¡Feliz 10 de mayo mamá (trabajadora)!

Las madres padecen al no poder compatibilizar trabajo con la crianza de sus hijos, dicen expertos; la informalidad es una ventana que se abre para casi un tercio de las mujeres mexicanas.
mama trabajo  (Foto: Getty)
Ivonne Vargas Hernández
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

Aunque el perfil mamá-profesionista crece rápidamente, también puede ser sinónimo de ‘crisis'. La violencia económica, sexual y física puede truncar la carrera de una mujer, advierten especialistas.

"Los hombres al sentir que ellas tienen mayor independencia económica piensan que pueden perder el control y comienzan a agredirlas". Esto es más común de lo que pudiera pensarse, expresa Mónica Flores, directora de Manpower México y Centroamérica.

Un 47.4% de las mujeres unidas (en matrimonio o unión libre) mayores de 15 años y con hijos han padecido algún tipo de violencia por parte de su pareja, principalmente amenazas emocionales, arroja la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares.

La cultura en las empresas no escapa en cuestión de presiones. Las madres prefieren renunciar a su cargo, o viven en ansiedad continua, porque en el mercado laboral prevalece la imposibilidad de hacer compatibles trabajo y crianza, dice el informe ‘Frenos e impulsores en la trayectoria profesional de las mujeres directivas', de la escuela española IESE Business. Ocho de cada 10 mujeres cita las cargas familiares como el principal obstáculo en su trabajo, agrega la encuesta internacional.

Culpabilidad, y por consiguiente, deseo de ‘compensación' con los hijos son sentimientos con los cuales debe lidiar la mamá profesionista más del 90% de las veces. "Están sobrepasadas, quieren quedar bien con el jefe, con el marido, con el hijo, con una sociedad que las pone en el modelo ‘perfecto' de mujer, y las primeras en adoptar y seguir esa presión son ellas", dice la psicóloga y terapeuta Martha Vallejo.

La cultura empresarial más allá de discriminación a mujeres, excluye -muchas veces- a la figura materna, opina Nuria Chinchilla, directora del Centro Internacional Trabajo y Familia del IESE.

Seguridad social

Al comparar la licencia por maternidad, es decir, los días libres y con derecho a salario con que cuenta la madre antes y después del parto, las colombianas, argentinas, peruanas y mexicanas son las menos beneficiadas con 90 días, indica un encuesta del portal Trabajando.com en Argentina, Brasil, Colombia, Chile, España, México y Perú.

Las más favorecidas son las chilenas con 126 días, seguidas por las brasileñas con 120  y las españolas con 112.

En la mayoría de los casos, el costo de estos días de licencia lo asume el Estado y sus Institutos de Seguridad Social, pero en Brasil es el empleador quien debe cubrir los días de permiso.

En los países que analizó el portal laboral, la madre del lactante cuenta con una hora para alimentar al pequeño. La diferencia radica en el tiempo que dura este beneficio. En el caso de las chilenas, este permiso se extiende hasta dos años de la fecha de nacimiento, seguidas por las argentinas y peruanas con un año, las españolas con nueve meses, mientras que colombianas y mexicanas tienen seis meses.

Otro de los beneficios con que cuenta la madre trabajadora es el fuero maternal, es decir, la imposibilidad de ser despedida o quedarse sin trabajo por un determinado periodo. Las chilenas disfrutan de un año de fuero después de la fecha de parto, seguidas por las argentinas con siete meses y medio, las brasileras con seis meses. Colombianas, españolas y peruanas tiene tres meses.

"Las mexicanas son las únicas que no cuentan con este respaldo, pues luego de haber regresado de su período de descanso post parto pueden ser despedidas como cualquier otro empleado, siempre y cuando no cumplan con sus funciones", indica en el informe Trabajando.com.

El artículo 133 de la Ley Federal del Trabajo sólo establece la prohibición a los patrones de despedir o "coaccionar" directa o indirectamente a una mujer por embarazo, cambio de estado civil o tener el cuidado de hijos menores.

Informalidad ‘atrapa' a mamás mexicanas

Más de 29% de las mujeres con un empleo en México se desempeñan en la economía informal, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

En México 25 de cada 100 hogares tiene jefatura femenina, y ellas son un blanco para la economía subterránea. "Comercio ambulante, venta de alimentos, pequeños comercios en casa-como papelerías- y venta por catálogo" son las principales actividades que captan a las mujeres en este sector, dice Julia Chávez Carapia, académica de la Escuela Nacional de Trabajo Social (ENTS) de la UNAM.

La asistencia en pequeñas empresas familiares es otra ocupación con gran demanda entre las mujeres en el sector informal. Son labores que ofrecen una opción de ingreso, aunque en muchos casos es irregular y de baja calidad, señala el informe ‘Las mujeres, el género y la economía informal' de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

La tasa de desocupación en mujeres es del 4.9%, "se tiene casi un millón de mujeres que quieren trabajar pero no encuentran una oportunidad", de acuerdo con datos de la firma Manpower Group.

Ante la escasez de talento, las empresas están mirando hacia los grupos excluidos, como las mujeres y los adultos mayores, dice Mónica Flores, directora de Manpower para México y Centroamérica.

Además de ser las proveedoras principales o únicas de los gastos de la casa, deben estar al cuidado de la familia; "poco se habla de la doble jornada de trabajo que cumplen", pero esto también precariza su situación, indica Carapia, coordinadora del Centro de Estudios de la Mujer de la ENTS.

Según estimaciones del ENTS, 63 de cada 100 hogares con jefatura femenina son encabezados por mujeres de entre 30 y 59 años; 9.5%, de 12 y 29 años, y el 26.9% por féminas mayores de 60 años. Las proveedoras suman a sus jornadas, en promedio, 42 horas por semana en tareas domésticas.

"Se sabe que las mujeres responsables de su familia aportan a las empresas características únicas, como una mejora en la atención al cliente, mantienen la lealtad en tiempos difíciles, facilitan la comunicación interna y colaboran a crear un clima de confianza en las organizaciones", indica la directora de Manpower para México y Centroamérica.

El problema empresarial es que más allá de discriminación a la mujer, muchas empresas lo que excluyen es la figura materna, opina Nuria Chinchilla, directora del Centro Internacional Trabajo y Familia del IESE.

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"Es muy común el caso de mujeres que vuelven de su baja por maternidad y empiezan a sentir el mobbing, no le pasan información, la ningunean, y le rebajan su nivel de responsabilidad", comenta la académica.

Una madre profesionista, a pesar de sus brillantes resultados, puede recibir un despido fulminante por actos, como no querer asistir a reuniones tarde, o desempeñarse en largas jornadas de trabajo en la empresa.

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