Empresario: ‘encesta’ como los grandes

Construir un equipo talentoso y practicar todos los días da resultado en la cancha y los números; el deporte da algunas lecciones aplicables a los negocios, como nunca quitar los ojos del marcador.
basquetbol  (Foto: Cortesía Fortune)
Sharon Napier

El basquetbol siempre me ha apasionado: como jugadora, como entrenadora y como fan. Las finales de la NBA de este año me llevaron a reflexionar sobre lo que he logrado en mi vida, tanto en mi trabajo como en mis metas personales, y cómo mi éxito puede trazarse hasta la cancha. Cada punto, rebote, triunfo y decepción (lo siento, Lebron James) guarda una semejanza con la manera en que enfrentamos los retos diarios en los negocios y la importancia de que nuestros equipos echen raíces. Aunque ha pasado mucho tiempo desde que jugué por última vez, el chirrido de los tenis y el clamor de la multitud aún resuena en mi mente.

Yo crecí en una familia italiana muy grande, soy la menor de cinco hermanos y siempre me he sentido parte de un equipo. Mi padre solía bromear que tenía el mejor equipo de basquetbol sentado a su mesa. Para cuando jugué en el primer equipo, a los 14 años, yo ya conocía el significado de trabajo en equipo; mientras otras niñas apenas estaban aprendiendo el concepto (gracias a la fundación Title IX, era la primera vez que muchas de nosotras jugábamos en un deporte organizado).

Un año no tuvimos entrenador voluntario, así que me acerqué y pedí al maestro de inglés -cuya única experiencia con las estudiantes era en el salón de clases- que nos entrenara. Para mi gran sorpresa, aceptó. Eso marcó el inicio de una nueva carrera como entrenador para mi ex maestro, tanto así que llegamos al basquetbol universitario juntos. Esta fue la primera de varias lecciones importantes que he aprendido sobre los negocios en la cancha de basquetbol. El que no arriesga, no gana.

Como mujer ejecutiva, he compartido mis retos y oportunidades. He leído incontables estrategias comerciales, obtenido títulos y me he 'codeado' con los grandes. Y durante todo ese tiempo mantuve mis ojos fijos en el marcador. Ya sea que los puntos se calculen por ventas, clientes o por la cantidad de productos lanzados, los líderes más eficientes mantienen sus ojos en el marcador mientras conservan la agilidad que se requiere para evaluar la situación, adaptar sus movimientos y tomar decisiones, ya sean grandes o las pequeñas de todos los días, con un gran sentido de lo que es correcto y de las necesidades del momento.

Cuando era finalista (una vez más) para el Premio Nacional al Mejor Entrenador del Año Jim Phelan, el famoso entrenador Mike Krzyzenwski de la Universidad Duke dijo: "Hay que dar libertad a las personas para que puedan mostrar el corazón que poseen... es la responsabilidad del líder, proporcionar ese tipo de libertad". Esto es totalmente cierto. Como director ejecutivo de una agencia de publicidad en crecimiento, he aprendido mucho sobre lo que se necesita para ser un líder eficiente y construir una empresa exitosa. Muchas de las lecciones que aprendí en la cancha de basquetbol siguen sirviéndome hasta el día de hoy. Aquí están algunas, tal vez les sirvan para su negocio:

Construir un equipo de personas talentosas. Esto significa reclutar gente joven y talentosa y, al mismo tiempo, construir el siguiente escalón. Todo el tiempo estamos buscando personas apasionadas, que piensen de manera similar a nosotros, compartan nuestros valores y posean la creatividad para resolver problemas que nos convierta en una mejor agencia.

Conservar una visión completa de la cancha. Los mejores jugadores poseen una visión completa de la cancha. Tienen la habilidad no sólo de ver el punto hacia el que se dirigen, sino que también ven el panorama completo aún en el calor del partido. Para un líder, esto no podría ser más importante.

Apartarse de los esquemas de juego. En el basquetbol, los entrenadores dan 'esquemas' a los jugadores, y los grandes jugadores se distinguen por su capacidad de saber cuándo salirse de él. Esto es igualmente cierto para los negocios. Es verdad que podemos empezar desde lo que consideramos el plan correcto, pero a largo plazo, el crecimiento requiere tener flexibilidad y la voluntad de tomar riesgos. En pocas palabras: Se necesita valor.

Practicar todos los días. En su libro Outliers, el autor Malcolm Gladwell escribió, "La práctica no es algo que realizas hasta que eres bueno. Es lo que te hace bueno". Practicar significa entrenamiento, repetición y la lucha constante por llegar a un nivel más alto, pues en ocasiones, el carácter que se construye con la práctica es lo que hace a un gran jugador.

La práctica es inherente en nuestra cultura empresarial como agencia. Ejercitamos nuestras habilidades comunicativas. Cada mes, llevamos a cabo reuniones con todos los miembros de la agencia. Entrenamos a nuestros líderes para mejorar sus habilidades de presentación. Esto nos mantiene bien plantados cuando la competencia se pone dura.

Escuchar a tus entrenadores. El talento puede ganar juegos, pero un buen liderazgo gana campeonatos. Desde muy temprano aprendí a confiar en mis entrenadores, aún cuando no comprendía totalmente sus decisiones. Los entrenadores saben sacar lo mejor de sus jugadores mediante una combinación de inspiración y retroalimentación honesta. Los equipos deben tener fe en su entrenador y confiar en que la experiencia y la inteligencia guían las decisiones importantes.

Como en el caso del basquetbol, para ganar es necesario tener pasión, enfoque y trabajar en equipo. Y lo que es más importante, todos los miembros del equipo, tanto los novatos como los jugadores de temporada, deben llegar al juego con gran estímulo y listos para jugar.

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Sharon Napier es la directora general de Partners + Napier, y miembro del equipo de liderazgo estratégico mundial de Project: WorldWide.

 

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