Vale la pena dejar un mal trabajo

La causa más común por la que la gente renuncia es la poca afinidad cultural, según un estudio; desagradarle al jefe o colegas y realizar las tareas que nadie más quiere son razones para partir.
empleada descontenta  (Foto: ThinkStock)
Anne Fisher

El trabajo que tanto te alegró conseguir, que esperabas fuera una gran oportunidad para avanzar en tu carrera, ¿te tiene sumido en el desaliento? La cultura opresiva y burocrática de la compañía hace que tus colegas, que han estado allí desde siempre, te traten como un outsider o extranjero; te niegan las tareas más desafiantes y, en cambio, te dan las labores más tediosas que nadie quiere. Cuando hay que tomar una decisión, el jefe parece pedir la opinión de todos menos la tuya. ¿Te ha sucedido? 

Ese tipo de empleo te convierte en alguien que siempre está mirando el reloj, contando los minutos para que termine la jornada, temiendo que llegue otra vez el lunes tras el fin de semana. Y con todo, es un 'buen' trabajo, con un sueldo estable, y miles de personas desearían estar en tu lugar. ¿Qué hacer? ¿Comenzar a buscar otro empleo o quedarse y soportar? 

Es un mal de muchos, quizás te consuelen algunas estadísticas del Departamento del Trabajo de Estados Unidos: la tasa de renuncias -el porcentaje de personas que voluntariamente dejan su trabajo cada mes- cayó a principios del 2010 a 1%, la mitad del porcentaje registrado antes de la recesión. Desde entonces ha escalado un poco, a 1.5% en julio y 1.6% en septiembre del 2011 (los últimos datos disponibles). 

Está claro que la situación de la economía y la caída en las contrataciones provoca que muchas personas se queden en trabajos que no les gustan. Pero, curiosamente, parece que muchos de los que deciden irse se van pronto: casi la mitad de los empleados (46%) que renuncian lo hacen en los primeros 18 meses tras su contratación, según revela un nuevo estudio de Bullhorn, empresa que desarrolla software para el rastreo de postulantes. 

La causa más común, según el informe, es una mala afinidad cultural. Es decir, un empleado siente que él o ella no pertenece, y en consecuencia no puede progresar allí. ¿Te suena familiar? 

Kate Wendleton, presidenta de la red nacional de orientación profesional The Five O'Clock Club, ha identificado ocho síntomas específicos de una mala adaptación a la cultura de la empresa. "Si has detectado tres o más de estas señales de alerta, es hora de actualizar tu currículo y lanzarte a buscar empleo", dice.

1. Tus valores no coinciden con los de tus colegas o tus jefes. Wendleton ha visto muchos ejemplos de empleados que no ‘encajaban' porque no estaban de acuerdo con prácticas contrarias a la ética (o incluso ilegales); sin embargo, un choque de valores puede presentarse de muchas formas. Por ejemplo, si describes tu ambiente de trabajo como "asfixiante", "burocrático", u "opresivo", eso sugiere que esa cultura no es la adecuada para ti.

2. No le agradas a tu jefe. Esto se sabe cuando "no soportas su actitud o su agenda, o el jefe nunca pide tu opinión", explica Wendleton, y agrega, "si alguna vez has dicho o hecho algo que afecte a tu jefe, mejor es que te salgas ahora". 

3. No les agradas a tus colegas. Ser tratado como un 'forastero' es una pista. "Si te sientes aislado, que hablan de ti, excluido de las actividades internas de la organización y no percibes camaradería en el trabajo, es hora de un cambio", indica Wendleton.

4. No te asignan tareas que sacan el mayor provecho de tus capacidades. Cuando la afinidad cultural es mala, los proyectos más codiciados se los dan a otros, mientras que tú te quedas con los que subrayan tus debilidades. Para la experta, es una señal de que "tu jefe no confía en tu criterio o no cree que harás un buen trabajo".

5. Siempre haces el trabajo rutinario que nadie más quiere. "Puedes cabildear para que te den mejores proyectos, y pedir asignaciones que muestren tus capacidades y fortalezcan tu credibilidad", admite Wendleton, pero que no te sorprenda si no te las dan. 

6. Se te excluye de reuniones a las que sí asisten tus colegas. Obviamente, ésta es una evidencia inequívoca de tu estatus de no pertenencia, advierte Wendleton: "Sientes que tus ideas no son valoradas o que tus contribuciones no son centrales para la compañía". 

7. Todos los otros empleados de tu mismo nivel tienen una oficina, mientras que tú tienes un cubículo en el pasillo. Cual sea el título de tu cargo, observa Wendleton, trabajar en un 'cuchitril' refleja "clara y rotundamente tu posición en la jerarquía informal".

8. Le tienes pavor a ir a trabajar. "Si la idea de ir al trabajo te pone ansioso o físicamente enfermo, y si cuentas los minutos hasta la hora de salida, necesitas comenzar a buscar otro empleo", dice Wendleton. La vida es demasiado corta para gastarla así.

Si has padecido tres o más de estos problemas, deberías considerar renunciar. Es más fácil encontrar un trabajo cuando ya tienes uno, así que ¿por qué no pensar que tu actual empleo es un peldaño hacia el próximo? 

Y lo mejor es no postergarlo, no esperar hasta que estés tan desmoralizado que pierdas el ánimo para salir a la caza de otro trabajo. Buena suerte.

Ahora ve
Barack Obama sorprende a niños con una bolsa gigante de regalos
No te pierdas
×