¿Varón o mujer, a quién quieres de jefe?

Un sondeo de Randstad Holding arroja que en México el 40% de los consultados prefiere a una chica; sólo tres de cada 10 empleados en el país tiene como superior a una persona del sexo femenino.
CEO  (Foto: Thinkstock)

En México sólo tres de cada 10 trabajadores tiene como jefa a una mujer, aunque 40% desearía que su superior inmediato fuera del género femenino, de acuerdo a la consultoría Randstad Holding. La firma que ofrece soluciones de recursos humanos reporta en su sondeo trimestral "Randstad Workmonitor" las opiniones de los empleados y adelanta las tendencias del mercado laboral.

Aunque a nivel mundial predomina la supervisión masculina, refiere que en países como Nueva Zelanda, Suecia y Dinamarca se presenta una relación más equitativa de géneros en el ámbito laboral, mientras que en México sólo tres de cada 10 trabajadores manifestó tener como jefe a una mujer.

La encuesta arroja que 47% de los mexicanos considera que el desempeño de una empresa podría mejorar si hubiera más mujeres en puestos de alto nivel.

Durante el tercer trimestre de 2011, Japón, Turquía e India se ubicaron como los países con el mayor número de jefes del género masculino, con 83, 80 y 79%, en ese orden, mientras que Nueva Zelanda, Suecia y Dinamarca reportan con la menor proporción de jefes varones, 55, 58 y 60%, respectivamente.

México se ubicó entre los principales países donde los consultados respondieron que desearían una mujer como jefa, sólo superado por España, India y China, con 44, 43, y 41%, respectivamente.

En contraste, los trabajadores de Hungría, Singapur y Luxemburgo son los que reportan menor deseo en contar con un superior del sexo femenino.

La empresa Randstad Holding aclara que el arte de ser un buen jefe no lo determina el género, sino la capacidad de cada individuo para despertar entusiasmo y confianza en su equipo de trabajo.

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Ser un buen jefe es todo un buen reto, no sólo por la presión de responder a los objetivos de la empresa, sino por los inconvenientes que conlleva dirigir a otras personas.

Cada género tiene sus fortalezas y debilidades, y sería interesante aprender de éstas para hacer del liderazgo una cuestión de capacidades, pero nunca de género, señala.

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