¿Qué le dirías a tu jefe si pudieras?

‘Váyase muy lejos’ o ‘lo quiero’, son algunas frases que los empleados no se atreven a manifestar; la insatisfacción laboral lleva a muchos trabajadores a obstaculizar el trabajo o renunciar.
jefe empleada  (Foto: Thinkstock)
Ivonne Vargas Hernández
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

En la película de comedia 'Horrible Bosses' (Jefes horribles), tres amigos planean la forma de deshacerse de sus jefes, hartos de la relación laboral que tienen con sus superiores. Fuera de la pantalla, quizá más de una vez has sentido la necesidad de encarar al jefe para expresarle tus inquietudes. Si tuvieras esa oportunidad ¿qué expresarías?

Esa misma pregunta se le hizo a 2,500 mexicanos que participaron en una encuesta del portal laboral Trabajando.com. El 32% dijo la siguiente frase: "váyase muy lejos y déjeme hacer mi trabajo". Un 25% indicaría "¡renuncio!"; 24% "quiero ser como usted"; 15% "¡hágalo usted mismo!", y sólo un 4% comentaría: "¡lo quiero tanto!"

Del total de personas que exclamarían "váyase muy lejos y déjeme hacer mi trabajo", "¡renuncio!" o "¡hágalo usted mismo!", 54% expresó que lo haría porque su superior cree que sólo él o ella es capaz de hacer las cosas bien. El 23% indicó que su jefe necesita que alguien difiera con él.

El 14% de los entrevistados diría la expresión de "¡váyase!" porque su jefe lo molesta todo el día y un 9% confesó que le cae mal su superior. Los comentarios realizados ‘van de la mano' con la calificación que los empleados otorgarían. El 25% evaluaría al responsable con más alta jerarquía con siete, siendo ésta la mejor nota. El 21% le pondría un seis, el 18% un cinco, el 14% se va por el cuatro, el 11% bajaría a tres, el 7% a dos, y un 4% daría el uno.

Detrás de estas cifras está el siguiente escenario: cada vez más empleados dicen sentirse hartos con lo que hacen y buscan un cambio. Cinco de cada 10 personas se muestran insatisfechas con sus labores, según la firma The Conference Board, que asesora en temas de Gobierno corporativo y liderazgo.

Las razones son variadas, una de ellas es que muchas de las partes "agradables" de un trabajo están siendo sustituidas. Por ejemplo, la comunicación, el trato ‘uno a uno' y la retroalimentación, a veces no tienen lugar por la premura de trabajar más horas para dar resultados, indica esa organización.

Sin embargo, el empleado necesita retroalimentación y tener una comunicación clara. Carecer de elementos como la convivencia, la flexibilidad laboral y la opción de equilibrar su vida con el trabajo, los lleva al hartazgo y al deseo de renunciar. La cabeza de ese empleado es como la de un rehén, dice Nuria Chinchilla, directora del Centro Internacional Trabajo y Familia del IESE Business School.

La sobrecarga laboral se ha convertido en una constante, y eso lleva a los empleados a pensar "ya no puedo más". Si no se tiene un canal de comunicación con el jefe, la relación se deteriora y el empleado termina por ser indiferente a los resultados de la empresa. "Es un punto de quiebre, ahí se termina por perder a muchos talentos", menciona la psicóloga laboral Martha Franco. A esa situación se agrega la personalidad de algunos jefes que puede resultar una "pesadilla".

Alison Green, autora del libro How to Get a Job, realizó diversas encuestas para su obra donde preguntó a empleados estadounidenses ¿cuál es el peor jefe? El primer lugar fue para una persona que realizó un ‘peculiar' concurso para los colaboradores: quien adivinara cuál de sus compañeros sería despedido en las siguientes semanas, se llevaría 10 dólares. Otros encuestados describieron a un jefe que constantemente hacía "bromas" sobre la anorexia de sus colaboradores.

En la encuesta de Trabajando.com, del porcentaje que precisó "quiero ser como usted" o "lo quiero tanto", 61% mencionaría esa expresión porque su jefe "lo merece" y 39% porque su superior le cae muy bien.

Al preguntarles a este mismo grupo qué nota le pondrían a su jefe, el 28% de los mexicanos le asignaría un seis, mientras que el 24% lo calificarían con un cinco, 20% con un cuatro y 16% asignaría un tres. El 8% lo evaluaría con dos, y el 4% le daría uno de calificación.

Hay muchas razones que pueden llevar a malas relaciones en el trabajo, como chismes, rumores, presión de los superiores, problemas con los resultados finales y ego profesional, entre otros. La situación empeora cuando la mala relación es con el jefe.

Algunos, incluso parecen tener la capacidad de obstaculizar el trabajo y hacer que el entorno "se vuelva un infierno". Esa situación puede frenarse si empleados y superiores tienen una retroalimentación de cómo se están haciendo las cosas, indica Margarita Chico, directora corporativa de Trabajando.com México.

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Franco sugiere que si a la persona le interesa hacer carrera en la organización, debe crear mecanismos para lidiar con el jefe, aun cuando no existe empatía para trabajar. Una opción es tratar de encontrar un interés común y abordar la relación con él o la jefa a través de ese punto. "Tener un terreno común ayuda a sobrellevar diferencias", mientras que iniciar una lucha de personalidades podría llevar al empleado a perder el empleo.

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