras, como Administración y Periodismo, se encontrarán en crisis de trabajo.

En ese panorama de excesiva competencia, el trabajador necesita tener en mente que debe luchar por el puesto, pero bajo un concepto diferente: 'empleabilidad', es decir, capacidad de sintonizarse con el mercado laboral.

El empleado se ve en la obligación de entender que "carrera" ya no es un concepto ligado exclusivamente a estudios, sino también a adquirir nuevas habilidades para insertarse en una empresa.

Actualmente, "la capacidad de adaptación y capacitación es considerada por los reclutadores un aspecto determinante en su toma de decisión a la hora de seleccionar un candidato, por lo que la carencia de esa habilidad deja en una desventaja", señala Tatina Lugo, gerente de Planeación Estratégica de Randstad México.

Entre las destrezas que resultan atractivas a los ojos de los entrevistadores, destacan:

Competencias básicas:

Generales: leer y entender; saber seguir instrucciones y comunicación oral (escuchar y expresarse estratégicamente).

Interpersonales: Habilidad de comunicación y empatía.

Competencias superiores:

Generales: Resolución de problemas; habilidad de aprendizaje; pensamiento creativo e innovador; ser activo en la toma de decisiones; organizar, planificar y asignar tiempo, dinero, materiales y recursos humanos.

Interpersonales: capacidad de análisis y síntesis; riqueza oral (vocabulario); desarrollar juicios prácticos y de sentido común.

Rasgos y habilidades emocionales.

Generales: trabajar sin supervisión; puntualidad y eficiencia; generación de confianza (responsabilidad); flexibilidad, y/o capacidad de adaptarse.

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Interpersonales: trabajo en equipo; servicio al cliente; actitud positiva ante el trabajo; seguridad y autoestima; adaptabilidad y flexibilidad; entusiasmo y motivación; así como auto disciplina y control.

En opinión de Lugo, este tipo de competencias laborales son calificadas desde las primeras entrevistas laborales y están presentes en todas las industrias, a través de todos los niveles de las estructuras organizacionales.

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