¿Tu jefe te motiva a crecer?

Imponerse o servir a su equipo son las diferencias entre un jefe autoritario y un buen líder; las empresas con buenos dirigentes generan los elementos para el desarrollo de los trabajadores.
emprendedores wayra mexico jovenes computadora trabajo  (Foto: Photos to Go)
Ivonne Vargas Hernández
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

El jefe y el líder comparten una característica: establecen objetivos y deben ver la manera de que su equipo los cumpla. La forma en que llegan a su cometido marca la diferencia entre ambos. Ser un jefe eficaz no implicar ser un buen líder.

Hay jefes que para alcanzar resultados dañan o desmoralizan a la gente. "Un buen líder llega a sus metas sin dejar exhausto. Trata a su equipo con justicia (es decir) no engaña ni piensa en tomar atajos para salir adelante", indica Ronald Riggio, coautor del libro Transformational Leadership (Liderazgo transformacional).

Una organización que suele retroalimentar al equipo es un escenario idóneo para que un jefe se entrene y convierta en un líder. Lo que aún se observa en México son "empresas del siglo pasado, que al hacer las cosas de cierta manera y obtener resultados no quieren cambiar. Hay resistencia a la transformación", asegura Sandra Jeaneth Martin, socia fundadora de la firma de coaching Actum, Aprendizaje y Desarrollo.

Para migrar de un jefe que siempre cree tener la razón a un líder al servicio de su gente, es necesario un proceso de transformación. Aspectos importantes de ese cambio son la retroalimentar, dejar de centralizar la información en una persona y ver a los empleados como colaboradores, no como subordinados, explica la coach y especialista en alta dirección. 

La realidad, es que a muchos jefes se les dificulta llegar al liderazgo porque a lo largo de su trayectoria sólo aprendieron el modelo de autoritarismo.

Sandra Martin ejemplifica la diferencia entre ambas figuras. Un jefe suele decir: "tengo gente a mi servicio", "tengo derecho", "puedo ocultar cosas", "soy autoritario", "busco oportunidad de enriquecerme". En cambio, un líder se mueve bajo reglas, como: "tengo que servir a la gente", "tengo obligaciones", "me desempeño con autoridad" y "busco oportunidades para enriquecer a otros".

Un líder trabaja con la parte emocional y genera acercamientos más asertivos con su personal. Por ello, cambiar a esta forma de dirigir requiere desarrollar cualidades que pudieran considerarse ‘obvias', aunque no todo jefe las cubre. Escuchar es crucial, "se supone que sabemos hacerlo, pero si lo analizamos muchos percibirían que sólo oyen y repiten lo que otra persona dijo", reitera la fundadora de Actum.

"Un líder, en general, influye para lograr resultados a nivel personal y colectivo, pero se queda con la parte de hablar, del lenguaje. El líder coach no se concreta a eso, es altamente creativo y trabaja con lo emocional", detalla Sandra Martin.

Otro acierto del líder coach es saber conversar, esto incluye retroalimentación y aprender a preguntar. De acuerdo con la también especialista en comunicación organizacional, un problema frecuente en las empresas es preguntar en forma "cerrada". Un ejemplo de este comportamiento se observa al dar indicaciones para una actividad. Muchos jefes se limitan a dar instrucción, sin embargo, "no le pregunta a su gente: ¿me hice entender? ¿qué captaste de lo que dije?"

En México muchas empresas se orientan a la cultura de obediencia; "estamos hacia el lado del jefe". Si se quiere obtener mejores resultados hay que dar un giro a esa visión, pues las compañías trabajan con personal de diferentes generaciones, y difícilmente se podrá alinear a todo el personal en la política de sumisión.

"En el mercado profesional la gente de 25 a 35 años se formaron con jefes de otras generaciones, pero ellos vienen con una mentalidad libre, no les importa quedarse hasta obtener una liquidación. Si no se les involucra terminan retirándose", apunta Jeaneth Martin.

Una empresa que se jacte de tener líderes coach, da herramientas para que la persona desarrolle su talento, de ahí que una parte importante para llegar a esta figura es el coaching. Este tipo de entrenamiento mejora el nivel de productividad hasta un 50%, según cifras de la especialista.

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Riggio menciona en su obra que los jefes que quieren convertirse en verdaderos líderes empiezan por cumplir una regla: "no tienen agendas ocultas. Dejan que la gente sepa lo que están tratando de hacer y cómo planean lograrlo. Además, predican con el ejemplo".

Y tú con quienes trabajas ¿con un jefe o líder coach?

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