4 obstáculos para el ascenso femenino

Expertos dicen que las mujeres enfrentan barreras internas para poder alcanzar puestos directivos; debe luchar con temores, falta de motivación y estereotipos, entre otras cosas.
MUJER DESEMPLEADA  (Foto: Getty)
Ivonne Vargas
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

Las principales barreras que impiden a la mujer alcanzar puestos de liderazgo son internas, no impuestas por una organización. Decisiones como optar por trabajos de medio tiempo para asumir totalmente la crianza de una familia, impactan en el progreso de su carrera, señaló Celia de Anca, Directora del Centro de Diversidad del Instituto de Empresa (IE).

“La mujer sigue luchando entre dos mundos, su vida o su carrera. En los puestos de gran relevancia la excesiva responsabilidad impide conciliar, así que ellas pierden interés. Se tira la tolla” dice Anca, considerada una de los 50 pensadores más influyentes de gestión en 2013 (Thinkers50 Global Solutions Award).

El que una mujer no llegue a un puesto de mayor responsabilidad es multifactorial, no es producto solo de una cultura que favorece a hombres en ciertos puestos.

Las mujeres ocupan 28% de los puestos directivos en México, lo que coloca al país en el décimo cuarto lugar de la clasificación Grant Thornton, que considera 44 economías.

Entre algunas barreras la experta menciona la falta de oportunidades dentro de las empresas. En segundo lugar, las limitantes que pone el mercado, como hacer de la familia un tema exclusivamente femenino. En tercer sitio figuran las internas, como falta de autoestima, motivación y capacidad para hacer partícipe a otros del cuidado de los hijos.

La mujer debe trabajar en romper la idea de que no puede llegar a un puesto porque descuidará su entorno y su vida personal, señaló Mónica Flores, director general de ManpowerGroup para México y Centroamérica.

El 90% de las mujeres renuncian a ascender en su carrea por cuidar a los padres o a los hijos, y a veces deciden hacerlo por obligación, al no tener otra alternativa.

Pero no se romperá el círculo vicioso en el que las mujeres terminan como responsables de “cuidar” si ellas son las primeras en permitir un menor pago por tener mayor tiempo para la familia, aclaró Cecilia de Anca.

No hay legislación, agregó, que pueda con esa barrera, sino es rota por la propia mujer. La muestra es que en países como Noruega, donde la Ley obliga a las empresas a tener en sus consejos de administración un 40% de presencia de mujeres, predominan los puestos de chicas que trabajan fuera de la empresa.

En ese país las mujeres que llegan a la primera línea de gestión apena es de 8%, según estimaciones de la directora del Centro de Diversidad en IE.

En tanto que en México, 48% de las mujeres que rechaza un trabajo dice hacerlo porque no le permitirá tener un balance entre vida personal y laboral, según datos de ManpowerGroup.

Cuatro factores limitan el progreso profesional de las mujeres:

1. Aferrarse a no compartir responsabilidad. La mujer suele ser la primera en ceder a un empleo menos remunerado o con menor responsabilidad, por conciliar el elemento familiar.  Las tareas de larga duración como el cuidado de mayores o niños suelen tomarse por mujeres, mientras las medidas de flexibilidad de corta duración, por ejemplo pedir permiso para estudiar un años son adoptadas mayoritariamente por hombres.

 2. Descuidar los contactos. Las mujeres suelen tener más dificultades que los hombres en el tema de establecer redes laborales, es decir, trabajar sus contactos personales. La razón es que disponen de poco tiempo libre para fomentar sus redes informales, y eso aplica a mujeres con o sin hijos. Es necesario buscar un tiempo para esa labor.

3. Alimentar los paradigmas. Muchas empresas continúan con estilos de liderazgo orientados a favorecer la presencia de hombres en puestos estratégicos, pero no se debe fomentar el esquema.

La mujer debe dejar de pensar que le dan o le quitan un puesto por cuestión de género, necesita concentrarse en qué herramienta necesita tener para mejorar su talento y ascender. Si busca un esquema de flexibilidad debe negociar como lo haría un hombre. Un varón no acepta menos dinero, la mujer sí.

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4. Estereotipar el liderazgo. Llegar a igualdad de condiciones en términos laborales requiere un trabajo como sociedad y por parte de las autoridades, pero mientras eso avanza hay que dejar de “estereotipar” el liderazgo femenino, concluye Celia de Anca, como aquella que es sensible.

La comunicación es un rasgo de la mujer, pero no todas desarrollan una correcta aplicación en trabajo. “El gran error en las empresas es creer que cuando una mujer obtiene la dirección además de dar resultados debe llevarse bien con todos. Eso le pone una presión innecesaria al puesto”, dice la directora.

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