Rompe con el mito del trabajo ideal

La proyección laboral requiere acabar con ideas erróneas, como la de un entorno laboral perfecto; para encontrar tu vocación, los expertos sugieren preguntarse qué te mantiene en ese trabajo.
ejecutivo cortar  (Foto: Thinkstock)
Ivonne Vargas Hernández
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

Existe el empleo perfecto? Aunque esta pregunta se trate de contestar en forma positiva, lo cierto es que todo proyecto tiene sus claroscuros, que deben sobrellevarse ante la intención de hacer carrera en una empresa. El primer paso es saber ¿qué te mantiene en tu trabajo? Para saber si estás en el lugar ideal, hay que responder preguntas como: ¿me gusta?, ¿está bien pagado? No es muy remunerado, pero ¿me hace sentir bien?, menciona el psicólogo laboral Jaime Grados Espinosa, autor -entre otros libros- de Capacitación y Desarrollo de personal.

En la obra ‘El trabajo ideal: descubre cuál es tu verdadera vocación', los consultores David Shapiro y Richard Leider desmitifican el mercado laboral, refiriendo que invariablemente los profesionistas presentan un desgaste, producto de las exigencias que viven las empresas. Si a ello se suma las personalidades de los jefes, el resultado es que los ambientes ‘perfectos' no existen: siempre habrá que lidiar con un director o compañero "agresivo, demandante o falto de interés", añade Berenice Franco, psicóloga por la UNAM.

Algunos jefes, incluso, exceden o alcanzan el punto de llegar a un grado "psicópata", opina el psicólogo Paul Babiak, quien analizó los rasgos de personalidad de más de 200 profesionales corporativos.

El también autor del libro ‘Serpientes con traje: cuando los psicópatas van al trabajo' empleó indicadores desarrollados por expertos de la Universidad British Columbia, en Canadá, para saber cómo es un jefe con esos rasgos. Los resultados de su investigación arrojan que los directores psicópatas son débiles en sus funciones, pero usan habilidades de convencimiento para vender fortalezas. Además, "siempre dan una buena primera impresión. Son encantadores y con baja capacidad de gestión".

Aunque tu director inmediato sea o no un esquizofrénico, en el mercado laboral hay una realidad: "si quieres crecer en tu carrera, el jefe y la oficina no se adaptan a ti, tú eres el que debe ajustarse", menciona Mayra Ortega Schultz, directora general de la firma de reclutamiento y selección de profesionistas Lucas5.

La especialista menciona un ejemplo cotidiano: si sabes que a tu jefe le molesta que los proyectos no estén el día y a la hora que los pidió, entonces seguramente sabes como reaccionará ante tu próxima falta. La pregunta es ¿por qué propiciar esa situación? 

Hay otros escenarios laborales donde los colaboradores tienden a ‘idealizar'. Ortega Schultz describe algunos, toma nota y piensa cómo podrías cambiarlos para tener una mejor proyección en el puesto y organización de tu interés.

1. En busca del jefe de ‘oro'

Pensamiento ‘irreal': El director puede ser un amigo más del equipo, que sabrá entender las impuntualidades por el tráfico, o las entregas demoradas por sobrecarga laboral.

Realidad. Aunque detrás de esas conductas pueda haber un argumento a favor del empleado, lo cierto es que el jefe es el jefe, y es imposible esperar a un superior ‘relajado' que diga "entrégame cuando puedas". La razón es que ellos mismos suelen estar igual o más estresados que sus equipos por entregar resultados.

Aquí otro dato: a todos los directores exitosos, cuando se les pregunta cuál es su área de mejora, "90% dice tener poca paciencia". La gente con un desempeño sobresaliente carece de ese elemento, de lo contrario, no sería tan destacada, comenta Ortega.

La competencia, explica, cada vez es más fuerte y, sí, tal vez hay jefes agresivos y amenazadores, pero el colaborador "debe agarrar el ritmo de trabajo si le interesa crecer en esa organización. Si el jefe no te cae bien, ¡qué pena!, no siempre se puede tener el equipo de trabajo de los sueños. Aquí la palabra clave es adaptación", añade Berenice Franco.

Es importante, además, entender que los superiores rinden cuentas a otro nivel y seguro "tienen un cuate arriba de él o ella pidiéndole que se apure con los resultados", explica Ortega.

Un jefe que es amigo y evita presionar a sus empleados no existe en el mundo real. Y si así fuera, el empleado podría terminar por renunciar, pues ¿qué aportación interesante tendría trabajar en un lugar que carece de disciplina?, expresa la directora general de Lucas5.

2. Fallar un par de veces ¡sí importa!

Pensamiento ‘irreal': Los profesionistas indispensables existen y es mi caso -suelen pensar algunos empleados-. Sin embargo, la imagen del jefe que evita prescindir de los servicios de un empleado por el conocimiento que muestra de la actividad y los contactos, no es del todo cierta.

Realidad. "Siempre hay alguien que está esperando a que tú te derrapes para entrar al quite", cita Mayra Ortega. Las empresas, por mucha lealtad que presuman para sus empleados, operan basados en la ‘producción', lo que implica que si una persona se empeña en repetir patrones poco favorables para su reputación -como ser impuntual- terminará por salir de la lista de candidatos a una promoción o, sencillamente, será despida.

La consigna es: para destacar es importante analizar cómo puedes aportar un valor diferencial y no caer en ‘sensibilidades' ante la llamada de atención de un director. La frase "no todo es personal" aplica en estos casos, añade Franco.

3. Si no soy el dueño, la responsabilidad es distinta

Pensamiento ‘irreal': Como profesionista puedo darme el lujo de salir puntual diario, aunque se queden algunos pendientes ‘importantes'.

Realidad. En el 90% de las empresas, cuando un colaborador quiere dejar la oficina en su horario reglamentario es ‘mal visto' así se mueve el mercado mexicano y hay que tratar de llegar a un equilibrio para no excederse en las horas adicionales, pero tampoco correr cuando el reloj marca las 18:00 en punto; en especial si hay tareas que surgen de momento, aclara la psicóloga por la UNAM.

Los empleados con posibilidad de crecimiento son quienes muestran apoyo en esas situaciones, y no se van o renuncian bajo el argumento de "este negocio no es mío, otros se enriquecen".

3. Fuera del trabajo ¡que no molesten!

Pensamiento ‘irreal': Tener un esquema definido de labores de lunes a viernes, y fuera de ese tiempo no hay por qué atender asuntos de oficina.

Realidad. Hay una consigna inmutable en términos de ascenso laboral: "mientras mayor nivel de puesto se desee, más las responsabilidades". Eso implica que un colaborador con miras a proyectarse no puede caer en pensamientos como "estoy en mi día de descanso, no contestaré las llamadas".

Los puestos estratégicos requieren disponibilidad (los 365 días del año) y compromiso. Para una dinámica más estructurada en horarios y con menor presión, hay que buscar otro tipo de actividad.

4. Los recursos de la oficina son ‘personales'.

Pensamiento ‘irreal': El teléfono que me dieron en la oficina lo merezco y si lo utilizo para alguna llamada personal, "que le cueste al jefe".

Realidad. Si la empresa te da un celular es para que estés disponible fuera de la oficina, en cualquier horario, no para socializar. Además, "no importa si es relevante o no la llamada del jefe, debes contestar y la gente pierde la perspectiva de eso", afirma Ortega.

5. El que desespera, truena

Pensamiento ‘irreal': Te prometieron que un aumento salarial acompañaría tu ascenso profesional, pero ha pasado un mes y no llega, entonces es el momento de renunciar.

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Realidad. En primer lugar, dice Berenice Franco, rara vez una persona está convencida de ser bien remunerada, porque siempre está latente el deseo de tener más.

El otro tema es que el dinero no siempre llega de inmediato, a veces se debe tener paciencia respecto a ese incremento, explica Ortega. Si pasa el tiempo y ese factor no cambia, la solución para llegar a un puesto con el aumento de sueldo deseado está en tus manos: actualizarse, desarrollar una marca personal e, incluso, trabajar una buena reputación en línea, ayuda a cumplir ese objetivo, puntualiza Franco.

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